La escuela del futuro o ¿El futuro de la escuela?

Noticia escrita el: 12 junio, 2013 | Por: Víctor Manuel Barceló R

 

Escuela es hoy nombre genérico para cualquier centro de enseñanza, llámese docente, educativo, colegio, institución educativa o “centro de participación escolar”. Proviene del griego σχολή -skholḗ- por mediación del latín schola. La evolución de su significado es reveladora. En griego era ocio, tranquilidad, tiempo libre. Derivó a lo que se hace en tal tiempo libre, pensado como lo que merece la pena hacerse, entendiéndose como “estudio”, a diferencia del juego, cuando Platón y Aristóteles la adoptaron.

En la etapa helenística denominó a escuelas filosóficas. Por extensión, adquirió la generalización de “centro de estudios”. De allí, toda institución que trasmita educación o realice tareas de enseñanza, alcanza el nombre de Escuela. Esta nominación se aplica sobre todo, a instituciones que mundialmente se dedican  a la enseñanza: preescolar, primaria y secundaria. Actualmente su uso se extiende a organizaciones que dan clases de diversos tópicos. En la entrega anterior hablamos de la escuela en la antigüa Grecia y en la cultura azteca o nahuatlaca. Ahora haremos apuntes de ella entre Olmecas y Toltecas, cumbres de la cultura mesoamericana.

Reiteremos: la educación es un acompañante de la humanidad, que como producto social, está al lado de ella. Desde su existencia prehistórica, de manera instintiva, natural, mimética, evolucionando con la vida humana para realizarse planificada, dirigida. El régimen educativo en la comunidad primitiva tenia caracteres especiales, sin planificaciones soportadas. Su fin era –burdamente expresado- formar como amas de casa a las mujeres, y a los hombres, guerreros superiores y magníficos trabajadores en las artes de la pesca, recolección y trabajo de la tierra, en etapas posteriores.

Valdría iniciar nuestro recorrido por la cultura olmeca o cultura madre, civilización que se desarrolló durante el Preclásico Medio. Aunque hay vestigios de su presencia en amplias zonas, el área nuclear olmeca —o zona metropolitana— abarca el sureste del estado de Veracruz y el oeste de Tabasco en México. Se especula que muchos logros mesoamericanos tuvieron su inicio en el seno de esta cultura. Entre otras cosas, se acredita a los olmecas el desarrollo del calendario, la escritura y la epigrafía. Se considera que los olmecas fueron los primeros americanos en desarrollar una escritura de glifos para representar su lenguaje. En 2002 se descubrió inscripción que data de 650 a. C. y en 2007 otra de 900 a. C., superando en antigüedad a la escritura zapoteca, para ser la más antigua de América.

Se desconoce la filiación étnica de este pueblo extraordinario. El etnónimo Olmeca les fue impuesto por arqueólogos (S. XX) y no debe confundirse con el de olmeca-xicalancas, que floreció en el Epiclásico en sitios como Cacaxtla. Es posible ubicar a la cultura olmeca entre los años 1300 y 600 a. C. principalmente por su producción escultórica en piedra. Su arte, de fuerza irrefrenable, atravesó selvas, ríos, escaló montañas, más allá de los confines de Mesoamérica. Trabajaron con esmerada técnica y refinado sentido artístico, el basalto en colosales dimensiones -los más antiguos escultores de Mesoamérica- jade en exquisitas figurillas, hachas y cuentas. Pueblo que un tiempo dominó espiritualmente a Mesoamérica. En La Venta, Tabasco, está el centro ceremonial de quienes crearon el arte olmeca.

La clase dirigente, no tenía tendencia armamentista. Sus sacerdotes en la concentración de estructuras ceremoniales, que apartan al hombre de la vida cotidiana y le dan oportunidad de acercar sus pensamientos hacia una comunión con la deidad, era religiosa y, aquí –La Venta- organizó su vida, alrededor de un alto montículo piramidal. Adoraban a los astros luminosos considerados espíritus superiores, buenos y malos, que poblaban el cielo.

Pero bien poco se conoce de su escuela. En la actualidad muchos usos y costumbres ancestrales, impactan a las escuelas en su región. Podría afirmarse, por su enorme desarrollo en ciencias y artes y en el trabajo para producir sus alimentos, que contaron con escuelas especializadas y como extensión de la formación familiar. Hicieron progresar la agricultura mejorando el cultivo del maíz e iniciando los cultivos de chile, fríjol y algodón. Construyeron casas, templos y palacios. Su escuela pudo haber laborado de modo directo en el campo, para la preparación de los niños y jóvenes en las diversas actividades, tanto culturales –incluida la tarea de producción- como para la defensa de sus pueblos.

Ello fortalecía la preparación para la vida, que sin duda se iniciaba en el hogar, con la formación que daban los padres, sobre todo en el ambiente tan complejo en que desarrollaban su existencia, en que había que afrontar diversas inclemencias, como las inundaciones periódicas producto de huracanes y pertinaces lluvias, que a veces duran varios días. Las escuelas probablemente existían para atender a la educación elemental y reforzar la formación lograda en el hogar. Seguramente había talleres-escuela para formar a los lapidarios y otros artesanos, que dieron renombre a la cultura Olmeca. Pero habrá mucho que investigar para salir de simples conjeturas. http://www.mexico-tenoch.com/enmarca.php?de=http://www.mexico-tenoch.com/lanacion/olmecas.html

La cultura Tolteca fue también, extraordinaria. Resultó de la unión de olmecas con nahuas. Aún cuando hay la teoría de que fue un pueblo originario. Los toltecas –artistas en náhuatl- fundaron ciudades cuyas ruinas contemplamos con admiración. La bella ciudad de Tula fue capital del reino. Cerca fundaron la ciudad sagrada de Teotihuacán “Ciudad de Dios”. Levantaron otra ciudad que conservó importancia por siglos: Cholula, cuyas numerosas pirámides, sufrieron destrucción para ser base de templos cristianos. Finalmente está Xochicalco, con su bella pirámide, adornada con distintivos de Quetzalcóatl.

 

Los toltecas, pueblo culto, de delicadas virtudes, tenían fama de corteses, respetuosos de sus semejantes, suaves y atentos en su trato personal, leales y sinceros. Las mujeres eran sencillas y hacendosas, excelentes madres y esposas y muy entregadas a los deberes del hogar. Los padres iniciaban la educación de sus hijos con esmero. Les formaban como prendas morales para mantener el manejo respetuoso entre padres e hijos.

De allí pasaban a escuelas de alta calidad, para la formación de sus sabios sacerdotes e ilustres gobernantes, todos de elevada cultura. Cultivaban la Aritmética, Geometría, Astronomía y Medicina. Poseía escritura jeroglífica y componían poesías y cánticos. En la medida del tiempo tuvieron perfección, casi tan grande como los mayas. Los progresos científicos que revela su perfecta medida del tiempo, nos llenan aún de admiración.

Como se aprecia, así sea someramente, escuela que nace en el hogar, desarrolla tales prendas de comportamiento y conocimientos de tan alta calidad que, si tiene continuidad en instituciones educativas con valores, que impacten en los alumnos los conocimiento adecuados al momento y la perspectiva de sus comunidades, es soporte de grandes culturas, como las que en esta ocasión visitamos: Olmecas y Toltecas, cumbres de la Mesoamérica antigua. (Continuará).

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