Cuarta parte. (última)
El financiamiento en general es el mecanismo por medio del cual una persona, empresa o institución, obtiene recursos para un proyecto o todo un programa, como el caso educativo que nos ocupa. Vimos que el SEM recibe financiamientos federales, estatales, municipales y privados, con los que realiza las vitales tareas de formación de niños y jóvenes para que incursionen en la vida, con armas del saber y la interpretación cabal de los procesos en que participen. Esto es: dominar competencias necesarias para aprender a aprender, aprender a vivir.
El panorama que muestra OCDE y afina INEE, permite ver que buena parte de los problemas de la educación actual, están dados por una política de financiamiento ineficaz. El gasto nacional educativo proviene de dos fuentes principales: financiamiento público -de los tres órdenes de gobierno- y gasto privado -recursos que aplican particulares, usuarios de servicios educativos- en instituciones públicas y privadas.
Buscamos afanosamente calidad, pero componentes como pertinencia y equidad, no son atendidos con presteza y precisión, entre otras cosas, por escasez de recursos financieros. Podría decirse que el problema está en la preparación de maestros y directivos de los planteles, partiendo de la formación que ofrecen las normales. No sería falso afirmarlo. Pero el fondo está en la incapacidad del manejo financiero para atacar tales asuntos. El bajo nivel de gasto absoluto y una prohibitiva disposición de financiamiento, deja a zonas vitales de la actividad educativa -infraestructura y equipamiento de escuelas- “a la buena de Dios”.
Según INEE, casi un 25% de escuelas realizan tareas sin adecuado mantenimiento ni conservación de sus instalaciones. En equipamiento más del 75% de las escuelas primarias no cuentan con salón de cómputo ni biblioteca. No llegan al 5% las rurales e indígenas con dichos medios. En más del 15% de las rurales, el profesor no tiene donde sentarse. Ver: http://www.inee.edu.mx/index.php/bases-de-datos/tablas-estadisticas-inee
Otro problema con el sistema de financiamiento en revisión, es su poca disposición de recursos para atender aspectos no-salariales. El presupuesto va a gasto corriente en un 97.2%, poco o nada queda para esos menesteres. Casi la totalidad del presupuesto educativo se aplica a salarios del personal educativo, el rubro de mayor crecimiento, circunstancia compleja cuando los instrumentos de rendición de cuentas no son efectivos.
Por otra parte, a más de 20 años de la descentralización educativa –en mayo de 1992 se firmó el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal (ANMEB) SEP-SNTE- el sistema continúa en manos del financiamiento federal. Los compromisos –no claros- de estados y municipios relativos al gasto, se van “acordando” sobre la marcha. No establecen -desde el origen- criterios, indicadores ni normas que regulen el ejercicio eficiente de los recursos. De allí la desigual participación, de estados y municipios, en la inversión educativa. El “Presupuesto Educativo Estatal Total, por Fuente de Financiamiento y Entidad Federativa, 2012” (Ejercido en miles de pesos corrientes) nos dice: el gasto fue de 297,442,532.5 Federal, 174,631,663.0 Estatal, 200,432.8 Municipal, lo que da un gran total de 472,274,628.3. Con tales cifras la participación estatal –sin considerar al DF- crece hasta el 36.9%. http://cfee.dgpp.sep.gob.mx/reports/ReportSFF.aspx
La descoordinación entre órdenes de gobierno con dependencias burocráticas al interior de las autoridades educativas estatales y la federal, caracterizaron a la política educativa. Resultados: acciones aisladas, proyectos fragmentados que se pierden al cambio de autoridades -períodos de pilotaje o prueba- dejando de conocer bondades para algunos de los componentes de la calidad educativa, referidos por el INEE. De ahí la rigidez de la disposición del gasto y el incremento en previsiones salariales para los trabajadores de la educación –válidas sin duda- pero contrastantes con la escasez presupuestaria para financiar infraestructura, equipamiento, operación y mantenimiento de las escuelas.
Por su lado, el gasto educativo privado lo precisa la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH-INEGI) cada dos años con cobertura nacional. Provee panorama estadístico de ingresos y gastos de los hogares (monto, procedencia y distribución); información sobre tipos ocupacionales y sociodemográficos de los integrantes del hogar, así como de infraestructura de vivienda y equipamiento del hogar. www3.diputados.gob.mx/camara/content/download/…/file/ENIGH.pdf
En la ENIGH 2012, los hogares destinaron un mayor porcentaje de gasto corriente monetario a: alimentos, bebidas y tabaco 34% (78 % “alimentos y bebidas consumidas dentro del hogar”); transporte y comunicación 18%; educación y esparcimiento 14% (bajaron el gasto en “artículos y servicios de esparcimiento” de 25 a 24%). Visto por deciles de ingreso-gasto, de los diez, en cuanto a educación y esparcimiento, el decil más alto gasta 20% de sus ingresos, el más bajo solo 5%. El gasto en servicios de educación, artículos educativos, esparcimiento y otros, incluye gastos aplicados a inscripciones y colegiaturas; material educativo para la escuela, uniformes y transporte escolar; educación especial para discapacitados. También considera gastos en cultura, deportes y esparcimiento que efectúan, usual o esporádicamente: enciclopedias, libros, periódicos, asistencia al cine, a centros nocturnos, organización de fiestas, vacaciones, entre otros. Los gastos: Artículos y servicios de educación, de esparcimiento y paquetes turísticos y para fiestas, hospedaje y alojamiento. http://www3.inegi.org.mx/sistemas/microdatos/microdatos_archivos/enigh/doc/nueva_construccion_enigh12.pdf
El gasto en imprevistos es mucho mayor en el sistema educativo público frente al privado, 19% y 2%, respectivamente. El gasto familiar por deciles de ingreso muestra que en el 1er decil, imprevistos para el sistema público es casi un 30% y para el decil más alto cerca de un 10%. Sugiere que imprevistos representan mayor carga para poblaciones más desfavorecidas. Se colige que, si en el sistema privado el gasto para el primer decil en imprevistos es de alrededor de 7%, en el último es de un 2%, las familias más pobres continuamente ayudan a solventar insuficiencias presupuestarias en escuelas públicas como en privadas. El gasto imprevisto es regresivo y caro, las familias más pobres se ven forzadas a desplazar otras necesidades básicas, al tener los ingresos muy ajustados con los gastos prioritarios, sin capacidad de ahorro.
Pablo Latapí y Manuel Ulloa, en su libro “El financiamiento de la educación básica en el marco del federalismo”, de obligada lectura, nos adelanta información muy valiosa, hasta un poco antes de su publicación (2000). En su base acudimos a las tareas internacionales muy puntuales, que se realizan en el Instituto de Estadística de UNESCO (UIS por sus siglas en inglés) el depositario de la ONU de estadísticas mundiales en educación, ciencia y tecnología, cultura y la comunicación. El UIS (fundado en 1999 con sede en Montreal, Canadá) fue creado para mejorar el programa estadístico de UNESCO y desarrollar-suministrar estadísticas oportunas, precisas y políticamente relevantes, requeridas en entornos sociales, políticos y económicos, cada vez más complejos y cambiantes. La clasificación de la CINE 2011 fue adoptada por la Conferencia General de la UNESCO en su 36ª reunión (Nov-2011). Desarrollado inicialmente por la UNESCO en la década de 1970, y la primera revisión en 1997, la clasificación CINE sirve como instrumento para recopilar estadísticas educativas actuales, a nivel nacional como internacional. El marco se actualiza de vez en cuando para captar mejor los avances en los sistemas educativos en todo el mundo. http://www.uis.unesco.org/Education/Documents/isced-2011-en.pdf
Allí se añaden categorías a la clasificación de niveles de reconocimiento de la expansión de la educación de la 1ª infancia y la reestructuración de la terciaria. Incluyen: i) introducción de títulos de estudios como unidad estadística relacionada junto con el programa de educación, ii) Sistemas de codificación de tres dígitos para niveles de programas de educación y los logros educativos, iii) una sección sobre gobernanza de la CINE, y iv) un glosario ampliado.
Dichas mejoras las estableció un grupo de asesoramiento técnico global, (expertos internacionales en educación y estadística, incluidas organizaciones y socios internacionales (Eurostat y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El extenso proceso de revisión incluyó reuniones de expertos regionales y una consulta formal a nivel mundial, coordinada por el (IEU) con los Estados Miembros. En las UIS y la UNESCO, la OCDE y Eurostat (UOE) la recolección de datos se ajustará de acuerdo a estas normas. Los Estados miembros aplicarán la CINE 2011 en la presentación de sus estadísticas educativas a partir de 2014. CINE 2011 contribuirá a la producción de, incluso, estadísticas internacionales más fiables y comparables sobre educación, lo que refleja la continua evolución de los sistemas educativos en el mundo.
Incorporo la información anterior, porque muestra un camino para el inmediato futuro de la clasificación estadística educativa que se ajustará, por los acuerdos señalados a nivel mundial, mismos que nos llevarán a buscar mecanismos de ajuste al manejo de los recursos. Hay trabajo importantes al respecto. Junto al libro ya presentado de Latapí-Ulloa, están los trabajos de Manuel Gil Antón; Carlos Mancera Corcuera -quien incluso propone fórmula para ampliar participaciones y atender a los más necesitados-. Hay estudios y propuestas por nivel. El caso de Rodolfo Tuirán y Cristian Muñoz por su lado y de Javier Mendoza Rojas sobre financiamiento de la ES. Muchos de quienes han analizado a fondo el tema, están reunidos en el tomo VII de “Los grandes problemas de México” sobre Educación, editado en el 2010 por el Colegio de México, que conviene revisar in extenso. Lo cierto es que “hay mucho tela de donde cortar”.
En lo visto hasta ahora, nos damos cuenta que si bien, muchos temas vitales del proceso educativo, no pueden resolverse sin aportes financieros correspondientes, no serán solo los presupuestos altos lo que definirá la mejoría en la gestión educativa y, sobre todo, la mejora en la formación de quienes acuden a la escuela mexicana. Ya hemos visto con atención el caso cubano y anteriormente el de Escuela Nueva de Colombia, para no salirnos del Continente. Ver: Escuela Nueva: equidad a través de la calidad. 4 entregas a Crisol Plural.
No necesitamos ir muy lejos para apreciar como un país, empobrecido por el asedio y el brutal cerco económico ejercido por el imperio estadounidense, como Cuba, puede mostrar espectaculares resultados en su proceso educativo, superando –como vimos- a Latinoamérica en su conjunto y en lo individual. Pero allí el combate a la corrupción es en serio y aún queda un sentido social muy vigoroso, sostenido precisamente por el deseo de superar los problemas del embargo estadounidense.
Nuestra situación está en vías de atenderse –como señalamos- ya hay primeros pasos que recordamos en estas notas y que despiertan polémica; pero ¿Habrá otros mecanismos más sólidos para precisar la transparencia en el uso del dinero educativo? ¿Lo que se avance podrá cancelar la terca realidad de la creciente participación privada en el financiamiento de la educación? ¿Cuáles serán los límites para que las escuelas privadas “no se salgan del carril” y quieran o realicen su interpretación curricular de lo mandatado? Aún falta mucho por ajustar y consensar. Junto a ello la decisión en el futuro inmediato de un mayor presupuesto, pero en donde estén muy claras las formas de transparentar su uso, mediante una puntual rendición de cuentas en todos los niveles de la tarea.
Si ese esfuerzo, comprendido por todos los actores educativos, se acompaña con la recuperación sólida, de la pasión del maestro por su ministerio de servicio a la niñez y juventud mexicanas, que le lleve a una actualización permanente de sus conocimientos y metodologías pedagógicas, estaremos saltando la barrera que por décadas detuvo la conversión de la cobertura universal en educación básica –cimiento de la educación en general- en una ruta ascendente e ininterrumpida de calidad, que se refleje en los niveles siguientes.
Educación media superior y superior, poco o nada podrán lograr si no están clara y definitivamente articuladas –no mezcladas- con la formación básica, que nace en el hogar –participación precisa e informada de los padres de familia- y culmina en secundaria, con la apropiación de las competencias necesarias para seguir avanzando, por las rutas que pongamos a disposición de los jóvenes, llevando al país a integrarse con éxito en la Sociedad del Conocimiento. Tiempo llevará lograrlo, pero es urgente consolidar los pasos dados y avanzar conscientemente para que México sea nuevamente un país en ascenso, porque atiende a su educación, respetando creencias de toda índole, pero con un sentido de equidad social e integralidad nacional.
Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Ciudad de México-15-Dic-2013.
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