Desde su fundación en el año 2001, El Colegio de Tlaxcala se ha visto como una excelente alternativa para la continuidad de la preparación académica de varios profesionistas de instituciones prestigiadas de la región, e incluso de estados como Tabasco, Yucatán, Puebla e Hidalgo, que veían en el Colegio una clara opción para buscar un posgrado.
Ante las premisas de investigación, docencia y vinculación, se proyectaba un equilibrio entre la perspectiva de la abstracción teórico-metodológica, la difusión del conocimiento y el acercamiento al sector social. Sin embargo, desde la llegada del actual presidente el Dr. Alfredo Cuecuecha Mendoza a esta institución pública, la visión se ha centrado en la venta de servicios y se restringe cada vez más el apoyo para que los profesores investigadores de la planta docente realicen sus actividades investigativas y de transmisión del conocimiento.
Desde su llegada implementó el checar con huella digital y cada vez que por cualquier motivo se tiene que ausentar de la institución, este tiempo es descontado de las horas laborables y desde luego, el descuento al salario si no se cumplen las 40 horas, cosa que demerita la labor investigativa y creatividad. La situación es tan crítica para los investigadores que ahora cada profesor investigador tiene que tomar de su tiempo libre para realizar investigación de campo, o bien, solicitar permiso a un consejo (que él controla) para que valúe la pertinencia. Lo mismo sucede para acudir a congresos científicos nacionales o internacionales, esto sin considerar que los profesores deberán costear casi la totalidad de sus gastos.
Es obvio, que ante la visión tecnócrata del actual presidente y la degradante centralización del poder en él y sus incondicionales, se ha dado un vuelco enorme a los propósitos y objetivos con los que originalmente fue fundada la institución. Los académicos no son considerados -como lo sería en una institución democrática- para opinar sobre las posibles mejoras, y solamente se ven como “obreros modernos” a los que se les exige productividad, pero se les limita en todo lo que más sea posible.
Para cualquier proyecto, lo más importante desde la perspectiva de la autoridad central es el recurso económico, al grado de mencionar en reunión con académicos que no es prioritario conservar el Programa Nacional de Posgrado de Calidad (PNPC) en El Coltlax para el Doctorado en Desarrollo Regional, pues solamente aporta 12% a los recursos que ingresan a la institución. El Presidente del Coltlax sólo mide lo que los estudiantes dejan como cuotas y que es aproximadamente unos 30 mil pesos al año y no ve el aporte total que hace el Gobierno Federal a través del CONACYT como apoyo a la manutención de cada estudiante tlaxcalteca, percibiendo por beca para estudiar el doctorado 150 mil pesos al año por cada estudiante.
Aquí surgen diversos cuestionamientos: ¿Tendrá el mismo prestigio El Coltlax sin PNPC? ¿Sin apoyo de beca, habrá estudiantes interesados en cursar un doctorado cuando tienen una familia que sostener?¿El mismo Dr. Cuecuecha, no requirió de beca para su formación académica en Maestría y/o en Doctorado?
Tampoco a nivel institucional se le ha dado la importancia requerida de mantener profesores investigadores en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), instancia que mide entre otros parámetros la productividad de los investigadores y que mientras más alta la proporción en la institución es mejor para mantener el PNPC y avanzar de un Programa considerado en Proceso de Consolidación (que es el nuestro) a uno Consolidado o de Nivel Internacional. Por el contrario, con sus acciones ha demeritado la planta académica al despedir en forma injustificada a investigadores SNI con años de experiencia y pilares importantes del posgrado, a los investigadores que han sido dados de baja en las evaluaciones no se les ha dado los apoyos y facilidades para que puedan competir y regresar a seguir siendo reconocidos como Investigadores Nacionales y mucho menos se han tomado acciones concretas que conlleven a los investigadores más jóvenes a lograr entrar a este sistema.
La lógica es de aprovechar a nuevos cuadros como mano de obra calificada pero barata para hacer la “talacha” que beneficie al presidente, y con mínimo o nulo beneficio (económico, de publicaciones, de créditos, etc.) para el “trabajador”. Esto se ve claro en el proyecto FOMIX que el mismo presidente dirige, denominado “Las remesas, la tecnología móvil y el desarrollo sustentable” (nombre según el padrón de beneficiarios de Conacyt para los fondos mixtos), que acaparó todo el recurso (7 millones de pesos) disponible en el estado de Tlaxcala, sin dejar posibilidad a ningún otro investigador de acceder a esos fondos para diversificar los proyectos de investigación. La avaricia es tal que del proyecto ofrece becas posdoctorales de 5 mil pesos mensuales por medio tiempo a Doctores recién titulados, mientras que Conacyt proporciona hasta 20 mil pesos mensuales.
El nepotismo está presente incluso cuando el Dr. Cuecuecha integró a su esposa al proyecto, aunque ella se presentaba como “voluntaria” para no crear sospechas, pero sin dejar clara su participación, su rol, sus responsabilidades y percepciones, asistiendo esporádicamente a la institución a colaborar en dicho proyecto.
Recientemente el Dr. Primo Sánchez, profesor investigador exintegrante de ese equipo del proyecto FOMIX como posdoctorante de medio tiempo en dicho proyecto, por intentar conocer el proyecto para saber las acciones, la justificación, la metodología, los roles de los integrantes del equipo, etc., información que reiteradamente le fue negada y por no ver claro el posible aprendizaje de un recién egresado del doctorado, presentó su renuncia al proyecto FOMIX, pero el presidente se molestó tanto que le pidió su renuncia inmediata no sólo al proyecto, sino a la institución, además que de manera arrogante y despectiva fue expulsado de la oficina de dicho funcionario, quien le pidió que también se retirara de la institución.
Además, fue amedrentado por el licenciado de la institución para que firmara su renuncia en un formato “a modo” elaborado por el abogado y con espacios en blanco que omitían el salario y otros datos importantes. El Dr. Sánchez no aceptó firmar ese documento, argumentando que ya había elaborado su renuncia en la que mencionaba las razones de su salida y que por contener su firma tenía la validez necesaria.
El ambiente suscitado a partir de su llegada al Coltlax ha sido de despidos, renuncias, degradación del ambiente académico, concentración total del poder en él mismo y una situación interna caótica y de represión.
Este caso, se suma a los casos de despido injustificado a finales del año pasado, a renuncias a inicios de este año, y es muy probable que no sea el último durante el primer trimestre del año. Por esta razón, se hace un llamado al Gobernador del estado para que tome cartas en el asunto, y no sea cómplice de las acciones que están llevando al abismo a dicha institución.