El peligro de escribir, editar, publicar y decir la verdad, es en éste México donde el mencionar la palabra narcotraficante y lo relacionado a éste, es tan peligroso como vivir en países en guerra.
Es triste, frustrante, hasta molesto abdicar por éste y otros bemoles nos que apasiona.
Los desafíos a enfrentar, son los temas recalcitrantes como el citado en los primeros renglones; en nuestra patria, la represión es brutal, se premia a quien halaga, en una moral inversa, los talentos son relegados, los honestos perseguidos, vetados o simplemente acallados (…).
Sé muy bien que mis palabras son fastidio para muchos, una queja que muchos callan, no levantan la voz, (finalmente, ¿Para qué?)
Pero es la triste realidad de un pueblo en vías de su madurez política, llena de mediocres disfrazados de poder.
La verdad duele y a muchos les cuesta hasta la vida, tan solo hay que recordar cuántos periodistas desaparecidos o muertos hay en toda la República.
Eso sin tomar en cuenta a los activistas…
En ésta gran nación, llena de cultura y tradición, se castiga la inteligencia sobresaliente, y se exporta mano de obra al vecino país del Norte.
El 40% de los homicidios es cometida en los países de hispano parlantes, pero aquí desde mi trinchera, miro como la nación, es superada por los delincuentes y protegida por los divertido gobiernos… y los verdaderos periodistas de investigación, deben pedir protección o asilo en otros países para poner al descubierto a personajes de alto peligro, y basta una acción para silenciar a los adalides de la información…
Esto es ESTADO FALLIDO.
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