Uno de los grandes temas universales es el del bienestar social y la manera de evaluarlo. Los organismos multilaterales, en especial los de Latinoamérica, realizan empeños puntuales por conocer que ocurre en la región respecto a: pobreza, desigualdad, empleo, salarios, índice de Desarrollo Humano, equidad y sostenibilidad. En su conjunto la evaluación de tales situaciones, permite colocar a los países en su condición real frente al resto de las naciones de su región o del Planeta.
En el caso de la pobreza recordemos que entre los Objetivos del Milenio está reducir entre 1990 y 2015, a la mitad el número de personas en extrema pobreza, situación que no se aprecia, quedará muy precisa para tal momento, en virtud de las constantes hecatombes económicas que mantienen a las economías de casi todos los países en condiciones de crisis. No se auguran buenas cuentas para el 2015.
Se suma a ello las disparidades en cuanto a estándares de pobreza calculados para algunos países, que llevan a controversias no solo académicas. Por ejemplo, en EU el estándar de pobreza se mide a partir de Dls. 15 por día/persona, en tanto en otros países de Latinoamérica, queriendo ser más precisos, se marcan diferentes rangos que van de Dls.1.5 hasta 4 y 5, según la localización geográfica y el nivel de pobreza.
También cuenta el resultado de las Encuestas de hogares por su veracidad. Hay también otros indicadores relacionados con el poder adquisitivo, referidos a la distribución del ingreso en los diferentes países. El Índice que más se usa en la región es la encuesta Nacional de Hogares. Sus resultados globales muestran mejora pero no indican el posible cumplimiento de la meta del Milenio para el 2015.
Es con certeza la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) quien con mayor precisión define la Igualdad. En sus documentos de Sesiones se lee: “la igualdad constituye el marco normativo para el pacto fiscal y el pacto social del que surge el carácter vinculante de los derechos ratificados y sus implicancias en cuanto a progresividad y redistribución, demanda más y mejor Estado en material de regulación, transparencia, fiscalización y redistribución de recursos, y exige un profundo respeto por la seguridad planetaria para garantizar la sostenibilidad ambiental”. www.cepal.org/dds/innovacionsocial/
Claro queda el amplio compromiso de los países para llegar a la igualdad por la ruta de una reforma fiscal progresiva, que cargue más en los que más poseen y ganan y menos en los que perciben salarios exiguos. Clarifica tal situación el conocimiento de que existen países de la Región en que la brecha del per cápita entre ricos y pobres es ocho veces el ingreso, vislumbrándose avances consolidados en tres (Brasil, Chile y Colombia), Cuba y Uruguay, son los más igualitario de la zona latinoamericana, con tendencia a mantener tal estatus.
El PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo muestra en sus informes que nuestra Región es la más desigual del mundo, si bien el índice de Desarrollo presenta incrementos en la década del 2000 al 2010. Empero, no hay elementos para asegurar que se mantendrá, en medio de la turbulencia económico-político-militar en que vivimos, salvo en algunos países que muestran cambios profundos en sus sistemas de gobierno. http://hdr.undp.org/es/
Las dimensiones que se calibran para llegar al IDH (salud, educación e ingreso) nos está mostrando solamente el logro promedio que alcanza una población en particular, en lo referente a cada dimensión enumerada, pero no permite conocer en la realidad como impactan en los individuos o grupos de ellos. Lo mismo ocurre con el PIB per cápita. http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_%C3%ADndice_de_desarrollo_humano
Pero los organismos multilaterales son persistentes en la creación de indicadores que nos acerquen a situaciones más reales. De ese modo el PNUD incorpora la variable Desigualdad al IDH para quedar IDH-D, que permite variaciones muy interesantes a estudiar, para la corrección de políticas públicas relacionadas con el empleo que produce ingreso y la educación que incrementa las posibilidades de acceder a tareas mejor remuneradas, así como la tan traída y llevada reforma fiscal que es el elemento que puede llevar con mayor precisión a la igualdad.
El Informe sobre el IDH lleva a que cada uno de sus elementos manifieste el nivel de desigualdad que lo caracteriza. De ahí el ajuste del IDH por la Desigualdad (IDH-D) como indicador del desarrollo humano de las personas, en aquellas sociedades que toman en consideración su nivel de desigualdad. En una sociedad que tenga perfecta igualdad, el IDH y el IDH-D tienen el mismo valor. Cuando concurre desigualdad en la participación en salud, educación e ingresos, el IDH de una persona promedio de cualquier sociedad será inferior al IDH general; cuanto menor sea el valor del IDH-D (y mayor su diferencia con el IDH), mayor es la desigualdad y más tareas tiene por delante el gobierno correspondiente. http://hdr.undp.org/es/estadisticas/idhi/ Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue. 22-Sep-2012.