El Día Mundial de la Población se celebra el 11 de julio de cada año, por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas, recordando que en esta misma fecha pero del año de 1987, la población mundial alcanzó los cinco mil millones de habitantes, cifra sorprendente no sólo por su magnitud, sino también por la rapidez con que fue alcanzada, ya que en 1974 había 4 mil millones de habitantes y en solo 13 años más se sumaron otros mil millones. Posteriormente, en octubre de 1999 nació el habitante 6 mil millones y también en octubre pero de 2011 una niña filipina fue la habitante número 7 mil millones.
Esta fecha es simbólica y tiene como propósito detonar la reflexión y el análisis de las implicaciones que tienen los fenómenos demográficos en el desarrollo económico, social y humano. Cada año con la finalidad de destacar la importancia de atender asuntos de población y desarrollo, se define un tema especial para conmemorar el Día Mundial de la Población, el cual en esta ocasión es, el Embarazo Adolescente, tema relevante para todas las naciones del mundo por las implicaciones educativas, económicas y sociales de este grupo poblacional.
En México, de acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Población, en 2013, el total de la población del país es de 118 millones 395 mil 054 habitantes, mientras que la población adolescente de 15 a 19 años suma 11 millones 170 mil 897 y representa el 9.4% de la población total, en tanto que, entre la población adolescente el 49.7% son mujeres (5.54 millones) y 50.3% hombres (5.62 millones).
En nuestro país, datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) señalan que en 2009, la vida sexual de las adolescentes de 15 a 19 años, empieza en promedio a los 15.9 años, mientras que en el total de las mujeres en edad reproductiva (15 y 49 años) empieza a los 19 años. También es notable la gran cantidad de mujeres que inician su vida sexual en la adolescencia, según la misma encuesta, en 2009, seis de cada diez iniciaron su vida sexualantes de los 19 años, mientras que después de la adolescencia (20 años o más) lo hicieron cuatro de cada diez.
Otro aspecto importante es el relacionado con la planificación familiar, pues a pesar de que un alto porcentaje (97%) de las mujeres adolescentes unidas manifestó conocer al menos un método anticonceptivo en 2009 (cuadro 5), sólo el 38.5% utilizó algún método anticonceptivo en su primera relación sexual (cuadro 6), 24.6% presentó situaciones de demanda insatisfecha y sólo 44.7% utiliza actualmente algún método anticonceptivo, lo cual refleja la existencia de obstáculos relacionados con la oferta y la demanda de los métodos de planificación familiar en este grupo poblacional.
El embarazo en las adolescentes es considerado de alto riesgo por diversos factores, entre ellos destaca, el elevado riesgo de muerte durante las fases del embarazo, parto y puerperio y las vulnerabilidades que enfrentarán las madres adolescentes que están en situación de marginación, inequidad de género y pobreza. En este sentido, es importante señalar que, según la ENADID de 2009, se estimaron 234.4 mil embarazos adolescentes, de los cuales un alto porcentaje (59.37) fue planeado, sin embargo, 27.8% fueron no planeados y 12.8% fue no deseado.
Por otro lado, cifras de la Secretaría de Salud indican que del total de nacimientos ocurridos en 2011 en el país, el 17.8% ocurrió en las mujeres adolescentes y en ese mismo año, del total de mujeres de 15 a 19 años fallecidas, 5.1% murió por alguna causa relacionada con el embarazo. Esas defunciones a su vez representan el 13.12% del total de muertes maternas.
Además, hay que señalar el problema de la deserción escolar y los proyectos de vida truncos de los adolescentes. La Encuesta Nacional de Juventud 2010, señala que 3.4% de la población adolescente de 15 a 19 años abandonó la escuela fue por causa de maternidad o paternidad y 24.6% de los adolescentes unidos lo hicieron como resultado de un embarazo.