Antioxidantes: ¿mito o realidad?

Noticia escrita el: 8 octubre, 2013 | Por: Dr. Javier Rubalcaba

 

Todos los días crecemos y Envejecemos. Como un clavo olvidado en la ventana del baño, nos oxidamos. Nuestro cuerpo produce sustancias llamadas radicales libres, semejantes al humo que produce un camión por el tubo de escape por el uso normal del motor. Estos radicales son producidos por funciones celulares normales, aunque también pueden ser inducidos por diferentes factores ambientales como las radiaciones ionizantes, los rayos ultravioletas, ejercicio físico extenuante o  por una disminución de los sistemas protectores o también llamados antioxidantes. Estas moléculas son compuestos que tienen alta capacidad para mezclarse con nuestras células, con los lípidos, las proteínas o actuar directamente en nuestro ADN causando mutaciones. Cuando hay un exceso de estos radicales libres entramos en una situación llamada “estrés oxidativo”.  Muchos estudios correlacionan  la existencia de este estrés oxidativo con la aparición de muchas enfermedades como infertilidad masculina y femenina, Psoriasis, cataratas oculares, enfermedades cardiovasculares, enfermedad de Alzheimer, baja protección inmunológica, diabetes, aterosclerosis,  artritis reumatoide y cáncer. Es importante tener en cuenta otros factores que desencadenan el estrés oxidativo como el tipo de vida y de dieta que actúan como PRO-OXIDANTES. Un ejemplo es el tabaco inhalado, el cual es considerado un poderoso pro-oxidante exógeno. Las dietas ricas en grasas pueden contribuir al estrés oxidativo debido a que oxidan sus lípidos, las carnes rojas  también contribuyen a la oxidación por el contenido de metales como el hierro. (1)

Giovanni Donadelli

Los tratamientos con antioxidantes prolongan la vida de los seres vivos. Esto ha sido demostrado en estudios con moscas transgénicas en donde se observó que vivían 30% más de tiempo comparadas  con las moscas testigo y que además tenían menos daño oxidativo. Sin embargo, en algunos experimentos el uso de antioxidantes tiende a ser peligroso más que benéfico, por ejemplo al incrementar los niveles de Q10 se ha visto que disminuyen el tiempo de vida de algunos animales de laboratorio, una posible explicación pudiera ser que debe existir un balance adecuado entre antioxidantes y radicales libres. El cerebro es especialmente sensible al daño oxidativo, en parte por el alto porcentaje de consumo de oxigeno y la falta de antioxidantes.  Se ha demostrado que el consumo de suplementos antioxidantes como la vitamina C y vitamina E previenen el deterioro de la función pulmonar asociado con la contaminación ambiental, incluyendo el asma. La vitamina E , vitamina C y selenio puede ayudar en el tratamiento de enfermedades cardiacas. En una revisión rápida en los motores de búsqueda para personal médico encontramos más de 9,000 artículos relacionados a uso de antioxidantes en los diferentes tipos de cáncer (1)

En un estudio realizado en Italia (Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos, Instituto Nacional de Nutrición de Italia) describe como  el consumo de frutas y vegetales ha sido asociado con una menor incidencia y mortalidad por diferentes enfermedades crónicas, la protección que las frutas y los vegetales  brindan contra las enfermedades  degenerativas como cáncer y enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, ha sido atribuida a su alto contenido de varios antioxidantes. La mayor parte de la capacidad antioxidante de frutas y vegetales se lo proporciona  su contenido de vitamina E, C, y carotenos, así como de diferentes polifenoles.  En algunos análisis de alimentos la col, la lechuga se describen como grandes antioxidantes. En menor o mayor cantidad la mayor parte de las frutos y vegetales tienen antioxidantes. (2) Algunas bebidas como el café, el té verde también los proporcionan.

Una alimentación balanceada, rica en frutas, vegetales, baja en grasas de origen animal y carnes rojas podría ser una buena opción para mantener a raya la tormenta de estrés oxidativo que sufrimos día a día con el funcionamiento normal de nuestro cuerpo.

Bibliografía:

1.- Antioxidantes, un paradigma en el tratamiento de las enfermedades. Argelia López L. y cols. Revista ANACEM. Vol. 6. No. 1 (2012)

2.- Capacidad Antioxidante y Potencial de Sinergismo Entre los Principales  Constituyentes Antioxidantes de Algunos Alimentos. Daymy Pineda Alonso y Cols.  Rev Cubana Aliment Nutr 1999; 13 (2): 104-11