MANUAL ANTIBULLYING

Noticia escrita el: 11 julio, 2014 | Por: Carmina Breton

Definición de Bullying:

Bull. Becerro de vaca. Perfecto idiota que causa incremento de mortandad física o del alma debido a que asume que su propia vida es un asco y arremete contra todo ser pacífico.

Ying. Ingeniero constructor de muerte. Paria que por desgracia permanece en la escala más alta entre chinches, sanguijuelas y otras ratas.

Bulling. Odio expansivo en toda sociedad donde el opresor es causa de siniestro daño mientras goza del dolor ajeno frotándose las manos.

        Ahora que se encuentra rota toda la simetría del respeto al derecho ajeno, utilizaremos las fuerzas fundamentales de la cómica y del humor inteligente para hacerle frente a la antimateria llamada prángana bullinguera y ponerla patas pá arriba; o sea, mandarlos a navegar en la desorbita de un universo expandido que provocará en sus cerebros de chorlito la hinchazón acuosa en una masa muscular de densidad negativa que es la causante de disociación de ideas, pus y delirio. Para ello debemos comprender, que si aplicamos la teoría evolutiva, son precisamente estos espectros, un grado menor a los cavernícolas de antaño, que en la prehistoria tiraban golpes, caca, babas, orines y gases putrefactos propios de la inexistencia de comunidades “civilizadas” que según se entiende, diez mil años después, con sus leyes éticas, honores a la bandera y otros slogans partidarios, hoy; en pleno siglo XXI, fomentan la fraternidad y promueven la igualdad de género y supremacía honorífica a favor de la paz mundial, mientras que por Detroit, van y se comen con palabras bien pensadas para hacer daño a la víctima en una ensalada de aceite y ajo. Son muchos, los pedorros a los que hay que hacer frente, pero jamás será por medio de las armas u otros inventos técnicos de tortura medieval susurrados por el mismísimo chamuco, a oídos repletos de cerumen, estómagos con solitarias y otros gusanos que se reproducen como clones por medio de ósmosis.

A continuación se ofrecen elementos importantes de supervivencia en caso de ser atacado por semejante ponzoña:

1-    Mirar de frente, erguido y sin temor al adversario, tal cual se le debe enfrentar a toda bestia que ataca con hocico y garras en esta tan soberbia e inapetente jungla que habitamos.

2-    Mientras se le mira de frente, descargar una potente densidad de energía que irradia rayos gama de amor propio y autodefensa. Por lo tanto; basta con un estate quieto para que el bullinguero se pregunte sacado de onda, si serás en realidad un lobo envuelto en piel de oveja, y, (esto no quiere decir que lo seas) más sin embargo podría llegar a suceder, y digo yo, que ya lo hemos hablado: ¡Nunca los golpes ni las armas! Puesto que es un hecho, que para los cobardes, un hombre o una mujer con la frente en alto les basta para emprender la huida; si lo haces verás, que son como los perros que se lanzan a morder, y que cuando haces la finta de tomar una piedra del suelo, de inmediato bajan las orejas y activan la reversa.

3-    Por último debemos hacer hincapié, que del mítico rey de las tinieblas que provocan toda oscuridad se dice mucho, pero este es tan sólo un bufón con descendientes que nacen con rabia y de manera congénita, pero para eso de la prevención de una manifestación de mordidas generalizada en el globo terráqueo, ahí tenemos todos el imaginario antirrábico; aquella institución que habita en el alma de cada ser y que aplica de manera gratuita una solución metafóricamente magnífica. Una cosa que ni es agua, gas, o materia, pero que si escuchas en palabras claras y sin circunloquios, lo que dice al alma es: “No te detengas, encáralos elegantemente, y mándalos por fin al carajo”.

       Ahora que ya tenemos los elementos necesarios y un entendimiento pleno sobre aquella raza de trogloditas, debemos evitar que se reproduzcan en masa, formando grandes núcleos infecciosos que como primicia atacan directo al corazón y que de ahí se expanden como el cáncer en etapa terminal. Y es obvio, que si les paramos en seco, amenazarán con sus escopetas mientras nosotros le tiramos a los patos migajas de pan de engorda en algunos parques de agua verdosa y de acceso público.

       ¡Qué más da! Si somos para ellos paraguas agujereados, locos solitarios, o si cantamos en la regadera. Si nuestra quimera es meramente la olla que revienta de maíz inflado; personalmente digo: ¡Déjenme en paz, quiero ser feliz! Y si para estar a salvo leemos una y veinte mil veces “Las mil y una noches”. ¡Vale madres lo que difundan a las espaldas! La verdad siempre sale a flote; ya lo decían Mamá Margara y Chico Migraña. Entonces, si en ese barco de aguas turbias seguimos; propongo a todo Bullinguero, a todo hijo de retrete que amenaza con una gran cagada, esta dulce solución: Salgamos de la vicisitud con el pañuelo blanco de la paz y de esta manera:

        Yo no te denuncio públicamente, tú no te metes conmigo, y de esta manera, todos seremos felices. No me obligues; digo yo, a ponerte en tela de juicio aristocrático-social. ¿Qué me dices?:

        ¿Sí? ¡Aceptas! ¡Genial! Así será. Y conseguido el objetivo, tan sólo me queda una inquietud bastante propia:

¡Espero que nadie más se las ingenie para cosechar frutos con el usufructo de mi obra! Puesto que tras la experiencia misma del paradigma Freudiano que deja en claro hasta dónde puede llegar el narcisista, no me queda más, que rascarme la espalda con la manita de plástico naranja que compré en un semáforo, mientras se cuelan en mi casa mosquitos espías computarizados, y que si los detecto; de inmediato voy y los denuncio al 088 de la policía antisecuestros. ¡Viva la paz! ¡Ladys & Gentleman; Let It Be!

Copyright © Carmina Bretón. 2014. Todos los derechos reservados.

Puedes descargar escritos de Carmina en CarminaBreton.com
Disponible también en iTunes Store, SmashWords, Barnes & Noble y Amazon


"Las opiniones en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Dialogo Sin Fronteras"