Durango, Dgo.- Para determinar esta condición de la salud, se requieren estudios médicos de especialidad, señala el Dr. Tomás Bermúdez Izaguirre, cardiólogo del Hospital Materno Infantil.
Seguramente a lo largo de nuestra vida hemos escuchado o presenciado a una persona que ha sufrido mareo, se le nubla la vista y terminan en un desmayo. Posteriormente recordamos una opinión que señala: “Le bajó la presión”.
Pero, ¿Por qué se puede opinar o determinar lo sucedido sobre éstos síntomas? La explicación puede ser simple: la gran mayoría de las personas que sufren estas o más alteraciones, por lo general se han sometido a una condición de estrés minutos antes de sentise así.
La explicación profesional del doctor Tomás Bermúdez explicó que la hipotensión arterial (baja presión), se debe a una disminución de la presión sanguínea y la disminución de la cantidad de sangre bombeada por el corazón, lo que provoca una caída de la presión arterial y provocar síntomas o molestias como vértigo o mareo.
Esta presión puede ser constante u ocasional. No es una enfermedad propiamente dicha sino más bien un síntoma que es conveniente vigilar si se vuelve crónica ya que puede suponer un riesgo para la vida del afectado por lo que conviene conocer sus causas y cómo controlarla.
“Una presión sanguínea demasiado baja hace que llegue un flujo insuficiente de sangre a los órganos vitales del cuerpo a través de las arterias. Hay que tener en cuenta que en función de la estructura corporal de cada persona, lo que para una es una presión sanguínea baja, para otra puede ser normal. Un recién nacido tiene una presión sanguínea distinta a la de un adolescente, una mujer en edad fértil o a la de un anciano aquejado de diversas dolencias. Lo importante, por tanto, es observar la diferencia que se pudiera presentar respecto al valor normal de cada persona”.
Las personas que sufren de hipotensión no pueden experimentar emociones fuertes debido al incremento de actividad cardiaca que éstas implican, ya que la presión sigue siendo muy baja y el corazón late muy rápido, provocando así una difusión anormal de la sangre, causando que la presión baje aún más de lo normal.
La presión sanguínea normal es usualmente de 120/80 mm Hg (sistólica/diastólica). En personas sanas, especialmente atletas, una baja presión sanguínea es señal de buena salud cardiovascular (corazón y vasos sanguíneos). Pero una presión baja puede ser señal de un problema subyacente —especialmente en la vejez— que puede causar un flujo sanguíneo inadecuado al corazón, cerebro y a otros órganos vitales.
En cualquier persona, una presión sistólica menor a 90 mm Hg y/o una presión diastólica menor a 60 mm Hg debe ser diagnosticada como hipotensión arterial.
Personas con hipotensión deben evitar permanecer de pie, estar sentados o bien acostados por un período prolongado. Se puede incrementar la cantidad de sal en la dieta y tomar líquidos no alcohólicos. De verse repeticiones constantes se pueden prescribir medicamentos. Todo lo anterior debe ser señalado por un médico.
La recomendación de más oportuna es ponerse en contacto con su médico o acudir su centro de adscripción cuando pase cualquiera de las complicaciones antes mencionadas, destacó el especialista en cardiología.