Este artículo médico publicado en la revista Biomédica en el 2004, de la MC Ligia Vera Gamboa del Centro de Investigaciones Regionales de la Universidad Autónoma de Yucatán, llamó poderosamente mi atención por las implicaciones culturales, sociales, religiosas que conlleva. En la mayoría de las sociedades se existen relaciones sexuales entre varones, aunque son negadas y condenadas por la sociedad. Esta negación y discriminación conducen en un grado variable de visibilidad pública del sexo entre hombres y a la clandestinidad de este tipo de relaciones, lo que incrementa la vulnerabilidad de este grupo hacia la infección por el VIH (virus de la Inmunodeficiencia Humana). Existe un elevado porcentaje de estos hombres que son casados o mantiene también relaciones sexuales con mujeres. Este comportamiento bisexual parece ser frecuente en algunas sociedades, como es el caso de América Latina. Es importante mencionar también, que existen instituciones como, por ejemplo, el ejercito y las cárceles en las que los varones se ven obligados a pasar largas temporadas en compañía masculino exclusivamente y donde los comportamientos sexuales entre hombres pueden estar presentes. A nivel mundial al menos entre el 5 a 10% de los casos de infección por VIH se deben a trasmisión sexual entre varones.
Los contactos sexuales entre varones incluyen coito anal, práctica con alto riesgo de trasmisión de VIH tanto para el receptor como para el miembro activo, cuando no se utiliza el condón. Debido a que la mucosa rectal puede lesionarse fácilmente con este tipo de práctica sexual y permitir de esta manera la entrada del virus. Además, ha sido sugerida de que la inmunidad natural al VIH de las células del revestimiento rectal, sea menor que la del revestimiento vaginal. El contacto buco genital también es común entre estos hombres, y si bien se había considerado como un riesgo teórico, la evidencia actual en este tipo de práctica, señala que el riesgo debe considerarse.
EL patrón de trasmisión sexual entre los hombres homosexual/bisexual es del 65%. En el estudio en la Universidad de Yucatán (que tiene la tasa más alta en este patrón de infección homosexual/bisexual), realizaron un estudio con 50 hombres que tienen sexo con hombres en el que encontraron que la edad promedio fue de 27 años. El más joven del grupo fue de 18 y el mayor del grupo tenía 59 años. ¡EL 30% DE ELLOS VIVIA CONYUGALMENTE CON UNA PAREJA FEMENINA! De estos el 26 % ESTABAN FORMALMENTE CASADOS. 4 % vivían en unión libre. El 100% tenía conocimientos de las formas de transmisión y prevención del VIH. El 30% no utiliza el condón en todas sus relaciones. El 88% de los que utilizaban condón no lo hacían de forma correcta (uso concomitante de cremas, vaselina, abrían el empaque con uñas, dientes o tijeras). Casi 40% refirió haber tenido 2 o más parejas en el último mes. El 18 % tuvo encuentros sexuales casuales en el último mes. Estos que refirieron prácticas sexuales con parejas ocasionales manifestaron que fueron momentos de “apasionamiento o calentura” y no recordaron el uso del condón o si lo recordaron, prefirieron no mencionarlo para no despertar desconfianza en la pareja. La mitad de estos hombres preferían a otro hombre como pareja. El resto prefería igualmente hombres como mujeres. El papel mas común de estos hombres fue receptivo (o pasivo) en un 40%. El 30% activo, y el restante 24% mixto. El 50% de los entrevistados realiza prácticas bisexuales, esta situación es el principal mecanismo de trasmisión de VIH en la población femenina en Yucatán.
Abrir el conocimiento de estos datos es importante en un problema que nos involucra a todos como sociedad. El ocultarlo no lo desaparece.
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Hombres que tienen sexo con hombres: conocimientos y prácticas sexuales en relación a la epidemia del VIH/SIDA en Mérida, Yucatán, México. Rev Biomed 2004: 15: 157-163