El Sistema Educativo Mexicano

Noticia escrita el: 23 enero, 2014 | Por: Víctor Manuel Barceló R

  2ª Parte.

                                               (Su docencia al día).

                                  Para Renward García Medrano.

                                               Gran amigo y doble colega.

In memorian.

 

Decíamos que, elevar la calidad de la enseñanza en los 11 años iniciales de formación para los alumnos de la escuela mexicana, será base de una educación para la vida que haga capaz a cada ciudadano y a la nación entera de incursionar, con éxito, en el mundo globalizado, que no respeta fronteras, idiosincrasias, lenguas e interesas locales. Solo una educación básica de excelencia, incorporará al país a la Sociedad del Conocimiento.

Tal es la pretensión de la Reforma educativa reciente, que está enfrentando disidencias magisteriales y de otros grupos, como los estudiantiles de normales, oponiéndose a la puesta al día del currículo con que se enseña en sus escuelas, mismo que pretende una formación completa del alumno para ejercer el magisterio en la época que vivimos. Las normales fueron semillero de buenos maestros hasta hace unos lustros –recibimos sapiencia, bonhomía y rigidez de inolvidables maestros mexicanos y extranjeros- hoy se busca, sin mucho

éxito, una modernización que no fragua, aún con el empeño de directivos y grupos magisteriales.

Por ello resulta tan interesante el DOCUMENTO BASE EDUCACIÓN NORMAL, recién emitido por la SEP para, a través de foros de consulta organizados en el interior del territorio nacional, se pueda conformar el PLAN INTEGRAL DE DIAGNÓSTICO, REDISEÑO Y FORTALECIMIENTO PARA EL SISTEMA DE NORMALES PÚBLICAS. Ver: http://www.modeloeducativo.sep.gob.mx/files/base_educacion_normal.pdf

Será de gran importancia el que los foros allí propuestos para su realización, cumplan con el propósito de “recabar propuestas de los diversos sectores interesados o involucrados en la formación de maestros: académicos, directivos, maestros, organizaciones sociales, autoridades educativas locales y la sociedad en general, para la elaboración del Plan Integral…” ya señalado. Factor vital para que tal cosa ocurra, será que sean realmente abiertos y participativos, para que su resultante vaya al corazón del normalismo, lo recupere en su esencia de servicio social y lo modernice en cuanto al currículo y perfil del aspirante a la alta tarea nacional de impulsar la formación de la niñez y juventud mexicanas.

Empresa de titanes será reconstruir la imagen del mentor de la niñez, pero no imposible de realizar en un ambiente de buena voluntad y decisiones oficiales probadamente adecuadas, tanto al bienestar económico y social del maestro como respuesta a su entrega plena a la tarea en la escuela y el aula, como a la mejora continua de la escuela y su entorno (provisión de libros de texto, bibliotecas de aula, auxiliares docentes, capacitación continua docente, actividades de escuela abierta a la comunidad y otras).

Para que tal cosa ocurra, implicará no solo avanzar con solidez y sin mezquindad en las porciones que del Producto Interno Bruto (PIB) se destinen a la educación, hasta alcanzar al menos el 8% que aprobamos internacionalmente. Vale aclarar que el solo incremento en la inversión no avala progresos en elementos de la calidad, como equidad y eficiencia de la educación. Para ello hace falta gestión, siempre sustentada en información suficiente, válida y confiable que permita tomar decisiones adecuadas. De ahí el incremento en la importancia de la evaluación educativa con fines de planeación y buen uso de los recursos. Ver: http://www.eclac.org/publicaciones/xml/6/20696/S43SyC-L2246e-P.pdf

Será necesario hacer caso al Plan Nacional de Desarrollo y articular la tarea de diversas dependencias federales y sus correspondientes estatales y municipales para que juntas, no solo interactúen en la educación, sino colaborativamente combatan la pobreza y sus terribles consecuencias en las poblaciones que la sufren y que ya son más de la mitad del país. Empoderar a las familias de la parcela que mantienen e impelerles a producir para su mercado interno, es la ruta. Si deseamos ingresar en efecto a la sociedad del conocimiento, por derecho, tenemos que obtener niveles de calidad creciente, año con año, tanto en educación como en condiciones de vida de la población más vulnerable.

La apertura del comercio y las facilidades otorgadas a los inversionistas extranjeros, convierten el tránsito hacia la sociedad de la información y de allí a la del conocimiento, en dependencia creciente de su competitividad externa.  Esta a su vez está atada, a la anexión al sistema productivo de inteligencia y conocimiento renovado. Solo la educación nacional de calidad, puede proveer de personas capacitadas para usar cada vez más materia gris en su actividad profesional. De allí que avanzar con personal especializado –a diversos niveles- requiere de un desarrollo nacional que impulse profundas e impetuosas transformaciones educativas. De no hacerlo, las empresas llegarán con su personal contratado del exterior y continuaremos siendo “amanuenses” de los amanuenses extranjeros.

La pelota está en la cancha de la educación y en el terreno de los docentes, padres de familia y alumnos, bajo la guía rectora del Estado. Los compromisos asumidos por los gobiernos de América Latina y el Caribe en la Declaración del Milenio, EPT, y la Cumbre de las Américas de 1998, donde establecen un compuesto extenso de objetivos y metas educativas. Estas buscan universalizar el derecho básico a la educación de las personas, expandiendo las oportunidades de bienestar, el cimiento cultural de los ciudadanos y las competencias productivas de las sociedades. Para ello habrá que acrecentar los recursos que dedican los países a tan vital actividad y perfeccionar su saber institucional para proyectar, llevar a la práctica y evaluar la acción pública en educación.

De allí la emergencia de rastrear dispositivos que lleven a completar los recursos disponibles con partidas alternativas de financiamiento, ya sean  externas o internas, que no lleven aparejada la mediatización en el trabajo educativo y solo sirvan a los requerimientos nacionales. Para ello, se realizaron trabajos relacionando los recursos con que se cuenta año con año y la inversión necesaria para cumplir las metas educativas propuestas. Valdría la pena para los estudiosos del tema, que vieran con atención el Anexo 1 del trabajo cuyo enlace está párrafos antes, en donde se establecen criterios y se presentan las fórmulas usadas para contar hasta el 2015 con recursos en Latinoamérica y el Caribe, a fin de cumplir las cuatro metas acordadas.

Financiamiento e impulso a la educación, tomarán en consideración problemas de inequidad de acceso y permanencia (que se manifiestan en grandes diferencias en tasas de matrícula entre niños de distintos sedimentos socioeconómicos); ineficiencia (traducida principalmente en elevadas tasas de repetición y abandono escolar), y déficit de calidad. Todos afectan en alguna proporción a los sistemas educativos de los países de la región (concretados en pobres resultados de aprendizaje), considerando objetivos en los ámbitos señalados (Metas del Milenio, de EPT, PRELAC), cuyo horizonte expresado de cumplimiento sería el año 2015.

Las metas se aluden a logros en: educación preprimaria, educación primaria, secundaria y alfabetización de adultos. Esencialmente se encauzan a organizar avances esenciales que desemboquen en una transformación progresiva de persistencia educativa de niños y jóvenes latinoamericanos y caribeños, proveyendo un elemento esencial de integración social y productiva para los analfabetos adultos (equiparles de la competencia lectoescritora para su vida diaria). Como se ha esgrimido, constituyen en conjunto, un cimiento para progresar en equidad, en capital humano nativo, preparado y en capacidades ciudadanas para afrontar su incursión en ese mundo complejo. (continuará).

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue.


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