Los avatares del crecimiento y desarrollo político. (El caso latinoamericano y caribeño) 7ª Parte.

Noticia escrita el: 8 diciembre, 2015 | Por: Víctor Manuel Barceló R

 

Tocaría –siguiendo la ruta trazada- continuar con el proceso argentino, tras la culminación del desastre económico-social generado por Menem y su neoliberalismo, que le llevó a la entrega de los recursos naturales a empresas transnacionales y grupos internos con recursos suficientes para hacerse de empresas en la “venta de garaje”, organizada por su gobierno. Pero acontecimientos en ese país hermano y las perspectivas en otros -entrando en procesos álgidos- político-electorales, incitan a ganar terreno en algunos juicios generales.

 

Hay un empeño, no muy organizado, de participar en la conformación de ideas que den sentido orgánico a la lucha de los pueblos que optaron por la ruta progresista en el subcontinente americano, sin caer en brazos de los imperios, tampoco buscando el enfrentamiento -de por sí insostenible dada la correlación de fuerzas en el mundo-. Estos países apelaron a expedientes de fortaleza para buscar su ruta de crecimiento y desarrollo sustentable, basados en sus recursos naturales a emplearse, tanto en su mercado interno, como en vías de exportación preexistentes.

 

Sus empeños afectaron necesariamente intereses de empresas transnacionales incrustadas en sus territorios y a sus aliados criollos, poseedores de amplias fortunas, embrazados con el extranjero. Esas fuerzas, contrarias al interés social de los pueblos por mejorar sus condiciones de vida –avances logrados y comprobados en los organismos multilaterales de la ONU- echaron y echan mano de múltiples artimañas, valiéndose: del oligopolio de los medios de comunicación, porciones de ejército desleales a gobiernos electos con los métodos más reconocidos y transparentes del Planeta. Así buscan afanosamente la caída de los grupos gobernantes, con avances tan importantes como los ocurridos en la Argentina, con un personaje (Macri) que demostró su novatez y estulticia desde su primera declaración pública, aún antes de tomar el poder.

En esta confrontación ideológica y en la lucha cotidiana, la derecha y el monopolio de comunicación, usan personajes que allí lucen su rango reconocido (Vargas Llosa y Fernando Henrique Cardoso) cooptado por intereses imperiales, a los que corean y sirven de parapeto, al lado de otros, que fungieron en altos planos de la polí xitos”﷽﷽﷽nfrontación idelógicasrapeto, al lado de otros que fungu¡ieron enna, afortunadamente con un persoj¡naje riollos, poseetica regional (Felipe González, Álvaro Uribe, Andrés Pastrana, Vicente Fox, Felipe Calderón) que apoyan sistemáticamente los “éxitos” de la derecha. Ellos pretenden boicotear procesos electorales internacionalmente transparentes y hoy vuelven, con fuerza, para apoyar a Macri, a la derecha venezolana que hoy -6-Dic-2015- intentará nuevas trampas en el proceso electoral que se realiza y arreciarán el ataque a gobiernos progresistas de Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua.

 

Al pensamiento crítico que pretende analizar objetivamente lo que ocurre en la región, se le cierran puertas. Apenas si algunos diarios, noticieros y revistas de renombre, abren espacios para que exprese sus ideas. Pocas entidades en la región convocan a la intelectualidad crítica a desarrollar criterios, relacionados con las cuestiones teóricas –en formación dentro de la academia, pequeños grupos de estudio o empeños personales- a que analice aconteceres políticos cotidianos, que retan a los progresistas que se extienden y bifurcan por toda América Latina y el Caribe.

 

No se trate de pretendidos regresos a la “santidad” del mercado –amo y señor de la economía globalizada- entonces si habrá medios amplios de difusión: de nuevos recortes al Estado para llevarle a su mínima expresión de gendarme, vigilante de los beneficios a la empresa financieramente fuerte –Macri ofreció eliminar impuestos a transnacionales-; de políticas de regreso al acatamiento de líneas de acción provenientes del imperio –asumir la reprivatización de empresas rescatadas y dar rienda suelta al manejo de la moneda- o la ponderación de empresas privadas, por los medios –pago por evento- que desarrollan con sus panegiristas, explicaciones simplistas, supuestos desarrollos para ser asumidos por la intelectualidad a su servicio.

La confrontación es desigual. La derecha y sus apologistas cuentan con recursos de toda índole para movilizar ideas e intentar explicaciones neoliberales a lo que ocurre.

 

Del otro lado: desenmascarar las nuevas fisonomías que asume la derecha, sofisticada para ocultar el fondo de los asuntos que promueve es complejo; evaluar avances obtenidos en tres lustros de gobiernos progresistas –que echan abajo índices de miseria y pobreza- enfrentando al neoliberalismo estrujante, luchando a favor de los derechos de los más indefensos, al interior de sus respectivos países, no es fácil. Solo la constancia en el análisis y la promoción en donde sea factible, de las observaciones que se requieran –a veces chocando con fuerzas de ultra izquierda que quisieran saltos mortales en las acciones de estos gobiernos- es como se puede avanzar en el conocimiento crítico de lo que se alcanza y está en el sentimiento y la acción de los pueblos latinoamericanos y caribeños, para no perderse jamás.

 

Hay precisiones: los dogmas lanzados por el “Consenso de Washington”, las formulaciones fiscales, recomendaciones de “apretarse el cinturón” y de otra índole, impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), quedan superados y descartados en el imaginario colectivo. Los pueblos entienden la crítica que en los hechos, se hace de tales fundamentos, al demostrar en la práctica su falacia. Viven las comunidades y pueblos la aplicación de políticas sociales –incluso con su participación- al parejo del crecimiento económico regional y nacional independiente, tendiente a su sostenibilidad y sustentabilidad. Se está conformando una teoría sin subordinaciones al exterior, con fuerte apoyo en determinaciones Sur-Sur, que alejan el fantasma de la dependencia, como forma de gobierno natural.

 

Sin duda la práctica social que pueblos y gobiernos progresistas logran cotidianamente –incluso en los momentos más álgidos de la presión transnacional y local subordinada- merecen ser procesados para analizarles con mayor profundidad, por quienes nos interesa el despegue de la Región hacia caminos más consolidados, en conjunción con otros pueblos y naciones del Planeta –unos apoyarán en algún trayecto el avance a mejores condiciones para la vida- los más, cooperarán con experiencias y fortaleza económica y social, a la construcción de un nuevo orden económico-social-político que avance por los caminos de la paz y la fraternidad universales.

 

Los tropiezos –algunos trascendentes como el cambio de gobierno en Argentina- son solo pretextos para hablar de un desmembramiento del empeño progresista en los países que lograron gobiernos con esa tendencia o de otros, que se empeñan por avanzar hacia esas metas primeras. Los pasos de la humanidad hacia nuevas formas de vida más avanzadas siempre han tenido altibajos, como los presentes en Latinoamérica y el Caribe.

 

Lo que cuenta ahora es  -como producto de los análisis requeridos- encontrar propuestas sólidas y soportadas para afrontar los conflictos presentes, con vistas a fortalecer las acciones de cambio, enmendando lo que visiblemente afecta al interior de los gobiernos, que aún no se han podido sacudir la improvisación y corruptelas de los no convencidos –que saliendo de sus posiciones de mando o de acción directa, darían un sano impulso al proceso- así como del encuentro de mecanismos económicos y sociales, que fortalezcan a las economías –que viven el agotamiento del Modelo exportador, aún vigente- mediante acciones vigorosas pero bien pensadas y sostenidas en evidencias, para recuperar o fortalecer los mercados internos, única vía sólida y comprobada en el pasado y el presente vigoroso de algunas naciones, para salir de las crisis y avanzar hacia una economía que cubra las exigencias de sus pueblos y comunidades.

 

En lo político también habrá que precisar como superar los desencuentros con algunos sectores organizados de la sociedad –campesinos, indígenas y grupos de obreros- que se vienen dando como reacción natural de esos sectores, que no se sienten suficientemente atendidos o son impulsados al choque con el gobierno, por entidades de la ultraizquierda o, lo peor, por grupos infiltrados al servicio del gran capital interno y exterior.

 

Los resultados de las elecciones presidenciales argentinas –que ya cuentan con análisis serios y al “bote pronto”- son un hecho que requiere de profundizarse. Es cierto que el gobierno de la Sra. Kirchner estaba pasando por una etapa compleja, con acusaciones, reales y falsas, de muchos tipos. Pero ante un pueblo organizado y pensante, ¿cómo es que éste retiró el apoyo a un proceso de rescate de la nación y de acentuamiento del bienestar popular? ¿Creyeron las falsedades expresadas por la oposición de derecha, cuyo líder desbarra en sus primeras declaraciones? ¿Les atrajo un posible beneficio inmediato con el manejo del dólar, más que un proceso reivindicador presente y sus desarrollos posteriores, para la construcción de una gran nación autodeterminada y atenta al bienestar colectivo? ¿Pensaron, con  la ultraderecha, que no tenía futuro un empeño como el que se realizaba, solo porque enfrentó condiciones planetarias que afectaron a todos los países? ¿Creyeron en las consignas repetidas, una y mil veces, del imaginario agotamiento del progresismo?. ¿Qué futuro vieron en el brinco hacia atrás, que no fuera solo la reiteración del pasado?.

 

La tarea de la crítica es también, buscar respuestas contundentes a las interrogantes anteriores y muchas más, para consolidar la capacidad crítica del pensamiento latinoamericano y caribeño. Es hora de continuar el análisis y la propuesta de acciones que consoliden este empeño por vencer al neoliberalismo en sus propios terrenos.

 

Superemos la actitud de los intelectuales orgánicos que están allí para repetir consignas, afirmar ideas sin sustento. La izquierda intelectual debe fortalecer la teoría y llevarla a la práctica, a través de los grupos sociales que correspondan. Recobrar el juego entre pensamiento crítico y batalla contra el neoliberalismo, articular teoría y práctica es acercar el intelecto al compromiso político. Si no lo hacemos desde el progresismo, otros llenarán esos espacios. Si se pierde la batalla por las ideas, difícil será la construcción de un camino firme y consolidado para el futuro regional.

 

Los pueblos y sus integrantes, con toda razón buscan resultados inmediatos para superar dolencias o mejorar lo que han logrado. Una mala información o la lucha brutal que los medios realizan para implantar ideas por medio de la televisión, la radio y otros caminos, pueden caer en terreno fértil y movilizar la apreciación y el voto, a destinos que a la larga lamenten haberlos emitido. La promoción del cambio logrado y la expectativa de otros avances, requieren de la correspondiente comunicación y levantamiento de la crítica social para su atención y análisis.

 

Si en el movimiento continuo de un gobierno se olvidan o soslayan los contactos cotidianos con los ciudadanos, tanto para hacerles saber lo que se hace y porqué, como para conocer qué no es grato para ellos y las razones e incluso propuestas surgidas de las bases sociales para su puesta en práctica, estará perdiéndose un factor sustantivo de la democracia participativa. Nulificará muchos de sus postulados y hará muy dificultosa la lucha por las ideas y la comprensión y aplicación social de valores, que dan fortaleza y superan problemas de la vida en sociedad como: la libertad –acotada por el bien ajeno- la corresponsabilidad, que fortalece la acción comunitaria mediante la tarea colaborativa; el respeto a los demás; la defensa de los derechos humanos en general. (Continuará)

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue.


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