¿Es factible la Nueva Escuela Mexicana?

Noticia escrita el: 26 agosto, 2013 | Por: Víctor Manuel Barceló R

                                                                              Tercera parte.

La educación nacional se vino entrampando por muy diversas razones, que terminaron por nulificar, en parte, los esfuerzos indudables de autoridades y gremios, durante varios lustros, para avanzar hacia rutas de calidad en la enseñanza. El objetivo era la mejora en los aprendizajes educativos. A ello se abocaron las administraciones federales recientes. Sus resultados están a la vista: estamos en los últimos lugares en cuanto a calidad educativa, dentro de los 33 países de la OCDE; Con nuestros pares latinoamericanos tampoco destacamos al nivel que correspondería a una nación del tamaño e historia de la nuestra. En el uso de las Tecnologías de la Información (TICs) el rezago es también muy grande. Estudios van y vienen de los organismos internacionales especializados en educación, que nos dicen cual puede ser la ruta de mejora a nuestra manera de formar niños y jóvenes para la vida. Pero siempre había pretextos para impedir su puesta en práctica, así fuera en plan piloto, y de allí construir las estrategias.

 

El arranque de este sexenio fue fundamental para buscar los cambios requeridos y recomendados interna y externamente. Para tales fines, se trabaja en dos líneas de acción paralelas: la reactivación y puesta al día de las metodologías de la enseñanza, partiendo de su gestión en el aula, la escuela y la comunidad Por otro lado se construyen mecanismos legales para reactivar vigorosamente el Sistema Educativo. La determinación gubernamental para recuperar la Rectoría del Estado en la Educación, más allá de la retórica ampliamente usada en el pasado, es la parte más delicada de las decisiones tomadas. Involucra a todos los actores del proceso educativo, pero fundamentalmente a los maestros que participamos en él, de manera particular a quienes actúan frente a su grupo de alumnos.

 

El avance en esta determinación está plagado de problemas, se politizó en excesos, si bien se vislumbran luces al final del túnel. Por más oposición que haya, si se consideran algunos puntos en que coinciden todos los maestros –como el de la permanencia- de seguro podrán ser aprobadas, con el apoyo social requerido, las Leyes en análisis dentro del Congreso de la Unión, que pondrán las bases para la calidad educativa. Ello llevará a una revisión cuidadosa de la malla curricular, desde las normales hasta los cursos de formación continua que se imparten al profesorado en acción. Será necesario adecuarlos a las nuevas formas de la didáctica, incorporarles nuevas tecnologías de la información e insistir en las competencias.

Para ello, urgirá darles el nivel que corresponde a quienes los impartan. Se trata de maestros de maestros y esta es una categoría de las más altas y respetadas. Su labor formativa en todos los docentes y directivos, dejará listo al plantel de cada escuela, para que las evaluaciones a que haya lugar, les encuentren armados en conocimientos y metodologías modernas, que hacen de cada maestro ante grupo, la figura señera que guía, da conocimientos y enseña a obtenerlos por si mismos a niños y jóvenes. El maestro merece recuperar, ante la sociedad, una imagen relevante por su personalidad y entrega a su noble tarea de la enseñanza para la vida.

 

En la otra línea de acción, para elevar los resultados, sin necesidad de modificar la legislación, simplemente aplicando la vigente, intervienen como hemos visto en el terreno de la educación básica, desde la subsecretaria del ramo, pasando por la estructura correspondiente en cada una de las entidades federativas y por supuesto, directivos y maestros ante grupo. Ya señalamos en notas anteriores (Ver: artículos I y segunda parte de las semanas pasadas) que todas las figuras educativas, desde las de más alto rango, hasta aquellas que están en el aula, vienen opinando en talleres de varios días, acerca de las Guías de formación para reactivar las escuelas, a través del Consejo Técnico Escolar (CTE).. Esta tarea, iniciada a principios del año 2013, fue la fórmula para arrancar el ciclo escolar 2013-2014. http://basica.sep.gob.mx/seb2010/pdf/MCTE/1LiOrFunConTecEsEduBa.pdf

 

Pero tal empeño, por amplio que parezca, solo pretende que los CTE, entren en función con objetividad y pertinencia. Es así porque a pesar de que la escuela, bajo el comando de su director viene atendiendo el día a día escolar, con paciencia y persistencia, los mejores resultados no se aprecian en el universo de ellas, sobre todo atendiendo a necesidades planteadas por alumnos y sus familias, en su expectativa de mejores condiciones de vida.

 

Por eso y tras ingentes evaluaciones de la situación prevaleciente, la autoridad federal decidió la reactivación del Sistema, con el apoyo decidido de los estados federados, pero en un marco de Federalización, que nos impulsa a ponerle huellas locales a los acuerdos generalizados para el país. No podía ser de otra manera en Puebla, donde hay experiencias exitosas que estamos poniendo en marcha para que, sin salirnos de la norma general, actuemos localmente, para lograr que los alumnos de nuestras escuelas, ingresen, con las competencias requeridas, a la educación media y superior.

 

En función de lo aprendido y actuado hasta ahora, consideramos que el CTE, encausado exclusivamente a las preocupaciones e intereses pedagógicos, de cada escuela, sabrá evitar distracciones que alteren la normalidad mínima escolar, base de los avances hacia una educación de calidad como la que deseamos.

 

Entiéndase que nada más con operar adecuadamente las escuelas, en el camino que marca la Normalidad Mínima –Trabajar los días establecidos, con presencia de todos los maestros, que inician puntualmente sus clases; con los niños acudiendo puntualmente a sus aulas, teniendo los materiales de enseñanza a mano y usados sistemáticamente; consolidando la lecto-escritura y las matemáticas, en todos los alumnos, mediante su participación alegre, placentera- solamente –repitamos- con cumplir esos ocho rasgos de normalidad, estaremos recuperando la escuela, su prestigio y resultados y sobre todo, fortaleciendo la imagen de sus directivos y maestros ante grupo.

 

Mucho tiene que ver la participación decidida de los padres de familia, a través del órgano creado para ello: el Consejo de Participación Social. Este tiene normas y ruta de acción, que coadyuva con el CTE, en aquello que aquel no puede ni debe realizar: actividades sociales, apoyos para infraestructura y otros temas que vayan saliendo, del involucramiento de los padres de familia en la evolución de la educación de sus hijos, cuyo arranque se da en el hogar, reservorio de valores e identidades.

Correo electrónico: v_barceló@hotmail.com Puebla, Pue.


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