
El pequeño Abraham Jalil Medina del Valle cuenta con sólo 12 años de edad y quiere ser campeón Mundial, la meta a alcanzar el próximo 12 de noviembre de 2012 en el 4° Torneo Mundial de Karate Kyudokan en Argentina.
Después de unas clases de inglés por la tarde, Jalil se encontraba dando clases de karate a chicos de su edad o más pequeños incluso, el grupo estaba conformado por niños y niñas de 4 a 12 años; un poco de entrenamiento para desarrollar las habilidades psicomotrices, así describió él la actividad que realizaba esa tarde de miércoles.
Jalil empezó a vivir el karate desde muy pequeño. A los dos años de edad, sentado en una silla para bebé, veía a su papá dar clases o entrenar y desde su lugar lo imitaba. Poco después la silla quedó atrás y por su cuenta el niño se dedicó a practicar con pasión este arte marcial, a tal grado que cuando se le pregunta: ¿qué se te ha hecho difícil del karate?, el responde sin dudar: NADA.
Mi vida es normal voy a la escuela de 7 am a 2pm, como, estudio un poco, aunque mi papá dice que no es tan necesario, pues para eso esta el tiempo en la escuela, de todas maneras estudio. Después entreno hasta las ocho de la noche si es que al otro día hay clases, en viernes o cuando hay vacaciones puedo quedarme hasta las 10 entrenando con los adultos. Entre semana, después de entrenar me pongo a jugar o a ver tele y ya.
El pequeño no maneja dieta especial alguna y come como cualquier niño de su edad, juega y se divierte quien además corre todos los días, eso le permite disfrutar….. el karate.
Es una disciplina que me gusta, sirve para defenderme y para tener una mejor calidad de vida.
En el Dojo nos han enseñado que:
“El karate es para toda la vida. Es una parte de nosotros”
¿Alguna vez te has encontrado con un competidor que te haya impresionado?
- Si, una niña, entrena aquí, compite muy bien, con ella ahí me la llevo. Pero aún no me gana.
¿No te dan nervios cuando compites?
-Sea un torneo chiquito, grande o como sea, tengo nervios siempre, soy un ser humano y claro que tengo nervios; pero siempre me digo que eso no importa, tengo que competir, lo hago y se me quitan.
¿Cuándo compites, siempre buscas el primer lugar?
-En la Copa Budokan, que es la que hacemos nosotros, sí. Pero en otras competencias no me enfoco en ganar el primer lugar, lo tomo como experiencia, me dedico a probar técnicas y a observar a los demás competidores. Yo soy competitivo.
¿Algunas vez has tenido que ocupar el karate en la escuela o en la calle?
-En la calle no, en la escuela sí. Entrenar karate me ha enseñado que es DIFERENTE la cuestión cuando llegan a tocarte. En una ocasión jugando basquetbol un niño me empujo y yo lo deje tirado en el piso.
¿Te tienen miedo en la escuela?
- Mis compañeros saben que entreno, pero no me tienen miedo. A veces incluso me hacen burla, pero ya es diferente cuando se meten conmigo.
El pequeño gran Campeón Mexicano Jalil Medina, es apoyado por sus padres para que siga entrenando karate, el por su parte siente la responsabilidad de apoyar a su hermano, quien es cinta verde y en palabras de su hermano mayor, es muy bueno.
Para concluir la entrevista concedida al periódico Dialogo Sin Fronteras Jalil comentó:
“Cuando sea grande, me gustaría ser como mi papá, es buen competidor y no cualquiera le ganaría. admiro mucho a mi padre, él ha sido Campeón Mundial muchas veces y además es reconocido y respetado y eso me impulsa a ser mejor todavía.”
Quizá también, cómo el maestro Oscar Masato Higa, porque me parece que acaba de recibir un reconocimiento como el mejor maestro de karate. Me gustaría llegar a ser el mejor maestro de esta disciplina.
Y me preparo para llegar al objetivo trazado, entreno diariamente y mantengo la disciplina que se necesita. Por ello ya pronto estaré viajando a Argentina y mi meta a cumplir será ser Campeón Mundial en Noviembre de 2012.
Este 9 de noviembre, Jalil Medina y L.E.F. Abraham Medina Sarquis, su padre y entrenador, viajarán a Argentina para competir por ese título que tanto desea.
Esperamos que el talento mexicano, la disciplina y la pasión acerquen la victoria a Jalil Medina.