El ajo, de acuerdo a varias investigaciones que se han hecho durante décadas, sirve algo más que para “ahuyentar vampiros”. De acuerdo a un artículo publicado en el Boletín Latinoamericano y del Caribe de Plantas Medicinales y Aromáticas, publicado en Septiembre del 2011, el ajo, Allium Sativum, se ha utilizado por siglos para tratar varias enfermedades y su consumo se ha relacionado en la reducción del riego de cáncer, algunos componentes han mostrado alterar la activación de los carcinogenes. Los extractos de ajo y sus componentes bloquean la actividad de las células tumorales inducidas de forma experimental. La alicina es el componente principal del ajo fresco recién triturado. Al aplastar los bulbos liberan la enzima alinasa, la cual convierte la Allin a allicina (Diallyl Thiosulfinato) uno de los componentes biológicamente mas activos del ajo, el cual se ha reportado que tiene diferentes efectos como antibacterial, antiparasitario, anti fúngico, puede reducir los niveles de lípidos en la sangre, inhibe la agregación plaquetaria y tiene propiedades de captación de radicales libres. El estudio de actividad antitumoral de Eduardo y Claudia Padilla, del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del estado de Jalisco y la Universidad de Guadalajara, en la cual se sometió a infusión de células tumorales de linfoma a 10 ratones por grupo. Cada grupo se le administró alicina a diferentes dosis, observándose una protección directamente proporcional para desarrollar células tumorales mayor para aquellos que no se administro alicina y menor en los que se administraron 20, 40, 80, 100 y 120 mg/kg peso. Su conclusión es que al administrar alicina existe una mayor actividad antitumoral, y un efecto benéfico por las propiedades inmunomoduladoras.
A consumir ajo en todas su modalidades tendrá un efecto hasta ahora demostrado un efecto de escudo antitumotral. Disfrútalo.