Vimos surgir su Estrella y Hemos Venido a Adorarlo (MT 2,1 – 12)
Un búho que sale y se esconde en el hueco del tronco de un árbol; un colibrí que se agacha a comer la flor; el pastor que va jalando el asno; un Ángel que levanta la mano y, allá, en el Lejano Oriente, los Reyes que van rumbo a Jerusalén porque les fue revelado que había nacido un Rey que es el Salvador del Mundo. “Este es un nacimiento que conforma los pasajes Bíblicos de la llegada de Jesús, es un nacimiento con movilidad, está integrado por más de 4 mil trescientas piezas, en está ocasión solo empleamos mil 350 piezas por falta de espacio”, en estos términos se expresó Fernando Machorro Fuentes, hijo de la familia Machorro Fuentes, al subrayar que él es la tercera generación que sigue la tradición de colocar el nacimiento de Jesús, aclarando que en realidad el nombre correcto es Belem y que estuvo expuesto durante el mes de diciembre de 2021 concluyendo la muestra el día de ayer martes 18 de este mismo mes de enero, en el interior de su casa.
Somos una familia de tercera Generación; la primera generación fue conformada por mis abuelos el señor Esteban Machorro Robles y Sara Núñez; la segunda generación estuvo a cargo de mi papá Fernando Machorro Núñez y mi mamá María Guadalupe Fuentes; la tercera generación, es la que yo estoy llevando al frente por ser el hijo mayor de mis papás, mi nombre es Fernando Machorro Fuentes. Quiero decirte que me platica mi papá que cuando mi abuelo ponía el nacimiento, ocupaba grandes mesas colocando ramas de sabino, como antiguamente se hacían los nacimientos; estas piezas tienen entre 70 y 80 años de antigüedad, muchas son de barro elaboradas en Amozoc y otras son de yeso trabajadas en Santiago Acatlán, aunque aclaro, algunas otras son traídas del estado de Jalisco.
En 1978, hubo un concurso de nacimientos aquí en Acatzingo, mi papa se llevó el primer lugar, porque en la presentación del nacimiento, les llamó la atención ver al borreguito que está dando vueltas sobre los leños que lo están asando.
En entrevista para Dialogo Sin Fronteras, el señor Fernando Machorro Núñez, de 62 años de edad, manifestó que su padre, abuelo del joven Fernando Machorro Jr., fue el primero en colocar un nacimiento grande para deleite de los habitantes del municipio de Acatzingo, añade, “era muy jovencito, yo solo estudie electrónica, nada que ver con la Meca trónica, es más ni existía esa carrera, pero empecé a darme una idea de cómo hacer para que las figuras de los pastores, los borreguitos y demás animalitos tuvieran movimiento, hasta que lo logre”, refiere el Tatiasca de la familia Machorro Fuentes. “En 1978 hubo un concurso de nacimientos aquí en Acatzingo, en donde participé y me lleve el primer lugar; le comento, todos los nacimientos eran bonitos, pero el primer lugar me lo lleve porque estaba ahí el pastorcito dándole vueltas a la manija para que el palo donde se encuentra colocado el borreguito diera vueltas sobre los leños que simulan una fogata, dando la sensación que el animalito se está rostizando”, esto me inspiró a darle movimiento a varias figuras que usted ya vio, añadió Fernando Machorro, integrante de la segunda generación, subrayando al mismo tiempo que el Ángel que levanta la mano se lo heredó su papá y él le dio movimiento.
Más adelante, Fernando Machorro Fuentes señala: si usted nota son varias figuras que tienen movimiento, además el sonido del agua del río y el fondo de la música que no cualquier, insisto, -Belem-, aquí en México lo tiene; mire… ya vio, acérquese más, note usted cómo la Virgen María está arrullando al Niño Jesús, esto es lo que lo hace interesante, porque la Virgen mueve los brazos para arrullar al Niño; añade su padre de Machorro Fuentes, lamentablemente ya se nos hizo tarde y vamos de salida, pero sino escucharían los sonidos del llanto del Niño Jesús, que acto seguido la Virgen lo empieza a arrullar.
Querido lector, déjeme decirle que este reportaje me dejó sorprendido, sabe por qué, porque varios pastores tienen ropa a la usanza de hace más de dos mil años, ropa que confecciona la señora María Guadalupe Fuentes Bailón, de 55 años de edad y esposa de don Fernando Machorro Núñez.
¿Por qué decides continuar con la tradición de seguir colocando el nacimiento?
Me llamo la atención porque que desde niño vi las cajas de los juguetes de los nacimientos de mi abuelo y de mi papa, los Reyes Magos son de barro de Tlaquepaque y que mi papa los arregló para que se vean como los Reyes Magos de hace dos mil años; algunas figuras son de pasta, figuras de la ciudad de México; las figuras de Tlaquepaque son más caras porque el barro se trabaja con más fineza.
Dentro del Belenismo hay que respetar una escala, no deben variar los tamaños, todos están a cierta escala, los animales en un tamaño y los pastores en otro tamaño; algunas figuras son de Andalucía y Sevilla, España, te comento que me van a traer figuras de pastores, algunos maestros que han concursado en la presentación de Belenes, de allá de España.
Este trabajo es realizado en conjunto: “mi papá, mi mamá, mi hermana y yo; mi papá es el que realiza toda la tecnología para el movimiento, mi mamá confecciona toda la ropa y yo soy el que monta la escenografía y el diseño de cómo y a dónde deben ir los pastores, de acuerdo a la ciudad; asimismo señala Fernando Jr., que él tiene las relaciones públicas y los contactos con gente de España, lugar en donde ya participó en los concursos de Belenes, en donde realmente sí hacen unos Belenes que jamás se han visto aquí en México. “Me enviaron un Documento, en donde este nacimiento, o Belenes son patrimonio cultural y deben de contar con el apoyo de los gobiernos, pero no lo hacen”, añadió.
Fernando Machorro Núñez, toma aire, respira profundo y rememora… “Hace 40 años, cuando colocábamos el nacimiento en la Iglesia, las ancianitas de esa época, se hincaban y se persignaban, porque escuchaban que el niño lloraba y la Virgen lo empezaba a arrullar, en ese momento el Niño Jesús dejaba de llorar, -créamelo- la gente lloraba de alegría y decía esto es obra de Dios que les dio inteligencia para que ustedes hagan esto, nos felicitaban, ese el mejor pago que la vida me ha dado ya que los alcaldes en turno jamás nos han apoyado.
Finalmente, manifestaron que de la misma manera realizan el día Viernes Santo de la Semana Santa, una exposición parecida a la del nacimiento en donde se colocan los pasajes bíblicos desde el Arca de Noé hasta la Última Cena, incluyendo la Crucifixión y muerte de Cristo, es un pasaje de 15 metros de largo, en donde solo se puede apreciar de lejos (Un metro de distancia) ya que no se puede pasar sobre la alfombra que se coloca el Viernes de Dolores, concluyeron. Querido lector le envío un fuerte abrazo y le deseo lo mejor para este año que está iniciando. Seguimos informando.
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