La Unidad latinoamericana y Caribeña frente a los desafíos planetarios.

Noticia escrita el: 16 junio, 2014 | Por: Víctor Manuel Barceló R

 

4ª parte (última).                                                                                                                                                                            

Desde el 2010 (Cumbre de Cancún, México) en que se reunieron todos los países latinoamericanos y caribeños para dar nacimiento a su Comunidad de Estados CELAC, el movimiento no ceja en sus empeños por lograr la unidad orgánica de la Región, finalmente como la pensaron e impulsaron diversos libertadores y creadores de patrias, encabezados por Simón Bolívar, quien buscaba “el equilibrio del universo” a través de lograr un mundo pluripolar -diríamos hoy- sin tutelas regionales o de otros orígenes planetarios.

 

El último paso sustantivo interno se dio en la II Cumbre (La Habana (28-29 enero-2014) en que Jefas y Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad (CELAC), en nombre de sus pueblos e interpretando fielmente sus anhelos y aspiraciones, ratificando el compromiso con los Propósitos y Principios consagrados en la  Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional, y conscientes de que la prosperidad y estabilidad de la región contribuyen a la paz y seguridad internacionales, afirmaron que “la paz es un bien supremo y anhelo legítimo de todos los pueblos y que su preservación es un elemento sustancial de la integración de América Latina y el Caribe, principio y valor común de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

 

En dicho evento Los miembros del CELAC reiteran que “la integración fortalece la visión de un orden internacional justo, afirmado en el derecho y en una cultura de paz que excluye el uso de la fuerza y los medios no-legítimos de defensa” -armas de destrucción masiva y nucleares-. Destacan la relevancia de instrumentos en que está involucrada la Región: el Tratado de Tlatelolco para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (1ª zona libre de armas nucleares); el Desarme Nuclear General y Completo y el compromiso con la Agenda Estratégica del Organismo para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (OPANAL). Recuerdan principios de paz, democracia, desarrollo y libertad que inspiran países miembros del SICA; la decisión de Jefas y Jefes de Estado de UNASUR de fortalecer Suramérica como Zona de Paz y Cooperación y otros.

 

Ya vimos que CELAC toma del Grupo de Río, la seis funciones que desempeñaba éste, así como diversos acuerdos inscritos en los organismos regionales en que están algunos o todos los estados insertos en el territorio del subcontinente. Es, por tanto, un organismo ordenador de las potencialidades de sus antecesores, muchos de ellos aún vigentes y solidarios con los criterios que recientemente se incorporaron a la Comunidad. Ver: Art. Relativo, 1ª parte y http://crisolplural.com/2014/06/09/la-unidad-latinoamericana-y-caribena-frente-a-los-desafios-planetarios-2a-parte/

 

Hasta ahora CELAC se mantiene intocada por el juego de la geopolítica mundial, no sin que existan esfuerzos de grupos organizados por el imperio -como la Alianza del Pacífico, en que cuatro países de la región (Chile, Colombia, México y Perú, con Panamá de observador) pretenden profundizar las relaciones económicas con Asia Pacífico, sobre la base de los acuerdos comerciales que existen entre ellos-. En este y otros conglomerados de naciones latinoamericanas se percibe la decisión de, sin trastocar sus relaciones con el Norte, mantener cada país, el empeño integrador signado en CELAC. Se espera que el debilitamiento de la hegemonía de Estados Unidos, de cabida al fortalecimiento de la integración regional, bajo normas definidas sin influencia nociva externa. http://es.wikipedia.org/wiki/Alianza_del_Pac%C3%ADfico

 

En la práctica los avances se ven condicionados a diversos factores en que sobresalen: las condiciones de la economía y la geopolítica internacionales; los intereses de cada nación en sus relaciones pretéritas y actuales con los poderes hegemónicos vigentes en el Planeta; los conflictos aún no resueltos del todo, entre pares y grupos de países de la Región; el ritmo de consolidación de acuerdos del grupo de naciones emergentes (BRICS), que podrían cooperar a resolver problemas financieros y comerciales a la Región; los vaivenes de la política y la economía al interior de cada país regional, que le acerca o mediatiza en sus decisiones globales.

 

También la constante presión externa a cada país y a todos, para responder positivamente a intereses hegemónicos, no sólo estadounidenses, sino de otros poderes fácticos que intervienen en la vida de nuestros pueblos; los fenómenos naturales que afectan la existencia y alteran el empeño por mejorar las condiciones de vida, de diversos pueblos, sin que existan aún estrategias para resolverlos en tiempo y forma; el incipiente empeño de algunos por crear nuevos paradigmas para el desarrollo sustentable y sostenible de cada estado y de todos los pueblos de la Región, que reciben embates constantes de toda índole, por parte de poderes al servicio de la hegemonía estadounidense y mundial.

 

En medio de los graves conflictos, incluso armados, por el control del petróleo, en las diversas regiones en que éste se localiza en las entrañas de la Tierra y la apetencia por otras materias primas de que están dotados los territorios de nuestros países, diversos gobiernos de países pobres se dan a la tarea de continuar buscando y conformando mecanismos que puedan contrarrestar tales circunstancias. Tal ocurre con los BRICS a los que probablemente se les integre Argentina que, dados los resultados obtenidos en los últimos tiempos, en cuanto a crecimiento económico y actitudes ante los organismos multilaterales, junto a la recuperación penosa pero persistente, del control de todo lo que le privatizaron gobiernos espurios, merece ser considerado como país emergente.

 

El mayor agrupamiento de países pobres, continúa siendo el de los 77. Cumple cincuenta años de creación y agrupa ahora a 133 países -2/3 de la ONU- y cuya  Cumbre se realizó en Santa Cruz, Bolivia, con la presencia y participación de China. Vale recordar que el Grupo fue establecido en 1964 por 77 países en desarrollo, que firmaron una declaración conjunta, al final de la 1ª sesión de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de Naciones Unidas en Ginebra. Tal Grupo funciona como articulador y promotor de intereses colectivos, económicos y el mejoramiento de la capacidad conjunta de negociación, sobre grandes temas económicos, dentro del Sistema ONU, a la vez de impulsar la cooperación Sur-Sur para el desarrollo. En enero Bolivia asumió la presidencia rotativa del G-77. En la agenda de la Cumbre se tratan temas vitales como: seguridad alimentaria, reducción de la pobreza y creación de sostenibilidad para proteger la Tierra. Así, el G-77 resume la nueva agenda mundial e incorpora íntegramente a la CELAC. http://www.radiorebelde.cu/noticia/comenzara-este-sabado-bolivia-cumbre-g-77-mas-china-20140613/

 

Hecho relevante acontecido en estos eventos de países pobres, fue la ardua y tesonera negociación, tanto al interior del Grupo como con países ricos del momento, de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, que surgiera del pueblo y gobierno mexicanos en 1972 y fuese aprobada en ECOSOC y la Asamblea General de la ONU, en 1974, para incorporarse como documento base de principios y fines del máximo organismo multilateral del Planeta, en el que continúa siendo referencia obligada. http://www.buenastareas.com/ensayos/Carta-De-Derechos-y-Deberes-De/272838.html

 

La Declaración de Santa Cruz, aprobada hoy por la Cumbre del Grupo de los 77 más China, fijó la erradicación de la pobreza, como objetivo clave de la agenda para el desarrollo más allá de 2015, en que se evaluarán los Retos del Milenio. El presidente boliviano Evo Morales afirmó: “La erradicación de la pobreza es el mayor problema que afronta el mundo” y debe “seguir siendo el objetivo central y conductor para el desarrollo”. Consideró a la Cumbre como un éxito, y aseguró que marca el relanzamiento de ese grupo intergubernamental -el más grande de la ONU-. Morales, presidente pro témpore del G77 más China, explicó que la Declaración de Santa Cruz incluye 242 puntos consensuados, hacia un nuevo orden mundial para vivir bien, de los que destacó 22. Entre estos: ratificación de los principios de unidad, complementariedad y solidaridad, construcción de un nuevo orden mundial para restablecer un sistema más justo y democrático que beneficie a los pueblos.

 

La Declaración insiste en la desigualdad, que se agrava por patrones de consumo y producción, insostenibles en los países desarrollados. Establece que la excesiva orientación al lucro, no respeta a la Madre Tierra y preocupa la influencia de grandes empresas en la economía mundial con efectos negativos para el desarrollo. Manifiesta que algunos países impulsan el paradigma del Vivir Bien en armonía con la naturaleza; se reafirma el derecho del pueblo sobre sus riquezas; se incluyen valores ancestrales de las culturas andinas: “no seas ladrón, no seas mentiroso y no seas flojo”. De igual forma reclama la inmediata eliminación de formas subsidiarias agrícolas y expresa el compromiso de lograr igualdad de los derechos de las mujeres.

Reconocen el masticado de hoja de coca – Los jefes de Estado del G77- como manifestación cultural ancestral de los pueblos andinos, que debe ser respetada por la comunidad internacional. Se insiste en impedir los “fondos buitre” que paralizan la reestructuración de deuda externa de los países y se subraya la exigencia de disponer de un sistema de calificación más transparente, condenando el espionaje. El presidente Morales hizo énfasis en: el cambio climático, la atención a las escaseces de los países pequeños insulares, rechazando leyes y reglamentos con efecto extraterritorial.

En la Declaración exteriorizan condena a listas y certificaciones de países desarrollados referidas a terrorismo, narcotráfico y trata de personas. Otro aspecto de la Declaración expresa solidaridad con delicadas problemáticas en:Malvinas (injerencia inglesa), Cuba (casi 60 años de sitio y presión estadounidense)  y Palestina (casi 70 años de lucha por rescatar su identidad como nación). Morales expresó su respeto por el trabajo conjunto para lograr esa Declaración, como también por la tarea mancomunada que posibilitó el evento, que reunió a delegaciones de más de 100 países miembros del G77 más China y al secretario ejecutivo de la ONU, Ban Ki-moon. http://www.sinembargo.mx/15-06-2014/1026664

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Ciudad de México-


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