El tercero y el último
Ni duda cabe que el Rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla Roberto Enrique Agüera Ibáñez, tiene un gran capital político y que tras su Tercer Informe, de su Segundo Periodo al frente de la máxima casa de estudios habrá cumplido 9 años exitosos y de consolidación de la BUAP, pero sobre todo de su figura ante la sociedad, los políticos y los universitarios.
Sin embargo hay lastres que ha arrastrado a lo largo de su gestión y de personajes muy cercanos a él que se han encargado de “meter tenebra” y deshacerse de quienes consideran sus “enemigos” por estar mejor preparados que ellos ó simplemente porque les caen mal.
Agüera Ibáñez, no cabe duda que ha sido un tipo inteligente y ha sabido cómo manejar y hacer crecer en todos los aspectos a una universidad que recibió ya estable, después de los rectorados de José Marún Doger y Corte y posteriormente Enrique Doger Guerrero, quien a dos años de terminar su segundo periodo se desligó de la BUAP para ir por la Presidencia Municipal de Puebla, entrando al relevo en esos 2 años Roberto Enrique Agüera Ibáñez.
Así empezó su prolongado rectorado, porque al terminar los dos años de interinato contendió para ser Rector por su primer periodo de 4 años. En 2009 logra su reelección y debiera concluir en octubre de 2013, pero no es seguro que termine hasta esas fechas al frente de la universidad.
Por eso lo de tercero y último.
Agüera Ibáñez tiene enfrente una carretera con una “Y” y dos caminos por elegir:
1.- Ser candidato del PRI a la Presidencia Municipal de la capital poblana y …
2.- Irse como Subsecretario de Educación Media Superior a la SEP federal, por su cercanía con el Presidente electo y su tocayo Enrique Peña Nieto.
En medio de estos factores algunos de sus “amigos” más cercanos ya empezaron a elucubrar ó más bien a tener sus “sueños de opio”.
Tal es el caso de Damián Hernández Méndez, quien ya empezó a hacer sondeos y dizque “trabajar”, en caso de que su jefe y protector deje la BUAP, para buscar una Diputación local en la elección del 2013.
Y esos “sueños de opio”, pueden ser sueños de cualquier otro estupefaciente porque su capital político, incluso dentro de la misma Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, están más que boca bajeados.
La última vez que estuvo en el antro que frecuenta decía en voz alta a sus “lacayos”: “que ya tenía amarrada la candidatura” y que además tiene muchas cosas a su favor, “como son recursos a manos llenas que ha manejado de la BUAP, pero sobre todo el apoyo de sus amigos de los medios de comunicación a los que tiene comprados” por medio de los convenios de publicidad que tiene la propia Universidad.
Ahora sólo falta saber ¿qué partido político quiere que Damián Hernández Méndez sea su candidato a diputado y porque distrito lo pueden impulsar?, porque no será factible que lo pongan en la lista de plurinominales y en los primeros lugares.
Sí Hernández Méndez sigue con sus “sueños de opio” debe analizar primero cuantos enemigos se ha generado al interior de la BUAP al meter las manos en la mayoría de las facultades y escuelas para mantener su poder ó como ha dicho: “porqué son ordenes del Rector”.
Y dos, deberá gastarse el dinero que “obtenido lícitamente” en la Universidad porque en caso de que sea designado, en medio de ese “sueño guajiro”, no le permitirán sacar dinero de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla como el mismo lo pregona.
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