Un proyecto de vida y como construirlo. 1ª Parte.

Noticia escrita el: 17 agosto, 2014 | Por: Víctor Manuel Barceló R

Pronto habrá un nuevo Congreso Nacional en la Normal Superior Federalizada de Puebla. En él se intentará la intensificación de apreciaciones y debates acerca de si la vida está en proyecto o debemos construir un proyecto de vida y, en su cimentación, darle la fortaleza para que el ser humano se empodere de sus determinaciones, para avanzar hacia su propio proyecto de vida, al que habrá de apuntalar, día con día, para su logro pleno. http://www.ensfep.edu.mx/pagina/Informacion/Congreso/Invita.pdf

 

Apasionante será tal discusión, sobre todo porque reconocidos especialistas terciarán con sus propuestas, tanto en conferencias magistrales, en sus ponencias, incluso en mesas redondas programadas para conversar acerca de tan importante aspecto de la evolución de todo ser humano.

 

Por lo pronto, se comprueba en el proceso de evolución de la humanidad, que pueblos y personas que supieron, pudieron o lograron -por impulso propio o de padres y maestros, en el caso individual- definir una ruta para su vida, son hoy los faros que dan luz para atender muchas dolencias e impulsar diferentes tareas fundamentales, en la educación y en muchas de las ciencias y artes que el Hombre creó y crea, tanto como prueba de su genio, como para regocijo de sus contemporáneos y descendientes.

 

Por su lado, los países que fueron capaces de superar presiones y definir valores y metas superiores, por encima de intereses y veleidades políticas y económicas de poderes fácticos, que atosigan a todas las naciones del Planeta, conforman lo que son hoy los paradigmas a seguir o analizar, para encontrarnos nacional o regionalmente, con rutas ciertas para alcanzar la felicidad de todos los integrantes de un conglomerado social.

 

Tales sociedades son factibles solo cuando campea la equidad, con su propuesta de “igualdad, fraternidad y solidaridad”, valores creados por los Enciclopedistas, en los gloriosos momentos de la Revolución Francesa –Siglo XVIII- tanto en su lucha armada como en el pensamiento y la acción política y social de sus pensadores: Rousseau, Bufón, Malesherbes o Voltaire, Robespiere, Montesquieu, Diderot, d’Alembert y otros, cuyas ideas paradigmáticas fueron recogidas en la Encyclopédie. http://www.bne.es/es/Micrositios/Guias/ObrasReferencia/Enciclopedias/EvolHistorica/EncicloFrancesa/

Salir de la crisis de valores que vivimos actualmente, requiere volver a la historia humana, sobre todo a aquellos momentos estelares en que se conformaron las bases de un mundo con buenas relaciones entre las naciones. Casi siempre esto antecedió a grandes movimientos sociales, acaecidos en naciones –incluida la nuestra- en busca de formas de vida en que se respete a la vida planetaria; o como secuencia de grandes catástrofes provocadas, como las dos guerras mundiales y su brutal saldo de muerte y destrucción. Con estas circunstancias es válida la conformación de teorías científicas y formas de vida que pretenden apoyarse en ellas.

 

El humanismo que se busca afanosamente –ya vimos su arranque oficial en la Encyclopédie- llevó a pensadores y activistas a proponer la conformación de una sociedad distinta, al servicio de la felicidad humana. Dichas propuestas pasaron invariablemente por la emancipación de grupos sociales, pueblos y comunidades. Tal proceso hizo eclosión -en el caso de América- durante las luchas contra España en el siglo XIX, Inglaterra y los Estados Unidos, después, cuya actitud imperial arrebató territorios a los países constituidos, tras vencer a España y fueron copando su vida económica. http://www.eumed.net/cursecon/textos/Frank/1.C.htm

 

Lo registrado en la historia nos indica que la rapacería y el sacrificio de pueblos originarios constituye un capítulo de la colonización a sangre y fuego que llevaron a cabo los países colonialistas-invasores, implantando valores de una colectividad feudal en que, españoles y portugueses no se aventuraban al crecimiento, mucho menos al desarrollo de los pueblos conquistados, sino al hurto de sus riquezas para satisfacción y pompa de las coronas ibéricas. El modelo de subdesarrollo en el nuevo subcontinente latinoamericano, mantiene aún las bases de nuestras economías mono productoras, así como nuestra dependencia de los centros de poder. Ello se basó en la acumulación de plusvalía –excedente de los salarios- considerada costo de producción, para sustraerla a la ganancia del trabajador.

 

Componentes políticos y económicos de la conquista –española y portuguesa- son trastocados en la evolución del pensamiento durante el siglo XIX. El humanismo y su epítome el socialismo; el movimiento obrero y sus concepciones de la sociedad, desarrolladas en base al materialismo histórico, imprimieron significativas doctrinas que evolucionaron hacia esquemas de sociedades humanizadas.

 

El arquetipo de una sociedad equitativa, basada en la igualdad, la solidaridad y de lazos fraternos entre sus componentes, surgió –ya lo anotamos- en el marco de numerosos pensadores revolucionarios, siguiendo los fundamentos humanistas de J. Jacobo Rousseau (Ginebra, Suiza, 28-junio-1712 – Ermenonville, Francia, 2-julio- 1778)  sobre el tema de la desigualdad y su propuesta que da nombre a una de sus obras: “El contrato social”. Allí intenta dar explicaciones a las discrepancias entre los seres humanos, censurando a la vez, el poder de las clases económicas. http://plato.stanford.edu/entries/rousseau/

 

La disipación del feudalismo, como modelo de lucro económico, se debe a la aparición de nuevas clases sociales, básicamente la Burguesía que domina al principio las actividades capitalistas incipientes, logrando después el mando de las grandes industrias. No fue sencillo, se dio en un trascurso de brutalidad política y guerras imperiales, buscando apropiarse de Europa y sus colonias en otras regiones.

 

Ante la creciente y cada vez más sofisticada explotación en el Planeta, se construye el pensamiento tanto de los socialistas utópicos como del marxismo como teoría socialista. Las dos tendencias buscan soluciones al modelo capitalista explotador. El pensamiento y filosofía de Karl Marx, da sentido y pautas sociales a la mitad del siglo XIX.  Sus tesis económicas y la investigación de las leyes de la  dialéctica en el proceso social e histórico, así como su llamamiento a los trabajadores a organizarse para defender sus derechos, lo convierten en puntal revolucionario de los movimientos sociales. Afirmaba con convicción: “En cuanto a mí, no me cabe el mérito de haber descubierto ni la existencia de las clases en la sociedad moderna ni en su lucha entre sí”.

Su gran aporte en lo económico fue definir el concepto de plusvalía -raíz de la explotación de los trabajadores- al demostrar que la ganancia del capitalista no estaba en la venta de la mercancía, sino en la apropiación del valor real del trabajo incorporado en cada una de ellas, al remunerar menos a la fuerza laboral, el capital se quedaba con otra ganancia acumulable y mayor, la cual escondía como costo de producción.(Continuará).                                                                                            Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com 17-agosto-2014.


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