Bosque Esmeralda ¡Visitalo!

Noticia escrita el: 1 diciembre, 2012 | Por: RojoEnriquez

Bosque Esmeralda un lugar de círculos Virtuosos  ¡Visitalo!

Amecameca, Estado de México. Después de recorrer un trayecto de una hora y media aproximadamente hacia el Edo. de México y de observar por la ventana el pintoresco paisaje, escuchar a los cantantes y mirar con atención a los vendedores que se suben al camión vendiendo cacahuates, pepitas y gomitas, te encontrarás con una agradable población llamada Amecameca.

La palabra Amecameca proviene del náhuatl Amaquemecan, cuyas raíces se traducen en: “el lugar donde los papeles señalan o indican”.  Este Municipio provee a sus habitantes y visitantes de una espectacular vista; los volcanes más representativos de México, el Iztaccihuatl y el Popocatépetl imponen con su belleza a cualquiera que los admire desde Amecameca.

Además de los atractivos turísticos ya establecidos en la zona, se ha agregado a ellos, desde hace poco más de un año un nuevo espacio de ecoturismo llamado Bosque Esmeralda, éste se encuentra ubicado a tan solo 15 minutos del centro de Amecameca en  el ejido Emiliano Zapata.

La tierra de este ejido fue otorgada a algunos habitantes de la comunidad de San Pedro Nechapa el 8 de diciembre de 1999. Sin embargo, durante 11 años lo único que sucede en esas tierras es una agricultura deficiente, la tala de árboles y la extracción de fauna silvestre de la región.

Nada de esto parece real cuando llegas por primera vez a Bosque la Esmerada, 100 hectáreas en total que no alcanzan a cubrir tus ojos en un primer instante porque se encuentran con la majestuosidad del Iztaccihuatl. Lo que ves es un campo de distintos tonos de verde, lleno de frescura y sonidos. Realmente no puedes imaginarte que ese terreno estuvo abandonado, que la maleza reinaba a diestra y siniestra y que los árboles morían decapitados a manos de los mismos lugareños.

Algo que si queda aún a la vista de esos malos tiempos, es la contaminación que se asienta a las orillas del camino que dirige a Bosque Esmeralda; botes de plástico, bolsas, papeles y demás basura que arruinan el hermoso y natural paraje.

Otra cosa que se puede notar en el trayecto del centro de Amecameca al ejido es la falta de servicios públicos de los habitantes y las condiciones de vivienda en las que se encuentran. La pobreza y la contaminación son algunos de los obstáculos que un conjunto de ingenieros egresados de la universidad de Chapingo buscan eliminar para lograr el desarrollo de los habitantes de la comunidad.

Así describe el ejidatario Rafael Parrilla Arroyo este nuevo centro de contacto con la naturaleza y de turismo alternativo.

El primer círculo virtuoso se refiere a la reconversión productiva de las tierras. La altura a la que se encuentra el ejido bosque esmeralda no es propicia para que se desarrolle la siembra del maíz; heladas y aires convierten la cosecha en: nada.

Así que, la alternativa es devolverle la vocación al suelo y plantar árboles de navidad.

El segundo círculo virtuoso es la creación de empleos. No solamente se busca un Estado de sustentabilidad, sino también de sostenibilidad.  Se habla de sustentabilidad cuando el recurso no se agota, en este caso los árboles de navidad son plantados con intervalos de tiempo, para no agotar el recurso y seguir plantando conforme algunas hectáreas se vayan cosechando. Sustentante será porque ese dinero recabado será repartido entre la comunidad para que cada quién lo aproveche como mejor le convenga. En pocas palabras el ejido esta produciendo algo natural y mexicano.

Pero no solamente en la siembra de árboles navideños se ve el beneficio para la comunidad, existen empleos temporales, existen convenios entre el ejido y los demás habitantes que no se han involucrado directamente con las actividades del parque, desde un carpintero que fabrica las mesas plegables de la cafetería hasta la industria de la región que convierte plástico en tejas.

Esta es una explicación rápida de los primeros círculos virtuosos de este maravilloso lugar, no obstante hace falta aquella que tiene que ver con la educación y la cultura ambiental.

Después de comer deliciosos platillos hechos por la gente de la región y de escuchar sobre historia, un paseo interactivo es lo que sigue en el itinerario.

Caminando te encuentras con la necedad y fortaleza del tepozán, un árbol que a raíz de la adversidad, da vida a una figura sabia y amable. No te daremos más pistas, pues sino ya no sería sorpresa.

Parte del recorrido es conocer el trasfondo de este parque. Un logo que conjunta todos los elementos, desde el volcán, la fauna, la flora y a las personas, explica el por qué de este proyecto. Bosque esmeralda, una zona boscosa pintada de miles de tonalidades verdes.

Con un poco de atención podrás observar que en los senderos interpretativos quien te habla es el suelo, las plantas y las rocas también. Bosque esmeralda cuenta con un vestigio del pueblo náhuatl; el Dios de la lluvia, Tláloc, se hace presente y recuerda a todo aquel que vea la roca que él sigue siendo uno de los pocos que da vida, la mantiene o la quita.

Después de abrir los ojos y los oídos, cuando sientes que tus pasos no suenan tan extraños con el contacto del pasto y de la tierra, tienes permiso para disfrutar de la velocidad, la altura y el aire limpio. Una cabalgata hará que el frío no llege a tus venas, el movimiento rítmico del caballo hace que te vayas haciendo parte del paisaje, que solo escuches y veas, sientas y vivas ese momento.

Las actividades extremas que implican cruzar puentes de destreza y tibetanos, viajar por tirolesas y  hacer  ciclismo de montaña permiten que tu cuerpo sienta la necesidad de adaptarse a su entorno original, la velocidad hace que tu corazón corra de emoción; la adrenalina permite que tengas el equilibrio y la fuerza que no sabías que tenías. Ahora a esto, agrégale el toque nocturno, mucho mejor aún.

Y después de tal esfuerzo físico y goce espiritual, caída la noche, con una espectacular luna, un frío que solo puede hacer buen par con una taza de café, es hora de la fogata. Árboles del mismo ejido son ocupados para preparar el fuego, alrededor de ellos no estarás solo, los guardianes del bosque, los mismos  ejidatarios te estarán contando algunas historias que pospondrán tu hora de dormir hasta la media noche.

La seguridad está por demás, lo único por lo que debes preocuparte en una noche de campamento en medio del bosque  es que tu tienda de acampar sea más acogedora que la fogata, porque si no es así, al extinguirse la fogata, el frío puede provocar que el sueño no llegue a ti.

La mañana por su parte es más acogedora y brillante, las nubes no interfieren en la vista de la mujer durmiente, las aves vuelven a sus actividades diarias y después del desayuno puedes disfrutar de un cómodo viaje de regreso a casa.

Bosque esmeralda, además de proveerte del contacto natural, pronto será un promotor cultural. Tendrás que visitar el museo de Emiliano Zapata, ya sea como conferencista, participante o como espectador de los eventos culturales que ahí se lleven a cabo.

Recuerda respetar lo único que la naturaleza nos regala y pocos tenemos la fortuna de verlo, vivirlo y sentirlo. ¡Cuidalo!

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