Cuarta parte.
Los empeños por poner en marcha las metodologías para que la Nueva Escuela (N.E.) florezca, van viento en popa, no sin tropiezos producto del arranque, malas interpretaciones y, por supuesto, interesados en que los maestros no muestren su fortaleza al frente del proceso educativo nacional.
La gestión en la comunidad, la escuela y el aula, están en proceso intenso de ajustes. Absurdo es pensar que, por ejemplo, la Normalidad Mínima (N.M.) y sus 8 rasgos, tienen que ser aplicados “a raja tabla”, para usar una expresión coloquial de amplio espectro. Llegar maestros y alumnos a la hora marcada para inicio de la jornada escolar –que se atiende diligentemente en buena parte de las escuelas del país- es compromiso de directores de las escuelas. Sin embargo es también su responsabilidad que tal cumplimiento no atente contra usos y costumbres de pueblos y comunidades.
Hay asuntos que llevarán a los directivos de la educación, a buscar fórmulas de ajuste conveniente, tanto para que la jornada escolar se inicie a la hora marcada -ocurre en toda actividad con normas y mecanismos de acción predeterminados- como en no afectar a los niños en la ingesta de sus desayunos calientes, que por necesidades y acuerdos previos, en algunos estados y localidades del país, se ofertan en horario de trabajo escolar.
La experiencia de los directores –apoyados y guiados por los supervisores escolares- les llevará a considerar el entorno en que esta importantísima acción se realiza y que permite a muchos niños, en los rincones más recónditos del país, mejorar notablemente sus condiciones alimenticias.
En algunas partes de la nación –Puebla entre ellas- el DIF estatal y los municipales están definiendo fórmulas para que los niños inicien sus cursos a tiempo, después de ingerir su desayuno caliente. Este será un asunto que requerirá verse con buena fe y avanzar en mecanismos convenientes para que las acciones horizontales, que impactan favorablemente en la escuela, encuentren la comprensión e interés correspondientes.
Todos los subsecretarios de educación básica y homólogos del país, realizamos un vasto esfuerzo que comanda la Subsecretaría federal, para estar al día en los tropiezos lógicos de un Programa que pretende cambiar paradigmas. La intención es arribar a un Sistema escolar, en que las escuelas vivan una autonomía activa. El maestro es elemento de cambio y transformación. Dejarle pensar para actuar, desaprender lo obsoleto para aprender lo nuevo y con ello ser transformador es vital para el crecimiento y desarrollo de la nación. Pero tal decisión no trastoca -ni puede hacerlo- la legislación y reglamentos vigentes en materia educativa.
Otros de los rasgos de la normalidad mínima para que la escuela y el maestro recuperen, su vigencia plena la primera y su prestigio social el segundo, son los que señalan que la escuela debe laborar pedagógicamente todos los días marcados en el Calendario Escolar Oficial -que consta de 200 días- con niños y maestros realizando tareas en el aula, sin que exista abandono de la misma por docentes. Ya hemos vivido experiencias delicadas por abandono del aula, mismas que han puesto en jaque a autoridades de todos los niveles, partiendo del maestro ante grupo que abandona y director que lo permite. Estos rasgos adquieren relevancia porque son elementos –junto a otros- para que la calidad se enseñoree del aula e impacte en la formación de competencias en los educandos.
En sentido histórico, la calidad educativa debe llevar a la niñez y juventud a incursionar en la enseñanza-aprendizaje para conformar o vivir un mundo mejor al dominante. Entre tanto, adquirir calidad y competencias para la vida, debe ser meta de la niñez y juventud en la escuela pública. Pero una calidad que no se quede en eficiencia y pertinencia, sino que sea eficaz en el avance a la equidad social y económica lo que, en buena medida cae en la cancha de las tareas gubernamentales el lograrlo.
Empero su aplicación tampoco debe olvidar reglamentos vigentes, usos y costumbres, que habrá que ponderar su respeto, ni atentar contra el civismo de pueblos y comunidades. Se inician los preparativos del Mes de la Patria. Para su lucimiento tendrán que realizarse reuniones, formaciones con los niños, preparación del ceremonial (escoltas de la bandera, guardias ante los símbolos patrios, oradores, bandas de música, contingentes para el o los desfiles). La grandeza de nuestra cultura tiene como insumo estas fechas y otras del calendario cívico, que deben ser cuidadosamente consideradas en las escuelas, por sus directores y a nivel regional por los supervisores.
Quedará en la capacidad negociadora y lúcidos proyectos de directores y jefes de sector, el que se atienda a este fundamental tema de la agenda nacional, buscando la menor alteración a la tarea escolar. La orientación pedagógica de los eventos, dará un elemento más para la formación de niños y jóvenes en la consolidación de valores, que fueron base de la acción de nuestros héroes, mismos que fortalecen la identidad nacional.
Es muy importante, también, vigorizar los CTE con la incorporación de todos los maestros que incursionen en la tarea escolar (educación física, especial y otros). Sus visiones, que en algunos lugares se desarrollan aisladas de la general de la escuela, serán ingrediente fortalecedor de los trabajos tecno-pedagógicos del CTE en vías a la autonomía escolar.
Precisamente otros de los rasgos de la N. M. se refieren al CTE, su funcionamiento y aportaciones al empeño por mejorar el logro educativo. Allí está la decisión de poder contar con los materiales necesarios para realizar los trabajos en el aula (libros en biblioteca o en rincones de lectura, materiales para la enseñanza, tecnologías de la información), que tendrá que cubrirse en tiempo y forma, desempolvando mucho material que no se le usa, incluidos libros para la biblioteca e incorporando nuevas herramientas, como las computadores, al ritmo que cada gobierno (incluido el federal) pueda adquirirlas. Algunos estados –Puebla singularmente- aportan importantes recursos para poner al día el uso de esta herramienta de la era del conocimiento, cuyo manejo debe hacerse con la prudencia y velocidad que corresponda a cada grado y nivel de la enseñanza.
El CTE y su trabajo colegiado, están dentro de los rasgos de la N. M. para las escuelas. En ese organismo, que en algunos lugares del país está anquilosado en concepción y dinámicas de trabajo, se crearon –mediante la elaboración colaborativa de sus miembros- tanto la Ruta de Mejora como el correspondiente Plan de Mejora de la tarea de cada escuela, que en su versión primigenia se elaboró en la semana del 12 al 16 de agosto del año en curso, durante la que se denominó fase intensiva. Esto permitió iniciar el ciclo escolar 2013-2014 con los mejores augurios de buenas resultados, en lecto-escritura y matemáticas, en la mayoría de las escuelas del país.
En el caso poblano, desde hace casi dos años se viene elaborando una Macroestrategia operativa para la Educación Básica. Esta circunscribe diversos ángulos que acogen multidimensionalmente el complejo mosaico educativo y sus correlaciones directas con lo social, cultural y lingüístico del estado. Dicha Macroestrategia se diseñó tomando como pilares metodológicos: el trabajo colegiado, articulación académica y austeridad financiera en y para todas las acciones que impactan en EB. Se pretende y avanza en la arquitectura socializada de un diagnóstico estatal profundo, que estará en constante actualización. Será base para la toma de decisiones consistentes y orientadas a la mejora en la calidad de la Educación Básica.
En la delineación de dicha Macroestrategia, el trabajo colegiado es pilastra vertebral de la estrategia integral en el estado, mismo que se articula al través de diversas instancias interconectadas, pretendiendo asegurar una revisión holista con fondo humanista, claramente situado en el territorio, a fin de que sea generosamente benéfica a la EB de la niñez poblana.
Los insumos a la misma se desarrollan constructivamente, en los cotidianos Colegiados Estatal, Regional y Comunitario. Dichos colegiados introducen a todos los integrantes de la estructura educativa, interrelacionándoles de manera transversal al sistema, promoviendo el estudio, el liderazgo y la toma de decisiones participativa, acerca de la EB en el estado. Estos colegiados trabajan de manera articulada con el Intercolegiado de Política Educativa (ex programas federales) y el de Georeferencialización y Estudios Territoriales Macro y Microrregionales Inteligente (IGETMi). En estos estudios y tareas cotidianas, se apoya la estructura de la escuela poblana para poner su huella en la construcción de la Nueva Escuela Mexicana. http://www.sep.pue.gob.mx/index.php/docentes-y-directivos/educacion-basica Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue. 1º-Sep-201
"Las opiniones en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Dialogo Sin Fronteras"