De Puebla para el mundo; Jorge Reyes es el Rigo poblano

Noticia escrita el: 23 agosto, 2021 | Por: Tómas De los Santos H.

Poco a poco los comensales van llegando, la comida está a punto de servirse, uno, otro, decenas de invitados voltean a ver el escenario, la gente se para, sale, entra, vuelve a salir, ahí en la entrada estaba el reportero, callado, serio, viendo para todos lados, de repente entran tres personas, la señora que está en la puerta pregunta al que entró en segundo lugar ¿Oiga a qué hora llega el “Rigo poblano”?, nos dijeron que viene una persona amenizar la fiesta, que es un cantante que se parece a Rigo Tovar, dicen que canta igual que Rigo… ¿No sabe?, nosotros por eso venimos, imagínese que emoción… Rigo es Amor, claro, me refiero al verdadero Rigo Tovar, pero… Bueno yo creo que el “Rigo poblano”, también puede ser amor, decía la señora vestida con falda y saco, tipo sastre, luciendo su cabellera a la Sheana Heaston.

 

Ahí estabas, frente a la primera fans, que quería conocer al imitador de Rigo Tovar, la miraste, no soltabas el equipo de sonido, tampoco decías algo, solo atinaste a decir… con su permiso. El equipo se montó, el escenario lucía con sus micrófonos y el teclado, era mucha la gente que no vio cuando desapareciste, Lupita ya estaba sentada frente a la computadora, modulando el sonido.

 

Los comensales seguían saboreando los platillos, algunos viendo hacia la puerta de entrada, esperando ver la entrada del “Rigo poblano”, de pronto… ¡Zas! Surges con micrófono en mano, moviendo tu cabellera que te llega a media espalda, los lentes oscuros y al ritmo de: Cuando buceaba por el fondo del océano… Me enamoré de una bellísima sirena… Fuera del mar sin vacilar pedí su mano… Y nos casamos en las playas de caleta… Pasaron más de nueve meses sin ninguna novedad…

Tuvimos un sirenito justo al año de casados… Con la cara de angelito pero cola de pescado…

Tuvimos un sirenito justo al año de casados… Con la cara de angelito pero cola de pescado…

 

(E-he-hepa, óyelo)

 

Tus movimientos, el grito y el brinco igualitos a los de Rigo Tovar, los comensales no daban crédito a lo que veían, una y otra vez se decían unos a otros -igualito al Rigo-; terminaste la canción, saludaste, y dijiste este es un Tributo a Rigo Tovar, lo hago con mucho gusto, me gusta cantar sus canciones del gran Maestro de Matamoros, Tamaulipas, a lo lejos se escuchó el grito… ¡Ese es mi Rigo! Y continuaste dos, tres, seis, varias canciones, te movías entre los comensales, cantabas junto a las mesas, las mujeres emocionadas, tarareando las melodías, así, una y otra vez deleitabas al público emocionado, sobre todo cuando entonaste:

 

Hace tiempo que me agobia la tristeza… Y el recuerdo de su amor, me hace llorar… Me acompaña el sufrimiento… Por doquiera que yo ando… Y no puedo vivir sin su calor

Por las noches le pregunto a las estrellas… Que me digan si se acuerda de mi amor… Mas no logro conseguir más soluciones… que una lánguida luz entre la oscuridad…

 

El tiempo pasó, fuiste al receso, la gente quería que siguieras cantando, aproveche el momento para iniciar la entrevista:

 

Mi “Rigo”, ¿Cuál es tu verdadero nombre?

Jorge Reyes “El Lobo”

 

¿De dónde eres y a dónde naciste?

Soy orgullosamente poblano, nací en el año 1961, en la clínica del IMSS, en el portalillo, en la calle 6 Sur, entre las avenidas 6 y 8 Oriente, ahí en el centro, a un lado del Teatro Principal, creo que por eso soy artista poblano y me gusta cantar.

 

¿Nombre de tus papás y de dónde son?

Mi Papá se llamó José Encarnación Reyes y mi mamá Adela Sánchez Santos, los dos finados desde hace 12 años; mi mamá era de la Comunidad de Guadalupe Enríquez, perteneciente al municipio de Palmarito Tochapan, Puebla, ahí pase mi infancia hasta los doce años.

 

Más adelante comenta Jorge que su adolescencia la vivió en el barrio de El Alto, en la Avenida 14 Oriente, a donde están las palmeras, delante de Casa Aguayo, ahí vio la necesidad de trabajar conjuntamente con su hermano y se ocupaban en tirar basuras, lavar coches y cargar canastas en el mercado de La Acocota, no todos los días eran buenos, a veces no ganaban nada y su hermano empezaba a atemorizarse, subraya “le decía, no te preocupes, pídele permiso a los choferes de los camiones, que nos dejen cantar, entonces subía a cantar, cuando menos ya ganábamos unos diez pesos, que era un buen dinero, pasábamos por el pan, llegábamos a la casa y le daba a mi mamá unas monedas”. Añade el lobo “los camiones eran de la línea Carita-Panteones; el circuito América-Centro y Anexas, entre otros”.

Con la mirada perdida, tal vez recordando su pasado, lanza un suspiro, toma un poco de agua y manifiesta “he vivido malas experiencias, como la perdida de familiares muy queridos y que el destino se llevó uno tras otro, sólo vive un hijo que no heredó la música; tengo una nieta, espero, en su momento, contraiga nupcias y me dé muy pronto varios nietos”.

 

Más adelante, Jorge Reyes -el Lobo-, señala que le dicen ese mote porque desde niño era muy velludo y corría mucho, entonces sus amigos decían parece lobo, además de que era bueno para los golpes, no le gustaba dejarse de nadie, les pegaba y corría a todo lo que podía para que no lo alcanzaran.

 

Entre alegría y tristeza, Jorge comenta que empieza a cantar profesionalmente en el año de 1981, a la edad de 20 años; en 1996, teniendo 35 años cumplidos, empezó a cantar las canciones de Rigo Tovar con el modelo Play-Back. Fue así que se dio a conocer como imitador de Rigo Tovar.

 

De Puebla para el Mundo, reza su slogan; Jorge Reyes el Lobo es Rigo tovar y algo más… La leyenda continúa. A donde quiera que va, a donde se presenta, lo llaman el Rigo poblano, eso lo llena de orgullo, pero aclara: “no debo cantar totalmente las canciones como Rigo Tovar, el Instituto Nacional del Derecho de Autor, perteneciente a la SEP, nos lo prohíbe, por eso, si te das cuenta, siempre le corto una palabra antes de llegar al fin de cada cuarteto, o en su defecto le pido al público que la continué, son cosas que por Ley no se deben hacer”… Primera llamada… segunda llamada… Y…

 

Surge Jorge Reyes, con el espectacular brinco que hizo famoso a Rigo Tovar, él también lo hace, saluda a la gente, continúa cantando varias canciones a petición del público, las mujeres se pelean por estar cerca de él, no falta la que se acerca y le regala un pequeño ramo de flores, algunas se conforman con tocarlo, lo ovacionan, le aplauden, ese es el “Rigo”, se escucha a dos metros de distancia. Las horas pasaron, la noche llegó y la presentación terminó. El Lobo, me concede unos minutos más para concluir nuestra entrevista:

 

Mi “Rigo”, no queda duda que eres buen interprete del Ídolo de las Multitudes, ¿a qué se debe?

 

Con el paso del tiempo y la experiencia, vas profesionalizando la imagen y la voz de Rigo Tovar, gracias a la sugerencia de Lupita “La Lobita”, mi mujer, decidimos mejorar el personaje, así como la ropa, la peluca y el sonido, eso hizo que la gente que nos escucha nos invitará a actuar en otros lugares; “fui a una Rigo posada a Tamaulipas, fue una experiencia bonita, la gente me decía “Rigo… Rigo… Rigo”, es satisfactorio porque todos se quieren tomar la foto conmigo y pues bueno, es algo que nunca pensé que se me llegara a dar”.

 

Jorge, ¿en qué año y en donde surges como el mejor intérprete de Rigo Tovar?

 

Corría el año de 1997, en la Feria de San Martín Texmelucan, me presente y les gustó tanto mi actuación, tuve que regresar a repetir tres veces mi espectáculo, incluso la gente decía en aquellos años que yo era de San Martín Texmelucan; aunque aclaro: “quien medio a conocer fue el sindicato de la Volkswagen, con José Luis Rodríguez, quien también fue regidor del ayuntamiento de la capital poblana, él me prometió que si llegaba a ser el secretario general del sindicato, me proyectaba como “Rigo”. Así fue, obtuvo la dirigencia del sindicato y me empezó a contratar para amenizar eventos de los trabajadores de la planta, con orgullo digo que los municipios aledaños a la Planta Armadora de Autos, todos me conocen como El Lobo y como El Rigo, de ahí es que surge la lobomanía y la rigomanía; a partir de ahí visité muchas entidades federativas, como Hidalgo, Tlaxcala y Tamaulipas; en el municipio de San Luis Teolocholco, perteneciente a Tlaxcala, la gente me busca mucho y me quiere, a pesar de que en Teolocholco hay buenos mariachis, muy buenos cantantes, la gente de allá me busca mucho y dicen: te busca la rigomanía, o algunos dicen que venga la lobomanía, ahí es donde tiene que aparecer Jorge Reyes con el Tributo a Rigo.

 

¿Nunca se ha dañado tu voz?

 

“He estado cantando interrumpidamente tres y cuatro horas, jamás se me ha dañado, Lupita me pone a ensayar todos los días, esto hace que mi garganta no se dañe, ya que las fuerzas bucales no se enfrían, es mejor seguir cantando y no dejar que se enfríe por más de una hora, porque entonces si se irrita la garganta; el secreto es que nos vamos las cinco horas corridas lupita y yo, sí acaso hacemos una pausa de diez minutos, pero no más, si descansáramos una hora se enfrían las cuerdas bucales y entonces hay que tomarse un trago de tequila para que la garganta entre en calor y a partir de ahí a darle, aclaro, eso no quiere decir que hay que tomar tequila tras tequila, no, lo que tomamos es agua para evitar la resequedad de la garganta, no me daña porque la garganta ya está caliente.

 

Finalmente, Jorge Reyes el “Rigo”,  terminó diciendo que su admiración a Rigo Tovar es  por los géneros musicales que interpretaba y la versatilidad que tenía en sus canciones, además que su mamá era fans de la música de Rigo Tovar, entonces como él cantaba, se inclinó definitivamente por las canciones del Ídolo de las Multitudes, su satisfacción es grande al poder interpretar al oriundo de Matamoros, Tamaulipas y rendirle ese tributo que mucho merece el compositor del sirenito, entre otras composiciones, terminó diciendo.