Hay una constante entre quienes piensan en un desarrollo sustentable y sostenible para el Planeta que habitamos, esta es que la educación es simiente e impulso para cambiar los estados de cosas en que se desenvuelven pueblos y comunidades.
Dicha educación es para la vida y de por vida. La terminología utilizada hoy en los medios, influenciados por académicos, estudiosos y administradores del proceso educativo, nos hacen ver como ruta de calidad en todos los niveles –inicial, preescolar, primario, secundario, preparatorio o medio superior y superior- la apropiación autónoma de competencias específicas –en que el educador es el guía- en tanto sean de utilidad a los alumnos en los diversos entornos que van encontrando en su proceso vital.
Se repite como slogan y se aplica como meta en todos los niveles educativos, que las naciones contemporáneas ingresan a conformarse como “sociedades del conocimiento” –así en plural, porque no hay modelo único y replicable, dada la diversidad de historias, culturas y contextos-. http://www.uned.ac.cr/sep/recursos/revista/documents/EducacionSuperiorySociedaddelConocimiento-
Álvaro Marchesi, Secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) es explícito en cuanto a las “Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los bicentenarios”. Las condiciones que se viven muestran incapacidad de los poderes públicos –incluidos los poderosos- para fiscalizar las finanzas nacionales, cooperar a su control internacional y sortear las consecuencias en un mercado interno dominado por el exterior. El cambio requerido en las políticas públicas se mueve en sentido contrario, afectando a los núcleos mayoritarios al interior de nuestros países, que mantienen o acentúan su pobreza.
La educación debería ser objetivo principal de la operación gubernamental. Solo ella puede fortalecer el potencial de las personas y países para enfrentar, unidos como se pretende en Latinoamérica, el actual escenario y el futuro problemático que se vislumbra. http://www.revistacts.net/files/marchesi_metas_educativas_2021.pdf
Para avanzar en ello, Ministros y Ministras de Educación, incorporaron en la Declaración de la XVIII Cumbre Iberoamericana en El Salvador el acuerdo de: “Fortalecer las políticas educativas y culturales, tendientes a asegurar el derecho a la educación de calidad desde la primera infancia, la cobertura universal y gratuita de la primaria y secundaria y mejorar las condiciones de vida y oportunidades reales de las y los jóvenes, que permitan su crecimiento integral para lograr mayores niveles de inclusión y desarrollo social en nuestros países y avanzar en la consolidación del Espacio Iberoamericano del Conocimiento, en el marco de las Metas Educativas 2021”.
Uno de los temas más delicados y difícilmente alcanzados en educación es el de la equidad para la inclusión o la inclusión para avanzar a la equidad. Esto se relaciona con elementos del propio sistema económico y social en que nos desenvolvemos. En tanto no se cambien las normas que rigen a la sociedad capitalista en manos del gran capital y éste como sistema financiero haga y deshaga en la vida planetaria, bien poco se podrá avanzar en estos temas.
En estos días se realiza una reunión de Universidades, en el marco del III Encuentro Internacional de Rectores Universia 2014 con sede en Río de Janeiro, Brasil. #UniversiaRío2014 “La Universidad del Siglo XXI. Una reflexión desde Iberoamérica”, auspiciada por un entorno financiero. Hasta ahora de lo que se conoce, no se ha pasado de declaraciones importantes, algunas altisonantes, pero nada más. El sentido del evento es importante: acentuar movilidad para estudiantes, académicos e investigadores, reforzar financiamiento a instituciones de educación superior e incorporar a quienes aún no están en ellas. Estas casas de estudios –se dijo- deben impulsar el fortalecimiento de las democracias nacionales y contribuir en la lucha contra la injusticia y la exclusión.
Tocó al rector de la UNAM, José Narro, conducir la plenaria inaugural en la que participaron Peter Salovey, de la Universidad Yale; Andrew Hamilton, de Oxford; Bernhard Eitel, de la de Heidelberg, y Tan Chorh Chua, de la de Singapur, ante dirigentes de mil 103 instituciones de educación superior de 33 países de los cinco continentes, lo cual la convierte -según el rector de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Carlos Antonio Levi- en la reunión de líderes universitarios más grande del mundo, con presencia transnacional, diríamos.
Rebeca Grynspan, titular de la Secretaría General Iberoamericana, destacó que el desarrollo equitativo se alcanza cuando los jóvenes de los sectores “menos favorecidos” acceden a las universidades. Idea controvertida y que llevó a considerar –años 90s del siglo pasado- que financiar el nivel superior de la enseñanza no era productivo para los países pobres. Estos requieren ingentes recursos –se dijo- para reforzar sus niveles de inicio educativo –inicial, preescolar, primaria, secundaria y media superior- a fin de que alcancen condiciones de calidad, en un entorno de inclusión plena.
Pero ella afirmó que limitar financiamientos a IES no mejoraba las posibilidades de ingreso a ese nivel de jóvenes de los sectores más pobres. Hoy 2 terceras partes de la población universitaria en la Región, corresponde a la primera generación de familias de muy escasos recursos, que acceden a educación superior.
Las universidades deben pactar novedosas políticas públicas para acrecentar su competitividad, las que se basen en la economía del conocimiento. Para ello urge ingresar y conservar en el sector educativo a jóvenes que no están en él y mejorar, significativamente, la calidad de la educación.
En el evento se planteó la ampliación de la movilidad académica; se propuso meta ambiciosa para el lapso 2015 a 2020 de 200 mil jóvenes que hayan entrado en un programa de movilidad, con apoyos gubernamentales y empresariales. El rector de la UNAM, José Narro, si bien destacó las grandes oportunidades de América Latina, fue enfático al reiterar la enorme desigualdad, pobreza e ignorancia que nos abate.
Sin embargo, la región –a partir de naciones que están variando el paradigma económico negativo que vivimos- busca realizarse con un crecimiento alto y sostenido, políticas públicas que garanticen salud y educación, que insistan en el uso del conocimiento para crear valor agregado a materias primas, bienes y servicios. Políticas públicas que provoquen innovación en todos los terrenos, generación de empleo pleno y, con amplia participación social, contribuyan a poner en práctica acciones efectivas, democráticas y frontales que logren la distribución de la riqueza nacional y el combate a la desigualdad. Necesitamos de la energía lograda con el saber, de la ciencia y la tecnología, de las humanidades, las ciencias sociales, las artes y la cultura que se adquieren en la interacción maestro-alumno para ir a nuevos estadios de desarrollo sostenido. ¿Seguirá siendo una utopía tal búsqueda?.
Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue.
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