Calpulalpan, Tlax. Con el respaldo del Instituto Tlaxcalteca para la Educación de los Adultos (ITEA), Tomás Sosa Avelar, de 26 años de edad, cursa sus estudios de secundaria, mismos que le han permitido mejorar en su actividad laboral y familiar, pues ahora apoya a sus dos hijos en sus tareas escolares.
El hombre, originario de Calpulalpan y de ocupación jornalero, manifestó que hace seis meses decidió continuar con sus estudios básicos, que truncó por falta de recursos económicos.
Recuerda que se acercó a la plaza comunitaria del ITEA, en Calpulalpan, donde recibió la información, asesoría y motivación para realizar sus estudios básicos.
“Primero decidí trabajar para ayudar en los gastos de la casa y después me casé y ya no pude regresar a la escuela, ahora con el apoyo del ITEA estoy estudiando y lo que más me gusta es que puedo ayudarles a mis hijos con sus tareas, ellos son mi principal motivo para salir adelante”, externó.
El labriego aseguró que volver a las aulas le ha cambiado la vida: “he encontrado en los estudios la oportunidad de estar preparado y actualizado, ya que el sistema de estudios es accesible y de mucha utilidad”.
Sosa Avelar refirió que a pesar de que su trabajo le demanda gran parte de su tiempo, se ha organizado para hacer sus tareas y asistir a sus asesorías, por ello en tan sólo seis meses ha logrado un avance considerable en su instrucción.
“Cuando me siento lo suficientemente preparado voy y solicito mi examen, ahora sólo me faltan cinco módulos para terminar la secundaria”, manifestó con una sonrisa.
Acentuó que su familia, integrada por su esposa Joana Selene Contreras Guzmán y sus hijos: Dominic Brayan, de siete años y Jael, de cuatro, representan un impulso esencial para esforzarse a estudiar.
Tomás Sosa confesó que la falta de instrucción le ocasionó algunas malas vivencias que lo abochornaron;“hace tiempo trabajé en la ciudad de México y me pidieron que cortara una tabla roca en determinadas pulgadas, pero yo no sabía medir en pulgadas y no pude hacerlo”.
Narró que trabaja en el campo, “y me pagan 25 pesos por surco en la cosecha de maíz, ahora que he practicado más las cuentas, soy más rápido en saber cuánto voy cobrar”,recalcó.
El campesino dijo que uno de sus anhelos es continuar con sus estudios para obtener un mejor trabajo y brindarles a sus hijos mejores oportunidades.
Finalmente, invitó a la población que por alguna razón no terminó sus estudios de primaria y secundaria, a que se acerquen al ITEA porque tiene sistemas flexibles y el personal capacitado para abatir el rezago educativo en la entidad.