El Planeta se cimbra ante el ensordecedor rumor de las agencias de noticias occidentales que pretenden apreciar rasgos de una nueva “Guerra fría”, en los acontecimientos de relación ríspida entre el imperio estadounidense y Rusia, en que el primero arrastra a la comunidad europea y otras áreas, al conflicto este-oeste, si bien la monolítica unidad en torno a dicho imperio, está desquebrajada definitivamente.
Bien que han entendido al interior del gobierno estadounidense, que ya no lleva todas consigo en sus determinaciones universales, como las de imponer sanciones drásticas a Irán y ahora a Rusia por lo ocurrido con Crimea –separada de Ucrania, por voluntad propia y por las mismas razones, integrada a Rusia recientemente-.
El eje de las posiciones de la prensa occidental está en la estadounidense, dijo el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) el 15 de marzo en un artículo titulado “Ambigüedades estratégicas.” Ver: http://www.milenio.com/internacional/Pide-alemana-sanciones-Rusia-Crimea_0_263973663.html Los hechos, por cierto coordinados con eficacia y a velocidades difíciles de lograr en procesos político-burocráticos, fueron así: con una participación de 81.3%, el 96.77% de votantes se pronunció a favor de la anexión. Ante el millón 233 mil 002 electores, que cruzaron el “sí”, solo 2.51 por ciento, (31 mil 997) votaron “no”, sin que hasta ahora se hable de quejas. Parlamentos y órganos correspondientes realizaron los protocolos de anexión, en tiempo record.
La votación fue apoyada por el presidente ruso Vladimir Putin tras el violento cambio de gobierno en Kiev, que tuvo lugar tras semanas de protestas en la plaza Maidán por ciudadanos que pedían un acercamiento a Europa. Antes del referéndum, presuntas tropas rusas habían ocupado la península de Crimea, región ucraniana históricamente unida a Rusia, donde la mayoría de los ciudadanos hablan ruso. Occidente se resiste a reconocer el referéndum de secesión-adhesión; lo considera contrario a leyes internacionales, pero los intentos diplomáticos para impedirlo, fracasaron.
“Hasta ahora nadie fue capaz de impedir la ilegal intervención de Vladimir Putin en Crimea”, indicó por su parte el Süddeutsche Zeitung. “Ahora Europa tiene que aplicar sanciones económicas decididas y duraderas”. Así critica el diario a Ángela Merkel, que se comprometió a evitar sanciones económicas contra Rusia, al preferir el camino del diálogo diplomático, como único instrumento para parar la escalada del conflicto.
“Putin juega con fuego”, según el diario financiero Handelsblatt, “con su actitud aísla a Rusia, no sólo a nivel internacional. Los problemas son también internos”, indicó. http://www.diarionica.com/index.php/internacionales/5951-pueblo-triunfante
Para Spiegel Online, la de Putin es “una victoria de fachada”. “Los ciudadanos de Crimea esperan ahora una rápida anexión –como fue-. Sin embargo, ésta le debería de costar cara al presidente” (Putin). http://www.milenio.com/internacional/Pide-alemana-sanciones-Rusia-Crimea_0_263973663.html
El FAZ –por su lado- informa que los recientes esfuerzos del ministro del Exterior, F.W. Steinmeier, que incesante trató de mediar entre Occidente y Rusia, le fueron “retirados de sus manos” por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry. Cuando Steinmeier se encontraba reunido con jefes de Estado de los 4 países de Visegrad (la República Checa, República Húngara, Eslovaquia y Polonia) en Budapest, recibió una llamada de Kerry para decirle que volaría a Londres para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Lavrov, para presionar a Moscú sobre el referendo. Tal intento fracasó por el juego de Estados Unidos hacia CE siempre ambigüo, en el “divide y vencerás”. El engaño es que, si las cosas se agravan siempre existen forma de culpar a Berlín –dicen en la UE-.
Dimitri Trenin, experto ruso en política internacional (director del Centro Carnegie de Moscú) reiteró en una entrevista con la televisión austriaca que Rusia no da mucha atención a lo que dice Occidente. Sencillamente están trazando la línea. Agregó que las acciones de Rusia en Crimea son medio para que el gobierno ucraniano despierte; descartando la posibilidad de “guerra” y de que Rusia se adjudique Ucrania oriental.
En un artículo en el New York Times del 23 de febrero pasado, Trenin recuerda que Viktor F. Yanukovich de Ucrania y los líderes de la oposición, firmaron un acuerdo el viernes que puso fin a las “protestas mortales” en Kiev, prometiendo una nueva constitución y elecciones anticipadas. El enviado del presidente ruso a Kiev se negó a co-firmar el documento. Moscú dio la bienvenida al fin de la violencia, pero considera el acuerdo como imposición de la oposición ucraniana, respaldada por Occidente. La oposición tiene ahora el poder en Kiev y Moscú no confía que la crisis termine pronto. Hay grupos radicales bien armados, profundas divisiones políticas, culturales y regionales en la sociedad ucraniana; las élites están en desorden, y su condición económica se deteriora rápidamente. El problema es la situación de Ucrania, y –dice Trenin- Rusia tiene mucha menos influencia allí de lo que comúnmente se cree.
Su flema de analista le lleva a hacer propuestas. El mito más conocido, sobre el papel de Moscú en la crisis de Ucrania es que Yanukóvich ha sido más que un títere de Putin. El hecho es que Yanukovich no es confiable, vacila entre la U E y Rusia. Moscú sabe que los oligarcas ucranianos que apoyan al Sr. Yanukovich, son en gran medida anti-rusia. Ellos temen ser copados por los gigantes de negocios más ricos. Las protestas estallaron cuando Yanukovich se negó a firmar el Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la U E, para establecer una zona de libre comercio, entre otras cosas.
A pesar de lo que se afirma, el Kremlin no lo impidió. Moscú había indicado claramente que no quería firmar un acuerdo con Kiev, cuando introdujo sanciones de facto sobre productos ucranianos el año pasado. Se considera que, el Sr. Yanukovich se guio por sus propios cálculos. La razón fundamental fue el temor de que no sería reelegido en 2015, si firmaba el acuerdo. Se dio cuenta que el acuerdo no implicaba apoyo financiero de la U E y no veía como compensar la caída en el comercio con Rusia o amortiguar el golpe de la era soviética, en la industria pesada de Ucrania.
Se afirma que en todo el proceso, el papel real de Rusia fue más modesto de lo dicho en los medios de comunicación internacionales o la rumorología. El embajador Ruso en Ucrania, Mijail Zurabov, no se vio activo. El Kremlin ordenó a los miembros de la Duma permanecer fuera de Ucrania. Dmitry Rogozin, viceprimer ministro y ex embajador ruso ante OTAN, claridoso siempre, se mantiene prácticamente en silencio en Ucrania. El único funcionario que mostró interés continuo fue Sergey Glaziev, asesor de Putin para la integración euroasiática, que habló en las conferencias y escribió artículos, sobre los altos costos de la vuelta de Ucrania a la Unión Europea.
Putin recibió a Yanukovich varias veces, en Sochi y Moscú. En diciembre se ofreció a comprar US $ 15 mil millones en bonos de Ucrania -achicando cualquier ayuda condicionada de la U E (Fondo Monetario Internacional)- y bajó en un tercio el precio de sus envíos de gas a Ucrania. No se conoce de condiciones para este apoyo financiero. Había el doble propósito de ayudar a Ucrania a evitar un probable default y construir buena voluntad en las relaciones económicas para el futuro. Sin duda era una propuesta arriesgada, teniendo en cuenta las incertidumbres políticas en Kiev.
Hay un criterio generalizado de que Rusia sin Ucrania, no puede ser una potencia. Pareciera que los rusos está aprovechando el conflicto para mostrar lo contrario. Por lo pronto la oferta de Putin de que Ucrania y Rusia forjaran su integración económica, a través de una unión aduanera, queda para el futuro. No solo por la oposición interna en Ucrania, sino por que es “potencialmente peligroso” para Rusia. Moscú tendría que “bombear” mucho más dinero en Ucrania y darle voz y voto en los órganos conjuntos, como la Comisión Económica de Eurasia, sin garantías de que Ucrania se recupere de su actual crisis financiera. Moscú necesita esos recursos para elevar los niveles de salud, educación y trabajo, de su propio pueblo.
La desintegración de Ucrania para anexar sur y este a Rusia, significaría guerra civil, que no agrada. Mejor opción es dar un paso atrás y esperar, mientras se favorece la descentralización en Ucrania. Kiev seguiría manejando la federación, a fin de evitar la partición definitiva y sostener a Ucrania unida. Con una mayor autonomía financiera y cultural, las diversas regiones del país podrían vivir más fácilmente y dejar vivir, seguir unos a otros, bajo control. La descentralización en Ucrania sería una estrategia realista, a largo plazo, para Rusia, pero parece que Moscú aún no lo entiende. Lo cierto es que aún hay que seguir de cerca el proceso y la injerencia de todos los interesados. http://translate.google.com.mx/translate?hl=es&sl=en&u=http://www.realclearworld.com/2014/02/24/why_russia_wont_interfere_in_ukraine_156108.html&prev=/search%3Fq%3Ddmitri%2Btrenin%2Brussia%2Bucrania%2B2014%26client%3Dsafari%26rls%3Den
Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue. 23-marzo-2014.
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