Primera Parte.
El empeño nacional por desarrollar con presteza una 4ª reforma educativa, está precisando o modificando diversos aspectos del Sistema Educativo Mexicano (SEM). Hemos revisado, en notas semanales, precautoriamente la Reforma Constitucional y sus primeras aplicaciones a la vida escolar. Nos interiorizamos de la puesta en marcha de la Nueva Escuela, con que se pretende poner al día la educación básica en el país y hemos hecho apuntes sobre requerimientos emergentes de media superior y superior.
Recientemente se dieron pasos para ajustar los recursos que la Federación aplica en tan vital rubro para el desarrollo del país. El proceso administrativo se inició con los preparativos para realizar un Censo de alumnos y maestros, fundamentalmente, a fin de conocer con mayor precisión con quienes y cuantos contamos para realizar la tarea educativa, de más de 25 millones de niños y jóvenes -salvo lo que el censo determine- lo que conoceremos probablemente a finales del año en curso o principios del entrante.
En paralelo se tomaron determinaciones para el manejo de recursos federales aplicados a programas educativos de ese origen y relacionadas con la cobertura de emolumentos y otras prestaciones, a docentes y demás autoridades que participan en la enseñanza. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció la creación del Programa de Refinanciamiento de Crédito de Nómina, fideicomiso que será mecanismo “para rescate de los maestros¨ a fin de superar adeudos crecientes de docentes, compartiendo la nómina magisterial con “agiotistas” que aplican intereses de hasta 180% anual. Para ello se utilizarán fondos públicos, que “rescatarán” adeudos millonarios de maestros sindicalizados, quienes pagan directo de nómina, intereses y principal. Antes de referirnos en extenso a lo actuado recientemente, conviene un recorrido por mecanismos en uso -desde hace décadas- para cubrir financieramente el compromiso social de la educación.
El SEM enfrenta retos en términos de pertenencia, calidad y equidad. De las treinta y tres naciones que conforman la OCDE, México igual que otros países de la Organización, sostiene una participación educativa de cerca del 100% para edades de 5 a 14 años. La población de esta edad se reduce a partir de sus niveles más altos en 2007. El mayor desafío para México era y es proporcionar educación a la población de jóvenes, misma que crecerá en algunas décadas. También la inversión por estudiante requiere de recursos. Ver para esto y lo que sigue: http://www.oecd.org/mexico/48667648.pdf
En cuanto a logros, México estableció meta de desempeño para alcanzar un promedio de país de 435 puntos en lectura y matemáticas para 2012. Entre 2003 y 2006 los resultados de lectura avanzaron de 400 a 410 puntos, entre 2006 y 2009 los resultados subieron de nuevo de 410 puntos a 425. Estos efectos se relacionan con una de las más altas proporciones de tiempo de enseñanza dedicado a la lectura, escritura, y literatura –30% frente a la media de OCDE del 23%- 2º porcentaje más alto entre países de OCDE, después de Países Bajos. En matemáticas, el desempeño de México mejora, de 385 puntos obtenidos en 2003, a 406 en 2006, y 419 puntos en 2009.
Información relevante de OCDE, indica que la diferencia en el estatus socioeconómico, (Índice de estatus social, cultural y económico de PISA), aparece principalmente entre escuelas, no dentro de ellas, corroborando –con las reservas del caso- un nivel de integración bajo, entre estratos sociales dentro de escuelas y segregación entre establecimientos escolares. La distribución de resultados de PISA indica que el desempeño está menos influenciado por el contexto socioeconómico que por otros factores, a diferencia de los demás países de OCDE y el G20, salvo Indonesia. Esta liga se atenuó por 7 puntos obtenidos entre 2000 y 2009, la 4ta caída más grande de la OCDE, y la 2da mayor entre países de América Latina partícipes en PISA. Más aún, ocupamos uno de los últimos lugares en aprovechamiento escolar de acuerdo a datos del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA siglas en inglés).
Una mayor inversión bien aplicada, genera más y mejores oportunidades para ampliar el desempeño. México aumentó su gasto por estudiante de educación primaria (básica) -a través de la secundaria- en un 17% entre 2000 y 2008. Sin embargo, este aumento está por debajo de la media de la OCDE del 34%, durante el mismo período. Como proporción de la riqueza nacional, la inversión en instituciones educativas también aumenta para alcanzar la media de la OCDE (3.7% del PIB).
El costo salarial por estudiante en México es menor que la media de la OCDE pero mayor que en Chile. La diferencia de la media de la OCDE a nivel primaria se debe principalmente a los salarios comparativamente más bajos (USD 20,415, convertidos mediante APPs). México ocupa el lugar 19 de 31 países), en comparación con USD 22,246 en Chile y USD 38,914 en promedio de la OCDE.
En la educación media, la diferencia se debe principalmente a que el tamaño de las clases es mayor que la media (28 estudiantes por clase en comparación con la media de la OCDE de 24 estudiantes; México ocupa el lugar 8 de 31 países en esta medición). El tamaño de las clases se ha reducido partiendo de 30.3 estudiantes por clase en 2000 en escuelas de educación media.
El gasto por estudiante en educación superior es 3.3 veces mayor que el gasto por alumno en escuelas primarias –la segunda proporción más grande después de Brasil, que gasta 5.4 veces más en un estudiante de superior que en un alumno de escuela primaria. Lo que se gasta por estudiante de nivel superior se mantiene estable desde 1995 a 2000 y aumentó 17% entre 2000 y 2008, más que el de la media de OCDE (14%).
En términos absolutos, la inversión anual por estudiante en todos los niveles educativos asciende a USD 2,284 (convertidos mediante APPs) –una cuarta parte de la media de la OCDE de USD 8,169-. Este nivel es similar al encontrado en otros países de América Latina (Argentina, Brasil y Chile) con datos en el “Panorama de la Educación 2011”..
Como porcentaje del PIB, el gasto educativo crece cerca de un punto porcentual en la última década al 5.8%, cerca de la media de OCDE (5.9%). México tiene el gasto público total más bajo como porcentaje del PIB (24%) en la OCDE donde este representa, en promedio, 43% del PIB. Teniendo en cuenta el gasto público relativamente bajo, la inversión en educación representa el 20.6% del gasto público total, la mayor proporción entre los países de la OCDE y un esfuerzo presupuestal notable.
En 2011 OCDE marca buenos salarios para los maestros. Los de escuelas primarias, que están en la parte superior de la escala salarial, ganan el doble del salario inicial. La proporción de salarios en educación primaria frente al PIB per cápita es alta: 1.39 con una media del 1.2 en la OCDE. El tiempo de enseñanza en educación primaria se localiza cerca de la media.
Los salarios para los de educación media, en relación al PIB per cápita, son los 2º más altos entre los países de OCDE (en proporción de 1.76) después de Corea, y comparados con un promedio de 1.24, entre países de OCDE. Interesante conocer que México es el 4° país con mayor extensión en tiempo de enseñanza en educación media, tras Argentina, Chile y E.U. Las evaluaciones nacionales respecto a desempeño se establecen en 2006 para todos los niveles, aunque no se requieren las inspecciones escolares ni autoevaluaciones. Solo Grecia, Italia y Luxemburgo no cuentan con prácticas de rendición de cuentas afines.
La baja calidad en rendimientos educativos desentona con el ritmo de gasto creciente. En México, el gasto-inversión educativos respecto al PIB, crece ampliamente los últimos 20 años, pasando de 4.1% en 1990 a 6.7% en 2010. Entre 1995 y 2004 el gasto se incrementa 47%, en términos reales (OCDE, 2007). Somos uno de los países de OCDE que aplica mayor proporción de su gasto programable en educación, 23% (OCDE, 2007).
Tales cifras de gasto adquieren otro panorama, en términos absolutos: en 2006, México gastó por alumno $1,650 dólares (ajustado por poder de compra) en primaria; en secundaria $1,500 en promedio por alumno. En promedio los países de la OCDE gastan $5,450 y $6,600 en los mismos niveles. En educación media, gastamos $2,800 por alumno y en superior $5,800. En promedio OCDE invierte $7,582 y $11,200, respectivamente.
Considera la organización que el bajo nivel de gasto absoluto, junto a una prohibitiva estructura de financiamiento, hace que espacios importantes del quehacer educativo, como infraestructura y equipamiento de escuelas, estén desestimadas. En efecto, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, afirma que casi una cuarta parte de las escuelas en México tienen requerimientos importantes de mantenimiento y conservación de sus instalaciones. Más del 75% de las primarias carecen de salón de cómputo y biblioteca. En escuelas de zonas rurales e indígenas, no llegan al 5% las que cuentan con tales instalaciones. En más del 15% de escuelas rurales, el profesor no dispone de lugar para sentarse (INEE, 2006).Ver: http://www.inee.edu.mx/index.php/bases-de-datos/tablas-estadisticas-inee
El panorama que nos muestra OCDE y afina el INEE, nos lleva a centrar buena parte de los problemas educativos en una fallida política de financiamiento de la educación. Buscamos afanosamente equidad y calidad, pero la inversión en educación -cuantiosa aunque una cuarta parte del promedio en la OCDE- no está manejada estratégicamente. Nos hemos vanagloriado de nuestra política de financiamiento y fiscal en economía pero “no le hemos dado al clavo” en educación..Continuará) Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue. 24-Nov.-2013.
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