¿Qué o quién se perdió en el Parián?

Noticia escrita el: 23 junio, 2019 | Por: Tómas De los Santos H.

Como veo doy

 

como en antaño

 

El pasado jueves 20 de este mismo mes de junio, salí de una reunión que se efectuó en un restaurante del Centro de Convenciones, caminé un par de calles y sin querer mis pasos me llevaron a la plazuela del Parián, mi reacción fue rápida y atinada: Es Jueves de Corpus Christi, la fiesta en el Parían, veamos Tomás si sigue siendo la fiesta a la que te traían tus papás cuando eras pequeño.

Camine a lo largo de las calles que conforman el cacaraqueado Parián, de norte a sur, de la iglesia de San Roque al famoso portalillo de lo que fue una clínica del IMSS, lo mismo 50 metros antes de llegar al boulevard 5 de mayo a la calle 6 Norte; mi sorpresa fue grande, los ojos se me salían, no podía dar crédito a lo que observaba, lleno de puestos como es la costumbre en días de fiesta (tacos, cemitas, mole de panza, esquites, elotes, cd’s de música, gente ofertando tatuajes y juegos mecánicos), pero…sorpresa lo que es realmente la fiesta de los panzones, no se veía.

Me detuve por un momento y me dije: ¿A ver qué está pasando, aquí algo o alguien se perdió? Sí amable lector, alguien no estaba o se perdió; Tomás, tú estás en el Parián, quienes se perdieron o no llegaron fueron los panzones. Volví a caminar de arriba hacia abajo buscando los puestos de los panzones y las muñecas de cartón y qué cree, contados con los dedos de la mano eran los puestos que ofertaban los otrora famosos muñecos que le daban vida al Parián en aquellos ayeres.

Los honorables paseaban, degustaban las fritangas pero ni siquiera miraban los ojos saltones y las barrigas redondas de los panzones, me acerque y fiel a mi trabajo periodístico pregunte: ¿Cómo está la venta, porqué tan poquitos puestos y ahora cuánto cuestan los panzones? La respuesta fue: Está floja la venta, la gente solo viene a comer y a comprar discos de música o a que le hagan un tatuaje, por eso hay pocos puestos, los artesanos ya no quieren venir, imagínese venimos de Celaya, Guanajuato y el pasaje ya está caro, agréguele usted el pedacito de espacio que pagamos al ayuntamiento, ya no nos conviene, en cuanto al precio de los panzones, varía, el más barato es de 30 pesos que mide 8 centímetros, 45 pesos el que mide 18 centímetros y esa muñeca que mide 25 centímetros cuesta 65 pesos. La gente no aprecia el trabajo artesanal y no lo paga, esto se está perdiendo.

El dialogo se prolongó que no me di cuenta que ya había gente atenta escuchando los comentarios y surge la pregunta de un matrimonio, ¿por qué venden panzones, qué representan? ¿Cómo, no saben? Ahí rápidamente tuve que dar una explicación. Es una fiesta que se celebra 60 días después del Domingo de Pascua en todas las iglesias, aquí, en la iglesia de San Roque, pero véanla está vacía, en lugar de venir a la devoción, vienen a la diversión; en cuanto a los panzones y las muñecas todas coloridas, son la burla que hacían los trabajadores de las haciendas a sus patrones, en donde emulaban al rico hacendado cuando hacía sus fiestas, esto se daba precisamente en la época de la colonia y los principios del siglo XX, más adelante les comente el porqué de las mulas, terminando mi comentario así: Es lamentable que se esté perdiendo una tradición que le dio importancia al Parián, más lamentable es que quienes vienen no sepan el porqué de esta fiesta. LOS PANZONES SE PERDIERON.

 

El Plutarco Elías calles volvió a lucir como en antaño

 

Allá, en el edificio de Insurgentes y calles aledañas se encontraban las nuevas generaciones de jóvenes, todos vestidos con camisa blanca, otros con chalecos rojos, las pancartas, banderas y gallardetes anunciando su lugar de origen y el apoyo a quien quieren que sea su nuevo dirigente nacional; las porras casi eran competencia entre pobladores de un estado y otro… “todos con Alito”… “Alito presidente”…”viva el PRI”…las matracas sonaban.

Adentro, en el Salón Alfonso Reyes, de la sede priista, sentado en primera fila y acompañado de su esposa Christelle y sus dos hijos de 6 y 4 años, se encontraba el ex gobernador de Campeche Alejandro Moreno Cárdenas, esperando la hora de su registro, mismo que fue a las 11:05 horas, escoltado de su compañera de fórmula Carolina Viggiano Austria.

Ya, en el auditorio Plutarco Elías Calles, durante su discurso “Alito” agradeció el apoyo incondicional de todos los días de su esposa, sobre todo en el día más importante para él, el día del registro; los amo, dijo el futuro líder nacional del PRI.

A lo largo de su pronunciamiento subrayó: “La dirigencia que necesita nuestro partido es de priistas que estén siempre presentes y nunca ausentes; sabemos lo que es sudar la camiseta, pero lo que más sabemos es ser leales a nuestro partido”.

Ahí frente a él (Alito), se encontraba el dirigente estatal de la Corriente Crítica en Puebla, Erick Salgado Trujillo, el dirigente nacional de la misma Corriente Crítica, Genaro Morales Rentería, quienes atentos seguían paso a paso la perorata, recibiendo a cambio una sonrisa de oreja a oreja del futuro dirigente nacional del PRI. 

Cabe señalar que los dirigentes nacional y estatal de la Corriente Crítica, desde los primeros días del mes de marzo, hicieron público su pronunciamiento en favor del entonces Gobernador de Campeche para dirigir el PRI. Han señalado en entrevistas que Alito es una figura joven, es “entrón”, no viene con los apellidos Salinas, Gamboa, Beltrones; viene de las bases priistas. 

Las porras, el ruido de las matracas no paraban, cosa que indignó a los demás aspirantes.

Esto me hizo recordar aquellos años en los que el PRI anunciaba sus triunfos con bombos y platillos, sin faltar el ritmo de la música y el color; esa era la vieja usanza del PRI que hoy resurge como el Ave Fénix. Nos leemos en el próximo comentario.


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