La honestidad, moneda de cambio con la que la actriz Elizabeth Aguilar salta de la farándula a la política

Noticia escrita el: 9 mayo, 2015 | Por: RocioDM

Dicen que siempre “la vida te da sorpresas…sorpresas te da la vida”,  y las que le ha dado a Elizabeth Aguilar no han sido pocas, primero cuando de manera intempestiva deja su carrera de Odontología por los reflectores y obtiene el segundo lugar del certamen de belleza Señorita México.

Sus hermanas la inscribieron a escondidas y tras quedar en segundo sitio de la justa, comienzan las fotos, las entrevistas, los reflectores y un giro de 180 grados en la vida de la joven Aguilar, quien se entusiasma con las oportunidades y comienza a hacer sus pinitos en teatro, televisión y en cine.

 Ha sido una carrera larga y no siempre tan afortunada, llena de anécdotas y cosas que le han puesto sabor, aunque no siempre agradable, comenta la actriz y cantante, quien gracias a su talento y belleza también logró destacar en el certamen Miss Mundo y quedar dentro de las seis finalistas.

Las oportunidades fluyeron y la fueron llevando a compartir escena con personalidades del medio como Paco Malgesto (Don Juan Tenorio), en teatro, hasta que llegó su primera oportunidad en cine, con “El vuelo de la cigüeña”.

Una vez convencida de que ese mundo era lo suyo, Aguilar decide prepararse a nivel escénico y toma clases con maestros como José Luis Ibáñez, en actuación; Emma Pulido, en baile, y Lola Quintero en canto, porque si de algo estaba segura es de que no se plantaría en un escenario a hacer el ridículo.

Ya con la Odontología como parte de su pasado, la joven comienza a tener participaciones en la televisión mexicana, en telenovelas como “Yara”, que protagonizó Angélica María; y en programas como “Sábado loco, loco” y después “No empujen”, al lado de Raúl Astor y Chela Castro.

Unos años después se convertiría también en la primera Playmate mexicana, al posar en 1984 para la revista Playboy, abriendo puertas para que muchas mexicanas después hayan tenido esa distinción.

Aunque siempre gozó de más proyección en televisión que en cine (que porque estaba muy grandota para los galanes mexicanos), Aguilar recuerda como una de sus mejores experiencias su participación en la cinta “Mariana, Mariana”, dirigida por Alberto Isaac, a un guión de Vicente Leñero, adaptado de la novela “Las batallas en el desierto”, de José Emilio Pacheco.

“Nos fue muy bien  -recuerda- representaron a México en diversos festivales de cine y le permitió hacer una gira por Rusia, como ‘campeones sin corona’ pues no eran la película en competencia sino parte de la muestra”.

La película estuvo nominada a nueve premios Ariel y aunque ella no ganó el de Mejor actriz, es la cinta por la que más se le recuerda en cine, donde también trabajó al lado de personalidades como Valentín Trujillo y el mismísimo Vicente Fernández, quien la apadrinó en su incursión en los palenques.

Desafortunadamente, reconoce, en esta carrera no todo es miel sobre hojuelas, empezaron a escasear las oportunidades y aunque ella tenía su gimnasio, vino una época en la que sólo la llamaban para hacer shows y palenques, cuando ella realmente no se considera una cantante.

Así que decidió tomarse un tiempo y en un punto buscar cómo operar un cambio importante en su vida. Ello la llevó al yoga, la meditación, pero sobre todo a los estudios, ya que se inscribió en varios diplomados sobre Análisis y comunicación política, que la hacen pensar en su misión en la vida.

Es entonces que se decide por regresar a la Universidad y estudiar Filosofía, carrera que la ha dotó de una nueva mirada, y comienza una etapa “administrativa”, en la que se dedica a luchar por los derechos de sus compañeros, primero en la Comisión de Honor y Justicia de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), luego en la de Intérpretes (ANDI), donde defiende el derecho de sus compañeros a la seguridad social.

Esa lucha que ha mantenido hoy tiene un nuevo escaparate, pues hace poco la llamaron del Partido Movimiento Ciudadano para contender por una diputación federal, la del 17 Distrito, que comprende parte de la delegación Álvaro Obregón y Cuajimalpa.

La idea, dice, aprovechar esa trinchera que se le ofrece, y que siente se justifica por la trayectoria honesta y transparente que ha mostrado, para elevar a un rango más amplio su capacidad de servir, ya no sólo a su gremio sino a toda esa gente, esos ciudadanos que no han tenido voz.

La gente, recuerda, está harta no de la política sino de los políticos, porque son quienes han degradado su ejercicio, así que espera que ciudadanos como ella, puedan, con el apoyo de todos, dar el campanazo y demostrarle a quienes han hecho un mal ejercicio del poder, cómo se debe ejercer en beneficio de todos y no de unos cuantos.

“Sé que hablar de que el país cambie parece una utopía, pero también las utopías son posibles, sólo tiene que haber un inicio y éste es el que ofrezco con mi trabajo”, sostiene Aguilar,  quien al igual que otras figuras públicas se han postulado para las próximas elecciones intermedias en el país, decididas a propiciar el cambio que el país necesita.