Atlixco, Pue. Conferencias magistrales, desfile conmemorativo del 4 de Mayo, un concierto de primer nivel y el cierre con
un espectáculo de pirotecnia enmarcaron los festejos de manera extraordinaria.
Después de tres días de festejo del 151 aniversario de esta gesta heroica, “… donde comenzó la Gloria”, Atlixco conmemoró esta fecha tan importante en la historia nacional, y aunque los libros no le han hecho justicia, los atlixquenses e historiadores coinciden en que este acontecimiento sin duda, fue un parte aguas en el triunfo contra los franceses en la batalla del 5 de Mayo.
Conferencias magistrales con la participación de notables historiadores del estado de Puebla y Tlaxcala, el Desfile Cívico–Militar en el que participaron más de 15 escuelas, militares, cuerpos de rescate y socorro; así como la Policía Municipal, Bomberos y la Asociación de Charros, desfilaron ante cientos de personas que se dieron cita en la ruta del desfile para conmemorar un año más de La Batalla del 4 de mayo de 1862 en las inmediaciones de la Hacienda de la Trapera en Atlixco en el estado de Puebla, México.
Cabe destacar que por segundo año consecutivo se contó con la participación de la Fuerza Aérea Mexicana, esta vez con seis aviones 6 Aviones Pilatus PC7, los cuales abrieron el desfile surcando el cielo de Atlixco y causando sensación entre los asistentes.
Por primera vez en Puebla gran concierto del Guitarrista Paco Renteria
Fue Atlixco el escenario en el cual por primera vez el guitarrista mexicano tapatío Paco Rentería piso tierras poblanas dejando un buen sabor de boca a todos los atlixquenses y en el compositor ya que en Atlixco encontró un público excepcional; por lo que pretende regresar posiblemente para las fiestas de diciembre.
El compositor del Pistolero canción que hiciera famosa el actor español y hollywoodense Antonio Banderas, deleito por más de una hora al público que se dio cita en el zócalo de esta ciudad, para dar paso a lo más esperado por los atlixquenses, el espectáculo de Pirotecnia.
Por lo que más de 12 minutos de luces y juegos artificiales hicieron vibrar a los atlixquenses, recordándoles el orgullo de pertenecer a una tierra con historia y tradición dos veces heroica.