Abraham Medina Sarquis, originario de Minatitlán Veracruz, Director general Budokan, Lic. En educación física, cinta negra federación mexicana de karate, 5° Dan world unión of karate-do federations, 5° Dan Okinawan karate federation y representante nacional para México de la World Okinawan ShorinRyu Kyudokan KarateDo federation.
¿Cuándo inicia el entrenamiento del karate?
Entré a una escuela de karate a los 4 años y medio y fue porque mi papá se paro frente a una escuela de karate, el me preguntó si yo quería entrenar y la respuesta fue sí. La escuela se llamaba Okinawa Karate Do Minatitlán, siendo mi maestro Guillermo Hernández Urbina.
¿No te llamaba la atención otro deporte?
Si jugué otros deportes, por ejemplo, a nivel primaria practiqué un poco de futball, en secundaria jugué voleibol, en la preparatoria y en la universidad jugué basquetbol, sin embargo nunca deje de entrenar karate.
¿Por qué el karate y no alguna otra arte marcial?
A través de torneos, comencé a conocer otras disciplinas, entrené tae kwon do durante 5 años, hasta que se volvió deportivo y lo dejé, entrené jiu-jitsu, otros estilos de karate, judo, participé en 8 escuelas diferentes sin dejar la línea de karate tradicional porque es una forma de vida para mi. Llenaba todas las expectativas que tenia y llena las que tengo actualmente.
¿A que se refiere cuando dice que el tae kwon do se volvió deportivo?
Cuando yo entrenaba karate no se usaban protecciones y se permitía usar las manos para golpear en un combate y por ahí del 84-85 empezaron a utilizarse el peto, el casco y no se prohibió usar las manos, se volvió un sistema deportivo cuyo objetivo era simple y sencillamente, conseguir puntos.
¿Qué le ha traído el karate?
La disciplina. Se te facilita todo, estudiar, concentrarte en cosas que serían “difíciles”, se te facilita entrenar otros deportes, etc. Debido a la determinación que formas dentro del karate no tuve tantas dudas en decidir qué iba a estudiar, qué iba a hacer, qué acciones drásticas debía realizar y más. A diferencia de muchos compañeros que dudaban, fuera en un partido de futbol o en un examen, o a la hora de tomar decisiones en peligro.
¿Entonces, usted siempre fue bueno en la escuela?
No considero haber sido un excelente alumno, pero si fui bueno en matemáticas. Había ocasiones en secundaria o preparatoria en la que no realizaba los exámenes porque me exentaban, llegaba un profesor y exactamente a la hora del examen me decía, no, no tiene caso que hagas examen.
¿Las artes marciales dejan algo más intelectual que físico?
No. Van de la mano. Repito las palabras de mis maestros Guillermo Hernández Urbina y Enrique Chiu Armenta: el karate es solamente para gente inteligente. En un principio yo no entendía eso, de niño yo pensaba que era tirar golpes y eso me llenaba como deportista, es el tiempo, el que te va dando la razón de esa frase. Entender el karate deportivo es muy sencillo, entender el karate tradicional es muy difícil, no cualquiera entrena karate tradicional; el karate tradicional te ayuda en todos los aspectos de la vida, te ayuda a leer, te ayuda a comprender las cosas más fácilmente. Yo no tenía tiempo para estudiar tanto o hacer tareas como mis compañeros porque yo tuve que trabajar desde los 14- 15 años, tenía también que entrenar karate e ir a la escuela.
Si algún compañero se tardaba dos horas estudiando para un examen, yo no tenía ese tiempo. Yo tenía el tiempo de calidad de la escuela, ponía toda mi atención a lo que explicaban los maestros y eso era suficiente.
Siempre me ha interesado aprender, las calificaciones no dicen mucho para mí, así también las medallas en un torneo, no siempre son para los mejores competidores, en mi opinión, pueden haber muchas circunstancias engañosas tanto para una calificación como para una medalla.
Hablando de competencias y medallas ¿vio las competencias de los juegos olímpicos?
No, vi las de atletismo y un poco de tae kwon do. Es lo único que vi de los JO.
¿Qué opinión tiene acerca de estas competencias mundiales?
Siempre va a ser bueno el competir, donde haya competencia se obligará a los demás a prepararse a otros niveles. No solamente a nivel deportivo. Para nosotros como maestros de karate, el tener a otras escuelas de artes marciales alrededor, nos obliga a prepararnos mejor, porque hay competencia.
Sin embargo estás competencias mundiales tienen su pro y su contra. No todos los que están ahí son los mejores del mundo, yo lo viví cuando alguna vez fui seleccionado estatal, siempre existen favoritos (por no llamarle de otra forma): el hijo del presidente de la asociación de karate, el sobrino de tal, siendo que los mejores competidores se quedan fuera porque no tienen el apoyo económico, por eso no siempre van los mejores del mundo.
¿Los torneos son igualmente competencias?
Para nosotros los torneos son un complemento del karate tradicional, nuestra filosofía dicta que antes de presumir algo o enseñarle a la gente que tan bueno es uno, hay que practicar junto con los otros y así se comparte lo que se aprende, porque uno nunca deja de aprender dentro del karate.
¿Existen en la escuela familias completas?
Algunas completas sí, claro que no entrenan en el mismo horario porque nosotros dividimos las clases de acuerdo a las edades de los estudiantes.
¿Cómo beneficia esto a la vida familiar?
El hecho de participar en eventos, exámenes, seminarios, prácticas de campo, convivir con la familia es ganancia para la familia porque pasan tiempo de calidad juntos.
Muchas veces metemos a los hijos al karate para deshacernos de ellos porque no tenemos tiempo para cuidarlos, por ello es importante que se acerquen las familias para entender el por qué y para qué entrenar karate, si los papás entrenan empiezan a darse cuenta qué cosa es el karate, por qué deja de ser un pasatiempo y se vuelve un estilo de vida.
Explíquenos un poco más del Karate tradicional
El karate tradicional es originario de Okinawa, en la isla, originalmente ahí se creo el karate, no en Japón ni en la india; es tradicional porque para que exista la tradición necesitan pasar miles de años, así como en este caso.
En Okinawa se entrena por tres objetivos y son los mismos que tratamos de transmitir aquí todos los maestros.
1. Defender a la familia
2. Defenderse a uno mismo
3. Buena calidad de vida
Por eso entrenan y por eso lo crearon los okinawenses. Hay algunos que podrían ganarle a cualquier campeón pero ellos no compiten, eso no es lo que los mueve.
Ellos entrenan en un makiwara, pegan a paredes, llantas, la potencia de sus extremidades es enorme. Esto a diferencia de los que entrenan para meter un punto, cuya finalidad es: no lastimarse y protegerse de todo.
En el karate tradicional no se fomenta nunca la violencia, uno de los objetivos es dejar fuera de combate al contrincante en el menor tiempo posible. El karate no es para atacar es para defenderse.
¿Las artes marciales te ayudan a perder el miedo?
No es tanto que te ayude a perder el miedo o no, el karate te crea mucha seguridad sobre muchas situaciones. Los chicos tienen que tener mucha responsabilidad con lo que hacen, ahora que se viven en las escuelas muchos casos de bulling, tienen que asegurarse de no usarlo para causar algún daño sobre las demás personas y darse cuenta del potencial que tienen. Eso crea seguridad. No tienen enseñarle a nadie la capacidad que tiene, no es necesario ganar una medalla o salir en el periódico, el que entrena karate sabe cual es su valor.
¿Logro más importante?
Como competidor, haber ganado un campeonato mundial en combate.
Como maestro, no es haberle dado a muchos cinta negra o haberlos convertido en campeones, el aprecio que la gente me tiene ese es mi gran logro.
¿De qué cojean las artes marciales en México?
Para empezar en México hace falta disciplina y respeto.
En cuanto a las artes marciales hace falta difusión y existe un grave problema que no solo se concentra en nuestro país; mucho se ha deformado el karate por las personas que consiguen grados de instructor o cintas negras y esto por ende tiene una mal repercusión sobre los que gustan de entrenar karate.
¿Estaría a favor de que las artes marciales/karate se enseñaran a los niños en las escuelas?
Claro que sí, que existieran clases en escuelas primarias, de hecho en Okinawa se incluyó el karate como si fuera clase de educación física.
¿Podría esto llegar a realizarse si los maestros se unieran?
Es difícil aquí la situación, no es algo nuevo, intentamos trabajar con otros maestros, desafortunadamente su interés es económico, no les interesa tanto el transmitir el arte marcial como tal, quieren volverse millonarios de la noche a la mañana, en el momento en el que ven la oportunidad la aprovechan.
Usted estudió la licenciatura en educación física ¿fue para complementar el karate?
Yo estudié educación física porque teníamos un excelente profesores. No era el clásico que te pone a correr y te da la pelota para perder el tiempo, era un verdadero maestro. Él fue el que me motivo para estudiar esta carrera, después incursioné en la ingeniería y aunque salí en el primer semestre con buenas calificaciones, me di cuenta de que no era lo mio.
Di clases de educación física 10 años, pero debido a problemas con el sol lo fui dejando.
Pero no, nunca fue un complemento del karate mi carrera. De hecho nunca pensé llegar a ser maestro de karate. Llegué a puebla como competidor. Gané una universiada nacional de karate. Y fue cuando una persona me vio entrenar arriba de un edificio, que se desarrolló en mí la enseñanza del karate.
Esa persona que me vio entrenar, era un taekwondoin de grado avanzado, cuando vio que estaba yo pateando un costal, me pidió permiso para patearlo, así lo hizo y se fracturó el pie. Lo que él no sabía es que el costal, a diferencia de lo que ellos utilizan para entrenar, estaba lleno de arena y no de aserrín. Él fue mi primer alumno, de ahí se empezaron a juntar las personas para que les diera clases.
¿Dejaría de dar clases?
Cada vez estoy más metido en seguir siendo instructor y el 90% de mi tiempo es par dar clases, entreno escoltas, particulares y también tengo la suerte de que mis hijos entrenan karate y andan conmigo, por eso me sería muy difícil dejar esto.