¿A qué le tiras mexicano? 4ª Parte.

Noticia escrita el: 11 enero, 2018 | Por: Víctor Manuel Barceló R

                  

Señalamos que dentro de la presión imperial a nuestros pueblos y la intervención que las embajadas y representantes de organismos de control estadounidense (CIA, DEA y otros)  que son los órganos  actuantes en un medio latinoamericano que cada vez se aleja más de los intereses estadounidenses, pero que no termina de lograr el manejo de su autodeterminación.

 

Una de las naciones que enfrentaron desde el siglo XIX la política de exportación de tecnología, con el gancho de que sustituiríamos importaciones, lo que se cumplió hasta los años 40s del siglo XX –para abastecer a la industria de la guerra- pero que convirtió a países del Caribe y Centroamérica en pueblos y comunidades “bananeras”, al fracasar tal política, como ocurrió posteriormente con la política exportadora, que da al traste con nuestros mercados internos e inunda nuestro territorio de transnacionales que explotan el campo y nos dan el espejismo de ser grandes exportadores de alimentos.

 

Las grandes producciones de alimentos –sobre todo en México como secuencia de 22 años del TLcan- están controladas por las empresas de los imperios, dejando en la indefensión a grandes grupos de campesinos, provocando una miseria tal que no les queda más que emigrar a trabajar en los campos del imperio al norte, tras sufrir vejaciones sin fin en el trayecto de su país de origen a esas fronteras y allá vivir con “la espada de Damocles” sobre la cabeza, por políticas y acciones que el gobierno estadounidense aplica o pretende aplicar, contra “indocumentados”.

 

Viene a cuento el párrafo anterior, porque Cuba celebrará elecciones presidenciales en marzo del 2018. Se trata de uno de los pueblos más lastimados por las políticas unilaterales, aplicadas brutalmente, contradiciendo las decisiones de la ONU que masivamente vota, año con año, contra el embargo que lleva más de 50 años de aplicarse a esa nación, que es ejemplo de dignidad continental y planetaria. En la última votación solo estuvieron en contra de retirar la abyección del embargo, el imperio al norte y su escudero, Israel.

 

Nos dice el diario la Jornada (5-enero-18) que el Consejo de Estado de Cuba convocó a elecciones, paso último del proceso que arrancó en noviembre pasado y que llegará a su fin en abril próximo, conformando un nuevo gobierno, mediante el retiro de la presidencia de Raúl Castro, uno de los sobrevivientes de la Revolución cubana, hermano de Fidel.

 

Mediante un comunicado oficial reproducido por medios cubanos se dispuso que “el próximo 11 de marzo (…), se celebren las elecciones en las que los electores de la República elijan, por el término de cinco años, a los delegados a las asambleas provinciales, y a los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral)”. El gobierno cubano solicitó que “las asambleas municipales del Poder Popular se reúnan el 21 de enero, en sesión extraordinaria, para efectuar nominación, respectivamente, de candidatos a delegados a las asambleas provinciales y a diputados a la Asamblea Nacional”.

 

La mayoría de los candidatos a elecciones provinciales y generales, saldrán de los concejales electos a fines de noviembre. En estos últimos comicios se escogerán a los diputados al Parlamento, tal órgano ratifica al presidente. Raúl Castro (87 años) gobierna formalmente desde el 24 de febrero de 2008, cuando fue ratificado por la Asamblea Nacional, aunque como vicepresidente ejercía funciones desde 2006, cuando su hermano, Fidel Castro, delegó en él por motivos de enfermedad inhabilitante. Así cumple el anuncio ante el Parlamento que sólo ocuparía el cargo durante dos mandatos de cinco años cada uno, si bien podría permanecer hasta 2021 como 1er secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC). A fines de diciembre de 2017, en la última sesión anual del Parlamento, Raúl Castro corroboró que abandonaría el poder el 19 de abril de 2018, cuando se realice la última sesión de la actual legislatura parlamentaria.

 

Allí afirmó: “Cuando la Asamblea Nacional se constituya habré concluido mi segundo y último mandato al frente del Estado y del Gobierno, y Cuba tendrá un nuevo presidente”. La fecha de inicio de la nueva legislatura (24-Febr.-18) se aprobó posponer dos meses el actual mandato, para atender los efectos devastadores del huracán Irma -septiembre pasado- que dejó pérdidas por más de 13 mil millones de dólares.

 

Analistas consideran que el sucesor será Miguel Díaz Canel, actual 1er. vicepresidente y miembro del Buró Político del PCC. Su eventual selección como mandatario, al cierre del proceso de elecciones generales, no provocará grandes cambios. Es un convencido de la continuidad política en la isla. “Yo no concibo las rupturas en nuestro país –afirmó en Nov. a la prensa cubana- “Creo que ante todo tiene que haber continuidad”.

 

El sistema electoral cubano viene siendo motivo de críticas. Es uno más de los aspectos que los enemigos del régimen cubano vienen considerando. El factor fundamental de crítica es la inexistencia de lucha de partidos. Afirman que solo con el juego de partidos, pueden expresarse todas las posturas y plantearse los intereses de los diversos grupos sociales que integran la sociedad de cualquier país, en este caso la cubana. Ver: https://oig.cepal.org/es/ paises/11/system

 

La democracia como la conciben en la OEA y en otros organismos multilaterales con enorme influencia del imperio estadounidense, jamás podrá estar acorde con un régimen político en el cual exista un solo partido. Menos si este es nacido de una revolución social y el régimen emanado de él ha tenido grandes éxitos en educación, medicina y otros rubros, que han servido para darle la mano a otras naciones –Centroamérica, el Caribe y Venezuela-. Esto no lo consideran solo como ayuda humanitaria –que lo es- sino propaganda de un régimen –el cubano- que contaminaría la Región.

 

Craso error pensar que un sistema político en las condiciones actuales pueda ser implantado, copiado o simplemente puesto en marcha en otro país, hermano si, pero con particularidades que se vienen apreciando en la evolución de los gobiernos progresistas de la Región. Hay rasgos generalizados porque enfrentan situaciones similares de presión extraterritorial, coludida con intereses nacionales que buscan mantener privilegios vergonzantes, ante la pobreza y miseria de millones de personas.

 

Pero frente a tales circunstancias, hay condiciones específicas en cada país que le dan rasgos diferenciales en todas las actividades y especialmente en la política. La mayoría de nuestros países están bajo presión de las transnacionales, claramente apoyadas por sus poderosos gobiernos, que hacen apreciar solo como democracia, aquella que se basa en el choque partidario, en donde entran en juego capitales e intereses de aquellos que viven de la explotación generalizada de pueblos y comunidades, que coludidos con gobiernos y empresas locales, explotan irracionalmente hidrocarburos, minerales y agua, sin importarles las consecuencias nefastas que esto tiene para los habitantes de esas entidades.

 

Para mantener esa situación en status quo, requieren de políticos a todos los niveles –incluso el de la presidencia- que hagan uso de la fuerza para reprimir a reclamantes, provocando en ocasiones prisiones y muerte sin explicación alguna. En los claustros universitarios de la Región, en los cenáculos de organizaciones sociales y algunos partidos políticos, queda claro que los países tienen derecho a decidir el régimen que se ajuste a sus necesidades y las demás naciones a fortalecer tales decisiones.

 

Un visionario latinoamericano –cubano de origen- analizaba en el siglo XIX la conveniencia de un solo partido, de la manera siguiente: José Martí (La Habana 28-enero-1853; Dos Ríos 19-mayo-1895), en 1882 adelantó la idea de que solo a través de un partido único podía dirigirse la lucha del pueblo de Cuba por su independencia. Expresaba, en carta al mayor general Máximo Gómez, (20-julio-1882): “¿A quién se vuelve Cuba, en el instante definitivo, y ya cercano, de que pierda todas las nuevas esperanzas que el término de la guerra, las promesas de España, y la política de los liberales le han hecho concebir? Se vuelve a todos los que le hablan de una solución fuera de España. Pero si no está en pie, elocuente, erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire, por la cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus proyectos, una confianza suficiente para acallar el anhelo del país —¿A quién ha de volverse, sino a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces?”

 

“¿Cómo evitar que se vayan tras ellos todos los aficionados a una libertad cómoda, que creen que con esa solución salvan a la par su fortuna y su conciencia? Ese es el riesgo grave. Por eso es llegada la hora de ponernos de pie”. Ver: https://martianos.ning.com/ profiles/blogs/cartas-de-jos- mart-a-m-ximo-g-mez-y-antonio- maceo-del-20-de-julio Martí, José. Carta al general Máximo Gómez del 20 de julio de 1882. Obras Escogidas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992, t. I p.324.

 

 

Cuba es una república unitaria (Art.1 Constitución de la República de Cuba). La división político-administrativa estructura el espacio geográfico del archipiélago cubano en 15 provincias, 168 municipios y un municipio especial: Isla de la Juventud.   (Asamblea Nacional, 1º agosto de 2010, Ley Modificativa de la Ley No. 1304 de 3 julio de 1976 “Ley de la División Político Administrativa”).

 

El municipio es la sociedad local, con personalidad jurídica a todos los efectos legales, organizada políticamente por la ley, en una extensión territorial determinada por necesarias relaciones económicas y sociales de su población, y con capacidad para satisfacer las necesidades mínimas locales (Art.102 Constitución de la República de Cuba).

 

El sistema político es monopartidista, con la característica de que el partido no es sujeto activo en el proceso electoral; no postula los candidatos. Las organizaciones que integran la Comisión de Candidaturas se configuran en sujetos electorales, a fin de permitir la participación activa de todos los sectores populares, aunando la pluralidad de intereses y fortaleciendo el cometido de la sociedad civil, en la reproducción del consenso. De allí que sean las convocadas por ley a proponer precandidatos, en ausencia de partidos electorales. Ver: https://archivos.juridicas. unam.mx/www/bjv/libros/5/2138/ 10.pdf

 

¿Es justa la apreciación de la falta de democracia en Cuba? El capítulo 3 de la Constitución cubana señala: En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas de Poder Popular. Para integrar las Asambleas del Poder Popular hay que seguir un protocolo electoral. Veamos lo que establece su Ley electoral, vigente desde 1992. Además de la filosofía y normas generales para realizar elecciones, en ella se establecen dos tipos de procesos electorales: 1º.- las elecciones generales, en que se elige a Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, su Presidente, Vicepresidente y Secretario; al Presidente, Primer Vicepresidente, Vicepresidentes, Secretario y demás miembros del Consejo de Estado; a Delegados a Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular y sus Presidentes y Vicepresidentes. Estas elecciones se llevan a cabo cada cinco años. 2º.- Elecciones parciales, en que se elige a Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular y sus Presidentes y Vicepresidentes. Tienen efecto cada dos años y medio.

 

En Cuba los candidatos a las diversas postulaciones no realizan campañas. La votación es directa y secreta, vigilada por pioneros uniformados, quienes custodian urnas. Todos los ciudadanos cubanos tienen el derecho a elegir y ser elegidos. Como no hay lista de partidos, se vota directamente por el candidato que se desee. La Ley Electoral de la República de Cuba (Ley 72 de 1992) organiza, dirige y valida los procesos electorales que se celebren a fin de cubrir los cargos electivos en los órganos del Poder Popular, así como su constitución. Para la realización de referendos, la Comisión Electoral Nacional dicta normas y dispone lo necesario.

 

Llegar a este mecanismo costó a la nación empeños constantes que fueron delineando su proceso. Las primeras elecciones se efectuaron el 16 de junio de 1900 y fueron reguladas por la Orden Militar No. 164, del Brigadier General y Jefe del Estado Mayor de los Estados Unidos, Adna R. Chafee, acorde con lo dictado en la enmienda Platt, apéndice de la Constitución de Cuba en la 1ª ocupación militar estadounidense en la isla (1899–1902) respondiendo a intereses de EU. La Enmienda Platt (o Tratado Permanente) se derogó el 29 de mayo de 1934.

 

Debido a restricciones, un amplio porciento de habitantes no pudo votar en ese año. Ante el reclamo de patriotas e independentistas, que apoyaban el sufragio universal sin limitaciones para la elección de autoridades locales, el gobernador militar, Leonardo Wood, respondió: (…) “Todo aquel que al llegar a los 21 años no ha tenido la laboriosidad suficiente para reunir 250 pesos, o no ha ido a defender su patria estando en guerra, es un elemento social que no se merece se cuente con él para los fines colectivos; ¡qué no vote!”. Resultado del sufragio restringido aplicado, del total de 1 572 797 habitantes que tenía Cuba, se empadronaron 150 648 y solo 110 816 concurrieron a las urnas,14% de votantes.

 

El proceso estuvo extensamente manipulado, pero las elecciones fueron ganadas por los partidarios de la independencia. Esto sirvió de experiencia al gobierno interventor para las segundas elecciones municipales realizadas en junio de 1901 bajo la Orden Militar No.91 del Comandante del Estado Mayor Norteamericano, J.B. Hickey. La nueva disposición estableció el voto limitado, según el cual, teniendo en cuenta la cantidad de concejales a elegir en un municipio, los electores tenían derecho a elegir una parte (el 60%), el resto (el 40%) estaba destinado a la minoría conservadora, para garantizarle un espacio político.

 

Entre arbitrariedades del gobierno interventor estuvieron: Rechazo a personas para inscribirse en el registro electoral, aunque poseyeran los requisitos exigidos. Ocultamiento de listas de votantes, para que el elector no pudiera comprobar si estaba registrado. Cambio de nombres de electores en listas, para que no pudieran votar. Coacciones en el momento del sufragio. Prohibición a delegados de importantes agrupamientos políticos locales para integrar mesas electorales. Negativa del derecho a participar en elecciones, a veteranos de las guerras independentistas, aunque presentaran certificados acreditativos, entre otras.

 

Durante todo el período neocolonial, las elecciones en Cuba estuvieron marcadas por la corrupción y el fraude que practicaban los políticos de entonces. Era normal que los muertos votaran, las urnas fueran robadas, se utilizara la llamada boleta viajera, que un elector votara varias veces, se compraran los votos, que los funcionarios y trabajadores públicos fueran obligados a votar por el candidato de gobierno bajo amenaza del despido. Las personas tenían que entregar sus cédulas de votar para lograr el ingreso en el hospital de familiares enfermos, entre muchas otras manifestaciones antidemocráticas. Los candidatos opositores eran en ocasiones asesinados, mientras que los soldados y policías impedían a los votantes contrarios al gobierno que ejercieran su derecho al voto. Cualquier similitud con lo que ocurre actualmente en muchos países de América latina, por supuesto que no es pura coincidencia. Ver: https://oig.cepal.org/es/ paises/11/system  (Continuará)

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue-


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