Educación: prolegómenos en la nueva circunstancia.

Noticia escrita el: 9 noviembre, 2012 | Por: Víctor Manuel Barceló R

 

Los nuevos tiempos políticos, como los que viviremos en breve en México, son momentos que invitan al análisis de hechos y circunstancias que impactan seriamente en el colectivo nacional. El tema por excelencia es el de la educación. Para comprenderlo baste interiorizarnos de las graves ocurrencias en el Planeta por falta de ella–guerras localizadas, crisis económicas y sociales recurrentes, hambruna, enfermedades e inseguridad sociales- y lo positivo cuando las cosas van en el terreno de una educación universal y de calidad –vivir en ambientes de calidad social, existan o no los recursos necesarios para que tal cosa ocurra-.

 

De ahí las posiciones de líderes de la ONU y su decisión de crear un programa universal para afrontar desigualdades y carencias de la educación, en la mayoría de los 193 países que integran esa organización.  “Educación Primero” es iniciativa global, con Dls1,500 millones de inicio, para mejorar estándares educativos. Suena bien e impactará en la medida que los países acerquemos proyectos comprobados y la viabilidad de aplicarlos en nuestros territorios. Pero es solo ventana de oportunidades. Lo que contará es lo que hagamos al interior de nuestros propios países.

La educación sostenemos polémicas de larga data acerca de tan vital tema. Por fortuna se aterrizan, desde los años 90 del S.XX, planes, programas, acuerdos que impulsan una educación de calidad, misma que pretende poner al día el proceso educativo nacional, que por más de 90 años se realiza bajo comando federal, con logros en alfabetización y cobertura.

 

La educación moderna fue instaurada, en los albores de la denominada etapa constructiva de la Revolución Mexicana, por prominentes educadores encabezados por José Vasconcelos, continuada su obra por grupos de colegas maestros, bajo el comando de Jaime Torres Bodet y otros secretarios de educación quienes, en su mayoría, impulsaron una educación que transmite, masiva y eficazmente, conocimientos teóricos y técnicos. Los cuatro pilares de la educación precisados: aprender a conocer; aprender a hacer; aprender a ser y aprender a estar, fueron implícitamente integrados a planes de estudio, en cada momento de ese, casi un siglo educativo.

 

Las tareas educativas en el México de hoy, poseen criterios y bases del constructivismo en la educación, pero no se desprenden de la pedagogía de los grandes de todos los tiempos en que sobresalen María Montessori, John Dewey, Paulo Freire. Por supuesto considerando los esfuerzos pedagógicos que, desde la Reforma Juarista –con Gabino Barreda y su Positivismo que busca llevar el conocimiento a la base del orden social, el estado laico, la educación científica y el individuo armado con saberes prácticos, dispuesto a emplearlos en beneficio de su país; ideas que ya estaban en iniciaciones en el México que se diseñaba un nuevo modo de vida y encontraron en el positivismo su formulación clara y ordenada. http://www.uom.edu.mx/rev_trabajadores/pdf/61/61_Guadalupe_Alvarez.pdf

 

Le siguen las concepciones de Justo Sierra implantando en la Preparatoria la ideología positiva, arraigada en los liberales de la época porfiriana. Sierra formaría la “Escuela Científica Política de México”, que derivó lamentablemente en apoyo a la dictadura de Porfirio Díaz, lo que no impide ser considerado como uno de los forjadores del México moderno. http://www.google.com.mx/search?client=safari&rls=en&q=justo+sierra+biografia&ie=UTF-8&oe=UTF-8&redir_esc=&ei=KpmVUIuoL8HkyAHdo4GoBQ

 

Si la intención fundamental era la cobertura universal, está se mantiene pero adquiere las rutas que buscan la calidad, que UNESCO y otros organismos multilaterales, impulsan. Dichos criterios universales están vigentes en la escuela mexicana moderna. Pero es momento de revisión profunda y ajustes que le hagan más efectiva en la preparación de la niñez y la juventud, para su incursión positiva en el mundo global que nos agobia, pero también abre posibilidades mil para la formación de la juventud en múltiples ciencias y artes, no solo desarrolladas en milenios de vida humana, sino producto de la evolución terráquea que requiere de una cabal comprensión para forjar vivencias en consonancia con dicha evolución. De ahí la emergencia de ver hacia el futuro de la educación.

 

Dicho futuro se visualiza en el empeño vigente por nuevas vías educativas o el ajuste de las actuales, para un país multiétnico y pluricultural como el nuestro, donde conviven 68 lenguas indígenas y 354 variantes, que en su uso cotidiano impactan a nuestro español, alimentándole de nuevos vocablos, junto a los que llegan de otras lenguas y países con los que mantenemos relación social y económica constante.

 

De ahí nace la necesidad de conocer nuestras lenguas como aporte cultural y para su preservación y las extranjeras–inglés, chino- para ampliar el acerbo cultural universal, incursionar en el conocimiento de las ciencias y el manejo de la administración y prepararnos para la relación, que crece en el terreno de la cultura y la información, pero que impacta con vigor en la economía y el turismo. Estos merecen mantenerse en manos nativas, o ser reincorporados por mexicanos líderes para sortear embates foráneos con éxito, en beneficio de nuestras comunidades.

 

Sirvan dos ejemplos –en diferentes momentos pero ambos recientes- de cómo existe amplia y clara preocupación activa, por alinear el proceso educativo a las condiciones evolutivas del Planeta, buscando inserción del país en el cambiante universo, inmerso en crisis económicas sistémicas, luchas constantes y violentas por el poder planetario y regional. Me refiero a los estados de Puebla: donde se viene trabajando desde el principio de la administración actual, en un estudio de Gran Visión de la Educación y el de Tabasco, que con motivo de la llegada de un nuevo gobierno local, realiza un análisis exhaustivo de las condiciones actuales del proceso, para proyectar el capítulo de educación del Plan Estatal de Desarrollo, con miras a remontar atavismos y desencuentros existentes.

 

Sería prematuro intentar un acercamiento a los dos esfuerzos integrales para  ofrecer a niños y jóvenes una educación de emprendedores, capaces de afrontar con las competencias adquiridas –como ya se realiza en Puebla- la innovación necesaria para el crecimiento regional, la creatividad tan cara a nuestros pueblos pero perdida en la fuga constante de “cerebros” a otras latitudes, el desarrollo de nuevos proyectos que afronten graves calamidades atmosféricas vigentes o por venir. Siempre con la fortaleza de nuestros valores familiares y sociales y el impulso gubernamental, asumiendo rectoría para el desarrollo económico y social.

 

La reforma de la educación requiere atenderse en dos vertientes: su definición filosófica, acorde con la evolución social como nación y la construcción de propuestas realizables, oportunas, fundadamente cimentadas en los requerimientos de un país, que necesita consolidar su soberanía, construir su presente y futuro, en base a la formación adecuada de una niñez y juventud pujantes y activas.

 

De ese modo habrán de plantearse pactos y convenios que involucren a los actores del proceso educativo –maestros-alumnos-padres de familia. La sociedad debe estar presente en estas formas, para que se fortalezcan los valores  de ella en sus diferentes estratos y organizaciones, empezando por las de los maestros, cuya voluntad, vocación y entrega fueron capaces de superar los ancestrales rezagos en alfabetización y avanzar en la cobertura universal de la enseñanza, dos de los logros más sonados hasta estos momentos en la educación básica del país. Pero aún falta mucho por hacer.

Cuando la sociedad en su conjunto asume en consciencia las realidades nacionales, los problemas entran en vías de solución. La educación no es asunto específico de quienes con orgullo fuimos formados en una normal. Señalan pedagogos eminentes y lo corroboran los hechos, que la educación nace en el hogar, en la familia. Los grandes éxitos que en tiempos perentorios se logran en educación, son efectivos porque el llamado “trípode” de la educación, participa colaborativamente. Con el concurso de todos: se salvaguardan los recintos escolares, se realizan reuniones de información para la participación con el docente correspondiente y las autoridades respectivas, a fin de colaborar a la formación de las competencias que el niño, adolescente o joven necesita para enfrentar, desde el liderazgo y con éxito, su porvenir.

La formación continua de los maestros y su entrega vocacional son fundamentales para el éxito. Pero el avance encuentra serias resistencias cuando el padre o tutor no está involucrado ampliamente en el proceso, en todos los niveles de la enseñanza-aprendizaje -de la educación inicial a los estudios universitarios-.También se requiere revisar y ampliar la posible participación de estados y municipios en determinaciones específicas de acción, en la adecuación de estrategias y gestión pedagógica que potencien a directivos, maestros y centros educativos, para asumir mayor autonomía y responsabilidades que les hagan ejemplares en su liderazgo en las comunidades.

Avancemos con solidez y visión de futuro en la construcción de un nuevo paradigma educativo, con la participación abierta de todos, por encima de banderías o tendencias, privilegiando el único interés que debe contar: el de un México más preparado para tener una vida mejor, satisfactoria en todos los órdenes y en plena equidad social.

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com