El futuro de la escuela o ¿La escuela del futuro?

Noticia escrita el: 5 agosto, 2013 | Por: Víctor Manuel Barceló R

Décima Parte.

 A Martha Ketchum querida ahijada. In memorian

Ya señalábamos que la educación mexicana esta cimentada en una cadena de factores provenientes de pueblos antiguos, nativos u originarios de nuestro territorio, y los que irrumpieron en plan de conquista armada y sus consecuencias en la cultura. El español heredero de Grecia y Mesopotamia y pueblos bárbaros instalados en la Península Ibérica, cuyo espíritu de aventura, les llevó más allá del mundo conocido, arribando a islas y costas del Continente Americano en 1492, para posesionarse por 300 años; compartiendo el Norte con anglosajones y el Caribe con diversas naciones.

El sistema de educación de Nueva España, se realizó por grupos religiosos. Franciscanos fueron responsables de adoctrinar a los conquistados. Detrás los Jesuitas. Su sistema llevaba, a aprender español y “convertirse” al catolicismo. La educación relegó a pueblos y comunidades. El sistema educativo colonial se caracterizó por su rigidez, discriminación de clases, basado en la filosofía de la religión católica. Nuestro proceso educativo moderno se gesta en el S. XIX, tras eventos armados, que culminaron en la Independencia del yugo español. La influencia religiosa terminó con las Leyes de Reforma y la incautación de sus bienes, en el S XIX.

Las dificultades de la recién establecida nación, estancaron el desarrollo de un sistema educativo nacional. Los liberales propusieron (1833) una reforma suprimiendo participación de la iglesia en educación, pero fue mal vista por conservadores. Ello, junto a intereses político-militares, llevaron a conflictos armados durante la 2ª mitad del S. XIX. Al triunfo liberal se dió el 1er cambio radical al sistema educativo del México independiente. En 1867 se promulga la Ley Orgánica de Instrucción Pública -gobierno de B. Juárez- que otorga gratuidad y obligatoriedad a la educación primaria, excluyendo religión y confiriendo carácter de laica a la dada en instituciones oficiales. Esta ley aplicaba en territorios federales -incluyendo la capital del país-. Tuvo gran impacto en leyes de educación de los estados. El Estado tenía 4 570 escuelas (1870), frente a 2 424 en 1857. Sin embargo, solo el 19,4% de la población infantil asistía a alguna escuela.

En el porfiriato (1876-1910) el sistema educativo se afectó por el centralismo. Las instituciones educativas estatales no contaban con financiamiento y no había política de fomento al crecimiento y consolidación de un sistema nacional. La corriente positivista, cimenta la Escuela de Estudios Preparatorios. Joaquín Baranda -Ministro de Justicia e Instrucción Pública (1882-1893) conformó un proyecto “nacional” creando 4 escuelas normales, junto a 4 existentes, situadas en distintos estados. La Normal Nacional tuvo facultad exclusiva de otorgar títulos para la enseñanza. Con Justo Sierra en la Subsecretaria de Instrucción Pública se ve la urgencia de renovar instituciones educativas y crear otras. Sierra crea la Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1905 –siendo su primer Ministro- y la Universidad Nacional en 1910. A pesar de los empeños de Baranda, Sierra –impulsor del utilitarismo en la primaria- y otros intelectuales, en el gobierno de Porfirio Díaz, el sistema de educación sufrió nuevo estancamiento, al dejar de lado la educación básica –no había sentido social- privilegiando la universitaria. La escolaridad no pasó de 3% anual, y su porcentaje en la población de 5 a 15 años fue 23%. Poblaciones urbanas y semiurbanas fueron las principales beneficiadas por la educación básica, con la creación de nuevos planteles en ciudades, dejando olvidado al campo.

La Revolución de 1910 inició cambios profundos en la vida nacional, incluida la educación. Durante el movimiento armado (1910-20) la educación tuvo escaso desarrollo; el impulso vino de gobiernos estatales. En el Congreso Constituyente de 1917 se dio un paso importante, otorgando grado constitucional (Art. 3º) a la escuela laica, gratuita y obligatoria en la educación. Se otorgan mayores facultades a los estados, para supervisar primarias oficiales y privadas y prohibir a la iglesia dirigir escuelas de educación básica. El ajuste definitivo para movimiento de recursos y demás, se dio con la creación de la SEP por José Vasconcelos, quien impulsaba la unificación de criterios de educación, utilizándola para unir a la población del país, integrada por un vasto complejo cultural, social e ideológico. Para ello se establecen escuelas rurales, bibliotecas comunitarias; se editan libros de texto gratuitos, otorgan desayunos e impulsan programas de alfabetización. Vasconcelos lanzó al magisterio al trabajo educativo en el campo mexicano.

La consolidación de la Universidad Nacional -que agrupaba a escuelas y colegios de educación superior y sus transformaciones administrativas- permitió la autonomía, administrativa y financiera, para el pleno desarrollo de sus actividades académicas y culturales. La Universidad impulsó la expansión de la educación superior. Así, se crean 11 universidades entre 1917-48, 5 técnicas superiores y 30 técnicas industriales y de nivel medio superior entre 1916-31; las últimas fueron base para crear el Instituto Politécnico Nacional por Lázaro Cárdenas, (1938) cuyo gobierno obligó legalmente a escuelas particulares, seguir programas educativos de la SEP.

Cárdenas impulsó la educación ofertándola, a todos los sectores de la población, incluidos trabajadores urbanos y rurales; creando centros de educación vinculados a sectores productivos y alentando la técnica; otorgando becas, creando centros de educación tecnológica, comedores y centros vocacionales de nivel medio superior. A la vez, hubo fuerte impulso al sistema educativo rural e indígena (históricamente olvidado) creando centros de educación indígena, y fomentando escuelas para formar profesores, regionales campesinas. En ese impulso se crean el Instituto de Antropología e Historia y el Colegio de México. Se vivió un crecimiento constante en matrícula, escolaridad, mas escuelas y planta docente.

Las condiciones políticas, sociales, ideológicas, culturales, militares y financieras, expuestas, a partir de los 40s del S. XX, definen rasgos del sistema educativo que, salvo empeños de Jaime Torres Bodet y otros administradores de la educación -con sentido pedagógico y social- desvían la conformación de un sistema educativo nacional –mismo que se pretende consolidar-. En las últimas cuatro décadas no se contó –salvo excepciones que no duraron en el encargo- con dirigentes de la educación nacional, plenos de virtudes y poder para fundar un Sistema Consolidado, de miras precisas y estrategias para la formación de maestros, atención definitiva y directa al aula y escuela y relación adecuada con padres de familia.

En la 2ª mitad del S. XX se consolida lo que por siglos buscó la economía y la sociedad del mundo moderno. En la ciencia la búsqueda de la verdad es sustancial; en política se acrecientan utopías, ante la pérdida de sistemas democráticos con participación social. En economía se impulsa el sistema de mercado, que servirá a la globalización, mediante expansión de transnacionales. En educación, principios y generalidades de la sociología son sustituidos por hallazgos en psicología del desarrollo (conceptos neuro científicos) y la distribución de bienes sociales, culturales y materiales, situaciones que parecen suceder y condicionar en las escuelas. Mientras tanto, en educación básica los estados federados generan sistemas educativos propios, aportando, 30% de cobertura, en tanto el Gobierno Federal gestiona con grupos emergentes y zonas rurales, para el 70%.

El crecimiento de ambos sistemas (federal y estatal), la gestión diferenciada y multiplicidad de normas hacían ver la educación como engendro con muchas cabezas. En las dos últimas décadas del S. XX la reforma educativa modifica alcances y formas del sistema educativo que pretende instituir sistemas educativos estatales, responsables, regulados por una SEP Federal con liderazgo central, hegemónico, orientador de transformaciones. Tal pretende la descentralización educativa en 1993.

Ambas instituciones (públicas y privadas) resolvieron con éxito sus objetivos. El gran debate: fundar una escuela pública que equipare logros a los de clases altas, apta para cubrir el afán de las clases populares, para que la educación aleje a sus niños y jóvenes de la injusticia, los saque de zonas marginadas de ciudades o del abandono del campo. En ese debate nos incorporamos planetariamente a la era postindustrial, donde la lecto-escritura se propaga, el conocimiento científico es base del desarrollo económico globalizado y la comunicación de masas. Las redes sociales se asoman, mostrando rasgos de lo que se construye en la sociedad del siglo XXI. La educación toma distancia de la sociología y se acerca a la economía. Las neurociencias adquieren rango en la educación del siglo XXI. De ahí que, de los procesos desarrollados en la industrialización, ahora apliquen saberes y habilidades a subprocesos en que se requiera innovación, creatividad, imaginación, traducción de la realidad, a través de abstracciones que surcan de lo simple a lo complejo, relacionando variables que necesitan explicación integral, no solo estructural. Tal circunstancia obliga a planear métodos y alternativas educativas, que conviertan el conocimiento en un bien público. Alto desempeño en Lectura, Ciencias, Matemáticas, Inglés (2ª lengua) y habilidades digitales, que lleven a la Sociedad del Conocimiento.

En ésta, la mentefactura lleva a la obtención-generación de bienes y servicios, mediante uso intensivo del intelecto humano y competencias que de éste se desprenden. En Educación, El S, XX dejó de herencia alrededor de nueve años de escolaridad, el XXI disputa en educación bajo dos objetivos centrales: 1º universalizar secundaria, (12-14ªaños), con la intensidad que las generaciones del S. XX aplicaron para abarcar 6 años de primaria, y 2ª sentar bases para universalizar, en 1as dos décadas, la educación media superior. Este nivel requerirá reforma profunda en su gestión y el alcance de su política curricular. El currículum mantiene consensos académicos creados y pactados en los 70s. Son inventarios de temas no vinculados siempre al desarrollo de la persona;  producto de ideas, y caprichos de “expertos” en currículum. En la segunda mitad del S XX, el desarrollo se dio, tensionando permanencia y cobertura, producción y reproducción, estructura y superestructura. En media superior ocurren: dispersión de programas, retiro del sector productivo; falta de perfil de egreso que articule con y dé a la secundaria, carácter propedéutico, previo a la M. S.

Al paquete de transformaciones con que visualizamos esta Nueva Escuela se le consideran de tercera generación. Implican, la migración de contenidos a desempeños escolares, incorporando medibles (Inglés 2ª  lengua y habilidades digitales) propiciando trabajo colaborativo en red, como la acción más vinculada a la economía del conocimiento, en que es trascendental el saber de las personas, habilidad y rasgos para aplicar conocimientos, influir sobre procesos que modifican las materias primas.

Es probable que la actual generación tenga que demostrar en varias ocasiones a lo largo de su vida, lo que sabe hacer sobre determinados temas: habilidad lectora superior, base del aprendizaje; habilidad para resolver problemas. Se requerirá de indicadores que valoren la vida, ambiente, con visión subjetiva que vuelva armónica la existencia entre diferentes grupos sociales sin importar cultura, raza, credo y origen social. La diversidad define el nuevo modelo educativo.

Esta flexibilidad obliga a una gestión de saberes distintos: estándares de habilidades tecnológicas desde edad temprana; dimensión del uso de la tecnología vinculada a fórmulas didácticas que establezcan la interacción, como base de la colaboración y la colaboración como norma. Fundamento de redes de aprendizaje como producto de las redes sociales. Es un nuevo modelo educativo que obliga a replantear enfoques, proponer múltiples políticas curriculares y formas de gestión de aprendizajes. Se busca una nueva escuela con nuevo modelo de gestión, diferentes reglas y rasgos para adecuar el liderazgo institucional, fundamentalmente en la escuela y el aula, venciendo formulismos y afinidades al viejo modelo del siglo XX. Este el camino a recorrer, con un nuevo espíritu de transformación y cambio.                                                                             Correo electrónico:v_barcelo@hotmail.com Quintana Roo, -agosto-2013