Corría el año de 1531, y a diez años de la conquista española sobre el pueblo azteca, según cuentan los historiadores de la iglesia católica, empezaron a ocurrir los milagros de la apariciones de la llamada virgen morena, (La Guadalupana)
Y es el indígena Juan Diego (Cuauhtlatoatzin) nombre en Náhuatl, que significa águila que habla, quien fuera elegido por parte de la corte celestial para recibir las peticiones de la Reyna del cielo, y llevar el mensaje al arzobispo Fray Juan de Zumárraga pidiendo construirle un templo en el cerro del Tepeyac.
Aunque algunos directores y sacerdotes han negado de la existencia del indio Juan Diego y las apariciones de la emperatriz de América, como es el caso del último abad de la basílica de Guadalupe Guillermo Schuuleburg Prado, este fenómeno religioso es verdaderamente milagroso.
La fe y el fanatismo hacia la Reyna del cielo no tiene límite, y son millones de creyentes dentro y fuera de México en esta imagen, que año con año se dirigen a la nueva Basílica a honrarla, adorarla, agradecerle por los milagros recibidos, y pedir nuevos favores, ¿y vaya que el pueblo requiere de la intervención de la virgen morena?
El caos político, humanitario, la falta de justicia que vive nuestro país mexicano es preocupante, y solamente un verdadero milagro podrá enderezar el barco que está a punto de hundirse, clamando y exigiendo el pueblo la renuncia del actual presidente Enrique Peña Nieto. Tal vez el presidente de México debería solicitar la intervención divina, y con la ayuda de los poderes celestiales poder terminar con su periodo, ya que al paso que vamos se ve complicado su sexenio…
Tal vez los padres de los normalistas desaparecidos encuentren respuesta y alivio en la virgen morena, ya que las autoridades son incapaces de aliviar esta gran pena.
La comunidad migrante también tiene sus peticiones, y es en cada iglesia , en cada catedral, en cada comunidad, que ruegan a la virgen de los pobres, de los afligidos, que les haga el milagro de una legalización completa, que tengan esa bendición de poder viajar a México y de rodillas agradecerle el milagro de tener a toda la familia reunida.
La placita Olvera ubicada en el centro de la ciudad de los Ángeles se experimentará una verdadera romería, que con mariachis y cantantes locales e internacionales le llevaran a la virgen las mañanitas, cobijándose en ella, y pidiendo que con su manto lleno de estrellas le cubra y proteja de la persecución de las autoridades migratorias americanas.
Sin duda que la fe mueve montañas, y así unidos los mexicanos en una sola oración, pedirá a la virgen la consolación de sus penas, ya que los gobiernos están sordos, mudos, sin poder dar ningún mensaje de esperanza al pueblo, ojala y los oídos de la virgen estén atentos a las oraciones y peticiones. La fe es la certeza de lo que se espera pero no se ve, sin embargo el pueblo quiere ver, ya se canso de esperar.
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