El cambio en el Planeta y la Educación.

Noticia escrita el: 7 octubre, 2013 | Por: Víctor Manuel Barceló R

Primera parte.

Hace unos cuantos lustros la vida humana se impactó por el inicio de la revolución computacional o tecnológica. Las primeras computadoras personales y de oficina (disco duro de 10 megabytes operando con disquetes que almacenaban hasta 128 kilobytes de información) fueron la novedad en oficinas privadas y gubernamentales, en que las máquinas de escribir eran dueñas y señoras de la comunicación escrita. En la misma época se conoce el fax y arranca la televisión por cable. Vendrían después: cajeros automáticos, teléfonos celulares y discos compactos.

Tras la  caída del “Muro de Berlín” -(Antifaschistischer Schutzwall) que dividió Alemania del 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989- como símbolo de la división de sistemas de vida y territorios, el mundo cambia vertiginosamente. Las computadoras personales se usan profusamente (almacenan información 300 veces más y creciendo tal capacidad) fax y teléfono celular utilizados por millones de personas. El mapa socio-económico del Planeta bulle a la par del avance tecnológico. Será la globalización de la economía, la puerta a la revolución tecnológica de última generación (robótica, biotecnología, tecnología de la información, nuevos materiales) y la incorporación a la Sociedad del Conocimiento. Se impulsa la apertura comercial y desregulación financiera necesarias para la organización de la producción a escala mundial. Así se configura un Nuevo orden económico al servicio de la expansión capitalista, en manos de unos cuantos países y sus transnacionales.

Necesariamente se viene dando una profunda transformación en los procesos económicos y productivos, que impactan en la organización social y trastocan concepciones del mundo y de la vida, forjadas por siglos, sostenedoras de la identidad de pueblos y naciones.

Tal revolución tecnológica (pasó en su momento con la 1ª y 2ª revoluciones industriales) que llega a desestimar la capacidad manual del ser humano para privilegiar el uso de sus neuronas, en creaciones muy especializadas tecnológicamente, es un punto de inflexión, que  rompe estructuras sociales y culturales, trastocando valores, instituciones y creencias de la vida individual y social. Su impacto es profundo, medular, aún inmedible en su repercusión y probabilidades.

De pronto vivimos una explosión de evidencias, en tanto se multiplican indecisiones e inseguridades planetarias. El avance del neoliberalismo lleva a cuestionar el orden geo-político internacional fundado en el Estado-Nación, acentuando la relación perversa entre desarrollo material y social. Los privilegios de la revolución tecnológica impactan, vigorosa y rápidamente en las clases privilegiadas, al interior de casi todos los países del Orbe. tal cambio acelerado, permite al 20% de población con mayor riqueza, ingresar a un nuevo momento, en tanto la mayoría del pueblo solo aprecia los beneficios en el televisor y en la acelerada vida que pasa ante sus ojos.

Los grandes desafíos para las organizaciones humanas -incluido el Sistema Educativo- están, por una parte, en redefinir su misión, precisar cual es el significado de su tarea en la sociedad; para ello requiere construir una nueva visión que oriente su labor; simultáneamente, buscar nuevas formas de organización, hacer “reingeniería”, romper viejas estructuras, aptas para una sociedad que cambiaba mucho más lentamente y sustituirlas por formas organizativas mucho más flexibles, menos obesas, que permitan adaptarse a entornos en cambio permanente.

En la práctica, todas las organizaciones humanas están “mal situadas”. Toda organización depende de su adaptación al entorno en el que desarrolla su labor. “Una organización no trabaja para sí misma. Cumple necesariamente funciones sociales que corresponden a expectativas de la sociedad que la rodea… Naturalmente se piensa en el ejemplo de la empresa industrial. En efecto, para fabricar su producto, ella necesita recursos en hombres, material, dinero, destreza, información, etc. Y para venderlo depende de sus redes de distribución que le permiten acceder a su clientela. Esta necesidad de relacionarse con su entorno se impone a toda organización, cualquiera sea su objetivo o su misión. Una organización… es entonces dependiente de su entorno… que constituye no solamente una necesidad, sino también una amenaza, un factor potencial de perturbación de sus equilibrios internos, en síntesis, una fuente de incertidumbre mayor e ineluctable. Para asegurar su funcionamiento satisfactorio, una organización debe entonces dominar en todo momento esta fuente de incertidumbre, es decir, debe tratar de controlar su entorno” (Erhard Friedberg, Francia, 1942) “las cuatro dimensiones de la acción organizada”1972). http://www.gestionypoliticapublica.cide.edu/num_anteriores/Vol.II_No.II_2dosem/FE_Vol.II_No.II_2dosem.pdf

En el tejido de mutaciones continuas y veloces, someter o aminorar la inseguridad del medio se torna casi imposible. En este contexto en formación, Las organizaciones, empresas, ONGs, instituciones culturales y de servicio, aparatos estatales, sindicatos de trabajadores, organizaciones campesinas, iglesias, organismos internacionales, debieran revisar finalidades y misiones que pretenden realizar en la comunidad. Ello implica examinar su organización y funcionamiento para arribar a sus metas.

Estos son los dos grandes desafíos comunes a todas las organizaciones humanas en el presente: por una parte redefinir su misión, la razón de su presencia en la sociedad, conformar nueva visión que oriente su labor; al mismo tiempo, buscar nuevas formas de organizarse (“reingeniería”), para  nuevos métodos sin tanta obesidad, más flexibles que toleren contextos en cambio continuo. Aquellas que mantienen definiciones y estructuras como si nada hubiese cambiado, o lo hacen sin diagnóstico, pronto su discurso y propuestas entran en obsolescencia, caducan o se atan a la supervivencia.

Los sistemas educativos entran en esta situación. La aceleración del cambio en todos los órdenes de la vida, lleva a repensar sus fines y modos de organización. Cada vez más la sociedad deposita su confianza en la educación, pero es también su más vigorosa crítica. La gestión educativa debe cubrir sus fines de allegar a sus educandos competencias para la vida. Para ello urge poner en marcha programas de profesionalización de la gestión educativa en el Planeta. La suma de una adecuada preparación del magisterio –sobre todo su puesta al día en formación pedagógica e información curricular- y el uso de metodologías de la enseñanza capaces de impactar las competencias pertinentes a cada grado y nivel educativo, será la ruta para atender convenientemente problemas en un esquema amplio, que va desde mejorar condiciones de empleo de las personas hasta obtener felicidad personal y familiar, pasando por asuntos, imperiosos y complejos como: superación de la pobreza, cimentación de paz planetaria duradera, impulso a conductas sociales e individuales basadas en el respeto por la diversidad y tolerancia; manejo de claves de la modernidad, confirmación del desarrollo humano que incentive la unión, integración social, fomento de igualdad de oportunidades, entre otros.

La escuela –ya lo vimos en anteriores entregas- como institución social es objeto de múltiples ataques contradictorios. Se la analiza y cuestiona desde dentro y desde fuera. Lo cierto es que la escuela como organización está en crisis. Su reiterada depreciación interesada, se encuentra ante una planta magisterial persistente en mostrar sus fortalezas –que son muchas- y logran, a contrapelo de opiniones, asumir un papel protagónico. Sin ella en todos sus niveles, lejos quedarían las posibilidades de impulsar la competitividad y demandar que las transformaciones económicas, sean equitativas, buscadas en su naturaleza de institución social, creadora de equidad y justicia social. Todo ello en un complejo contexto de escasez de medios y recursos y condiciones laborales deficientes para los docentes, en casi todos los puntos cardinales del Planeta. (Continuará)


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